lunes, 29 de septiembre de 2014

Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe - Dwekh Nawsha

Nacen las Brigadas Cristianas en Irak para defenderse del Estado Islámico

 "Futuro mártir" es el nombre del grupo de 2.000 asirios que se armó ante la falta de protección del Ejército regular y las fuerzas kurdas. "Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe", aseguran.

Amenazados por el avance del grupo Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), los cristianos de Irak forman sus propias milicias porque consideran que las fuerzas kurdas o federales no los han protegido de los yihadistas.

Sharafya está en el norte del valle de Nínive. Los yihadistas fueron expulsados de allí a mediados de agosto pero se encuentran a tan sólo unos kilómetros de distancia, en la aldea de Tel Kef. Sólo un puñado de uniformados recorren las calles desiertas.

A primera vista se parecen a los peshmergas, los combatientes kurdos, con su uniforme de color caqui y la Kalashnikov en bandolera. Pero se distinguen de ellos por el escudo que llevan en el tórax o bordado en una manga: la bandera asiria.

"Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe"

Estos hombres pertenecen a una nueva brigada asiria, un pueblo cristiano instalado desde hace milenios en el valle de Nínive. Formada el 11 de agosto, recibió el nombre de Dwekh Nawsha, "futuro mártir" en dialecto arameo local, y cuenta con un centenar de hombres, afirma el teniente coronel Odicho.

"Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe", precisó este mando militar que se dedica a formar nuevos reclutas, a los que les queda mucho por aprender.

 Según el Movimiento Democrático Asirio, uno de los partidos políticos de la región, 2.000 hombres se presentaron voluntarios para luchar contra ISIS, el grupo extremista sunita que ha cometido numerosas atrocidades contra la población civil y minorías como la cristiana.

Pero las armas, los uniformes y el entrenamiento escasean.

Para intentar reforzar las filas, una delegación de asirios iraquíes viajó al Líbano para reunirse con las Fuerzas Libanesas (FL), la principal milicia cristiana durante la guerra civil en Líbano (1975-1990), afirmó a la AFP una fuente de las FL.

Las Fuerzas Libanesas cristianas declararon su apoyo

Samir Geagea, jefe de las FL, afirmó que su partido estaba preparado para "apoyar cualquier decisión tomada por los cristianos de Irak" para permanecer en el país, añadió la fuente.

La creación de brigadas cristianas en Irak recuerda a las de los asirios en la vecina Siria, donde formaron el Consejo Militar Siríaco, que lucha junto al partido YPG de los kurdos sirios para intentar derrocar al régimen.

A unos kilómetros de Sharafya se encuentra la ciudad cristiana de Al Qosh. Ningún miembro del ISIS entró en ella pero la población huyó en agosto, cuando los yihadistas se apoderaron de varios pueblos aledaños.

Abandonados por los kurdos

Entre las calles desiertas es imposible no dar con el edificio del Movimiento Democrático Asirio. El color violeta (el mismo que el del partido) contrasta con la capa de arena que cubre parte de la zona.

En el interior del inmueble, varios hombres uniformados están sentados en torno a unas tazas de té humeantes. Todos ellos son cristianos y en su mayoría civiles que decidieron quedarse para defender Al Qosh.

Nada más sentarse repiten como una letanía la misma idea: si estamos aquí es porque las fuerzas kurdas nos han abandonado.

"Los kurdos no nos han protegido, el gobierno iraquí no nos ha protegido"

Y cuentan la misma historia: el 6 de agosto por la noche, cuando los yihadistas avanzaron hacia los pueblos, los peshmergas se fueron sin prevenir a la población.

"Se fueron sin decírselo a nadie", acusa Athra Kado, "dejaron a los hombres del pueblo solos".

"Dos días antes, nos habían dicho que no necesitábamos armas, que nos defenderían", añade uno de sus compañeros. "Los kurdos no nos han protegido, el gobierno iraquí no nos ha protegido", asiente un tercero.

Un centenar de hombres patrullan por el día y permanecen alerta por la noche. Y eso que los peshmergas volvieron y vigilan la entrada del pueblo.

"Como a lo mejor huyen de nuevo, nos quedamos", explica Athra Kado.

Fuente: Infobae

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Los cristianos asirios crean sus propias fuerzas de defensa

Texto traducido:
“Dwekh Nawsha” (“los que se sacrifican” in Assyrian) (en Arabe: دويخ نوشا)

A la altura y el pico del imperio asirio, asirios tenían el ejército más fuerte y más avanzado en el mundo antiguo. Aplastó a los enemigos con facilidad y puso Asiria en el mapa y en los libros de historia.

Un avance rápido hasta los asirios de hoy, el heredero directo de los antiguos asirios, y se encuentra una imagen diferente. Después de haber convertido al cristianismo hace unos 2000 años, asirios de hoy en día son todos acerca de la paz y rara vez recurren al uso de la fuerza. Esto puede ser una buena cosa, desde un punto de vista bíblico, pero no tanto para nuestra supervivencia.

La reciente adquisición ISIS de Mosul y otras ciudades asirias en la llanura de Nínive ha cambiado todo eso. O por lo menos esperamos que lo ha hecho. La nueva realidad exige que los asirios estar alerta, en la defensa, si no ofensivo todo.

Teniendo en cuenta los acontecimientos de los últimos meses, yo y muchos asirios ya no tienen mucha confianza en el ejército iraquí o la Pashmarga (milicia kurda) Tanto abandonado nuestro pueblo y aldeas cuando importaba más, dejando que ISIS y los terroristas toman el control, causando toda la muerte y destrucción que siguió después. El problema principal aquí es la falta de nacionalismo y lealtad entre estos ejércitos y milicias. Un kurdo no es leal o se preocupa lo suficiente para proteger a Faluya de caer a los terroristas. Tampoco una atención soldado Shi'tte sobre Alqosh caiga a ISIS. Para un soldado Shi'tte por ejemplo, la región de llanura de Nínive no es suficiente casi tan importante como las ciudades de Kerbala y Nayaf, en el sur. Para un soldado kurdo, custodiaban la ciudad asiria de Qaraqosh no es tan importante como la vigilancia de un pueblo de la provincia de Sulaimaniya.

Por lo tanto, ahora, más que nunca, es importante empezar a formar nuestra propia fuerza de defensa asiria para proteger a nuestro pueblo y aldeas. Si bien no me importa trabajar codo a codo con el ejército iraquí y kurda, simplemente no confío en ellos para proteger a los asirios y sus ciudades y pueblos en toda su capacidad. En las últimas semanas, hemos estado viendo la formación de una nueva fuerza de defensa asiria. Se llama "Dwekh Nawsha" ("self sacrificar" en asirio) (en árabe: دويخ نوشا) y nos está dando un poco de esperanza. Una esperanza que nuestros pueblos, ciudades y pueblos pueden ser un día protegidos por nuestra propia gente y no depender de otro ejército que no se puede confiar.
 
Para nosotros, en el oeste, que tenemos que hacer siempre todo lo posible para apoyar y financiar una fuerza de dicha defensa. Es nuestra única verdadera esperanza de mantener nuestro nombre y presencia viva y bien en la patria.

 

Políticamente, una fuerza de defensa tales asirio debe ser independiente del ejército iraquí o la Peshmerga y su único objetivo sería proteger a nuestro pueblo y los pueblos en la llanura de Nínive. Si se cae bajo el control del ejército kurdo iraquí o, no va a tener la misma influencia y peso ya que se mantiene independiente y trabajando por los asirios primero. No estamos aquí para separar los asirios del resto de Irak. Pero teniendo en cuenta la realidad de cómo son las cosas en el país, a veces hay que ponerse en primer lugar antes de que el país por el bien de tu pueblo y el país al mismo tiempo.

Un comienzo modesto para un ejército asirio, pero con una esperanza de futuro enorme para nuestra gente de vuelta a casa.

 Texto original:

 At the height and peak of the Assyrian empire, Assyrians had the strongest and most advanced army in the ancient world. It crushed enemies with ease and put Assyria on the map and in history books.

Fast forward to the Assyrians of today, the direct heir to the ancient Assyrians, and you will find a different picture. Having converted to Christianity some 2000 years ago, Assyrians of today are all about peace and rarely resort to the use of force.  This may be a good thing from a biblical point of view but not so much for our survival.

The recent ISIS takeover of Mosul and various other Assyrian towns in the Nineveh Plain has changed all of that.  Or at least we hope it has. The new reality requires that Assyrians be alert, on the defense, if not all out offensive.

Given the events of the last few months, I and many Assyrians no longer have much trust in the Iraqi army or the Pashmarga (Kurdish militia)  Both abandoned our people and villages when it mattered the most, letting ISIS and the terrorists take over, causing all the death and destruction that ensued.  Main issue here is the lack of nationalism and loyalty amongst these armies and militias.  A Kurd is not loyal or cares enough to protect Falluja from falling to the terrorists. Nor does a Shi’tte solider care about Alqosh from falling to ISIS. To a Shi’tte solider for example, the Nineveh Plain region is not nearly as significant enough as the cities of Karbala and Najaf in the south. To a Kurdish soldier, guarding the Assyrian town of Qaraqosh is not nearly as important as guarding a town in the province of Sulaimaniya.

Therefore, now, more than ever before, it is important to start forming our own Assyrian defense force to protect our people and villages. While I don’t mind working side by side with the Iraqi and Kurdish army, I simply don’t trust them to protect the Assyrians and their towns and villages to their full capability.  In the last few weeks, we have been seeing the formation of a new Assyrian defense force. It is called “Dwekh Nawsha” (“self sacrificing” in Assyrian) (in Arabic: دويخ نوشا) and it is giving us some hope.  A hope that our people, towns and villages can one day be protected by our very own people and not rely on another army that can’t be relied on

For us in the west, we have to always do our best to support and fund such a defense force.  It is our only true hope of keeping our name and presence alive and well in the homeland.

Politically, such an Assyrian defense force should be independent of the Iraqi army or the Pashmarga and its sole purpose would be to protect our people and towns in the Nineveh Plain. If it falls under the Kurdish or Iraqi army control, it will not have the same influence and clout as it would being independent and working for the Assyrians first.  We are not here to separate the Assyrians from the rest of Iraq. But given the reality of how things are in the country, sometimes you have to put yourself first before the country for the sake of your people and the country at the same time.

A modest start for an Assyrian army but with one massive future hope for our people back home.


Fuente: http://www.assyrianvoice.net/emagazine/?p=1407



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viernes, 12 de septiembre de 2014

EXCLUSIVO DEL BLOG! MENSAJE DE LOS SOLDADOS CRISTIANOS DWEKH NAWSHA

EXCLUSIVO DEL BLOG! 
MENSAJE DE LOS SOLDADOS CRISTIANOS DWEKH NAWSHA

Hemos establecido comunicación con los soldados cristianos de la región de Ninive. 

"Nuestro objetivo es proteger a los pueblos cristianos en las llanuras de Nínive y tener nuestra propia tierra otra vez a tener un refugio seguro o zona de seguridad para seguir adelante hacia el futuro"

"Un mensaje Occidente y para todo el mundo, estamos aquí y no nos iremos, somos las raíces de este país, inventamos la escuela inventamos muchas cosas útiles para el mundo. Millones de personas saben quienes son los asirios y las cosas que logramos"

"Necesitamos el apoyo, apoyo financiero y todo tipo de apoyo para continuar nuestro plan y construir nuestro futuro y proteger nuestros niños"



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Cristianos de Irak toman las armas para defenderse del Estado Islámico

Cristianos de Irak toman las armas para defenderse del Estado Islámico 

El pasado junio, con la caída de Mosul, ocurrió una diáspora cristiana que ha convertido a los creyentes en eternos fugitivos. Miles de fieles permanecen varados en edificios a medio construir en el Kurdistán iraquí con el punzante desasosiego del invierno que se avecina.
Otros estrenan vida en Europa, lejos de un horror que todavía duele.
Sin embargo, un pequeño escuadrón de hombres, ha renunciado a huir y se enfrenta a los verdugos que han devastado sus pueblos; saqueado sus casas y sajado varios milenios de arraigo.
“Lo perdimos todo. Muchos optaron por emigrar pero los abusos que padecimos terminaron convenciendo a algunos de la necesidad de defender nuestra tierra y nuestro pueblo”, narra a EL MUNDO el cristiano Odisho Yusef, ex soldado del ejército iraquí.
A sus 58 años, lidera un batallón de combatientes cristianos asirios que se hacen llamar “Dwekh” (los que se sacrifican, en la vetusta lengua asiria). “Somos un pequeño ejército que integran cristianos procedentes de distintos lugares de la provincia de Nínive. Tomar las armas no fue una decisión fácil pero no había más remedio que ser realistas”, arguye su cabecilla.
Hasta ahora la menguante minoría cristiana -en la última década más de un millón de creyentes ha abandonado Irak- había rehuido la posibilidad de establecer un grupo armado propio.
La ofensiva de los extremistas -que ha expulsado a varios cientos de miles de cristianos; confiscado sus propiedades y ocupado iglesias y monasterios- ha impuesto un cambio de estrategia.
“Hemos armado a unos 40 hombres que se han desplegado en el frente de Dohuk (a unos 80 kilómetros de Mosul). Queremos lanzar un mensaje a nuestra gente. No es momento de exilios. Es tiempo de defender nuestra tierra”, declara a este diario Emanuel Khoshaba, secretario general del Partido Patriótico Asirio, una de las formaciones cristianas que opera en la región autónoma del Kurdistán.
“Todas las armas han sido adquiridas por el partido y los jóvenes que se han alistado han sido entrenados por ex oficiales del ejército iraquí”, detalla el político. La compra de arsenal ha sido sufragada por la diáspora que observa la tragedia desde Europa o Estados Unidos.
El aún diminuto pelotón -que, según Khoshaba, trabaja para acoger a nuevos voluntarios- coopera con los “peshmergas” (tropas kurdas) en los pueblos de mayoría cristiana conquistados por los yihadistas en la provincia de Nínive.
“Nuestro grupo es solo de defensa. Velamos por áreas liberadas como Talessfek y alrededores”, aclara Yusef. Los combatientes cristianos han arrumbado el recelo inicial hacia los uniformados kurdos, que a principios de agosto se retiraron de los poblados cristianos a su cargo dejando vía libre a la llegada de los extremistas. “Es cierto que se marcharon pero ahora estamos luchando codo a codo”, apunta Khoshaba.
El experimento bélico ha desempolvado el recuerdo de las milicias cristianas que florecieron durante la guerra civil libanesa. Los partidos asirios recibieron recientemente la visita de representantes de las Fuerzas Libanesas, un grupo armado cristiano reconvertido en movimiento político. Y una delegación de funcionarios libaneses también discutió con las autoridades kurdas la posibilidad de armar a los cristianos iraquíes.
El estamento castrense del Kurdistán barrunta incluso la creación de una unidad de soldados cristianos bajo el mando de los ‘peshmergas’. “No queremos formar una milicia. Queremos seguir cooperando con los ‘peshmerga’ y necesitamos recibir con premura apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos”, concluye el líder de la formación cristiana, partidario de que la comunidad cristiana pueda regresar a sus hogares con protección internacional.





DEUS VULT

miércoles, 27 de agosto de 2014

Evangelio del día – Ordo Liturgico Tradicional – 28 de Agosto de 2014

Evangelio del día

– Ordo Liturgico Tradicional –

28 de Agosto de 2014

BIBLIA
+ Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo (IV;1-8)
(1)  Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su aparición y por su reino:
(2)  Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina;"
(3)  pues vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina, antes, deseosos de novedades, se rodearán de maestros conforme a sus pasiones,
(4)  y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas.
(5)  Pero tú vela en todo, soporta los trabajos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
(6)  Cuanto a mí, a punto estoy de derramarme en libación, siendo ya inminente el tiempo de mi partida.
(7)  He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado la fe.
(8)  Ya me está preparada la corona de la justicia, que me otorgará aquel día el Señor, justo Juez, y no sólo a mí, sino a todos los que aman su venida.

Deo Gratias
+ Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (V;13-19)

(13)  Vosotros sois la sal de la tierra; pero, si la sal se desazona, ¿con qué se salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres."
(14)  Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte.
(15)  Ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa.
(16)  Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
(17)  No penséis que he venido a abrogar la Ley y los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumarla."
(18)  Porque en verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que falte una yota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla.
(19)  Si, pues, alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseñare así a los hombres, será el menor en el reino de los cielos; pero el que practicare y enseñare, éste será grande en el reino de los cielos."


LAUS TIBI CHRISTE
Comentario al Evangelio: Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino
SANTO-TOMAS-DE-AQUINO
Mateo 5:13  

"Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se desvaneciere, ¿con qué se salará? No vale ya para nada, sino para ser echada fuera y pisada por los hombres". (v. 13)

San Juan Crisóstomo, in Matthaeum, hom. 15,6
Cuando Jesús había dado a sus discípulos preceptos sublimes, para que no dijesen: "¿cómo podremos cumplirlos?" los calma con alabanzas, diciéndoles: "Vosotros sois la sal de la tierra". Demuestra así que les añade esto por necesidad, como si les dijese: "No os envío por vuestra vida, ni por una nación, sino por todo el mundo. Y si al herir el corazón humano, éste os injuria, alegraos". Ese es el efecto de la sal, morder lo que es de naturaleza laxo y lo reduce. Por ello, la maldición de otros no os dañará, sino que será testigo de vuestra virtud.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Debemos ver aquí cuán apropiado es lo que se dice, cuando se compara el oficio de los Apóstoles con la naturaleza de la sal. Esta se aplica a todos los usos de los hombres, puesto que cuando se esparce sobre los cuerpos, les introduce la incorrupción y los hace aptos para percibir un buen sabor en los sentidos. Los Apóstoles son los predicadores de las cosas celestiales y son como los saladores de la eternidad. Con toda razón, pues, se les llama sal de la tierra, porque por la virtud de su predicación preservan los cuerpos salándolos para la eternidad.

Remigio
La sal también cambia de naturaleza por medio del agua, el ardor del sol y la violencia del viento. Así los varones apostólicos, por el agua del bautismo, por el ardor del amor y por el soplo del Espíritu Santo se transforman en una naturaleza espiritual. La sabiduría celestial, predicada por los Apóstoles, purifica las obras materiales, quita el mal olor y podredumbre de la mala conversación y el gusano de los malos pensamientos, a quien se refiere el profeta cuando dice: "El gusano de ellos no muere" (Isa_66:24).

Remigio
Los Apóstoles son sal de la tierra, esto es, de los hombres terrenos, que amando la tierra, se llaman tierra.

San Jerónimo
Los Apóstoles se llaman también sal de la tierra porque por ellos se condimenta el género humano.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Mattheus, hom 10
Cuando un sabio está adornado de todas las virtudes mencionadas, entonces se le considera como una sal perfecta y todo el pueblo se condimenta de él viéndolo y oyéndolo.

Remigio
Debe saberse que no se ofrecía a Dios ningún sacrificio en el Antiguo Testamento (Lev 2) si primero no se condimentaba con sal, porque ninguno puede ofrecer un sacrificio que sea agradable a Dios si no se lo ofrece con el sabor de la sabiduría celestial.

San Hilarioin Matthaeum. 4
Pero como el hombre está sujeto a la conversión, por eso nos advierte que los Apóstoles, llamados sal de la tierra, persisten en la virtud de potestad que les ha sido dada, añadiendo: "Y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?"

San Jerónimo
Esto es, si el doctor se equivoca, ¿por qué otro doctor será enmendado?

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Y si vosotros, por quienes deben ser condimentados los pueblos, perdiéreis el Reino de los Cielos por miedo de las persecuciones temporales, ¿qué harán los hombres que debieron ser libres del error por vosotros? También dice "si la sal se desvaneciese", manifestando que deben considerarse como necios todos aquellos que, siguiendo la abundancia o temiendo la escasez de los bienes temporales, pierden los eternos, que no pueden ser dados ni arrebatados por los hombres.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Si los maestros se vuelven necios, nada salan, y aun ellos mismos, habiendo perdido el sentido del saber recibido, no pueden vivificar lo corrompido, quedan inútiles. Por ello sigue: "No vale ya para nada, sino para ser echada fuera y pisada por los hombres".

San Jerónimo
El ejemplo está tomado de la agricultura. La sal es necesaria para condimento de las comidas y para secar las carnes, pero no tiene otro uso. Ciertamente leemos en las Escrituras (Jue_9:45) que algunas ciudades sembradas de sal por los vencedores, quedaron inutilizadas para que en ellas no pudiese brotar germen alguno.

Glosa
Después que aquellos que son cabezas de otros faltan, no aprovechan para nada, sino para ser arrojados de su oficio de enseñar.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Separados de los oficios de la Iglesia, sean pisoteados por todos los que pasen.

San Agustín, de sermone Domini,, 1, 6
No es pisado por los hombres el que sufre persecuciones, sino aquel que se acobarda temiendo la persecución. No puede ser pisado sino el que está debajo, y no puede decirse que está debajo aquel que, aun cuando sufre muchas cosas en su cuerpo mientras dura esta vida, tiene su corazón fijo en el cielo.
Mateo 5:14-16

"Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad que está puesta sobre un monte no se puede esconder. Ni encienden una antorcha y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. A este modo ha de brillar vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre, que está en los cielos". (vv. 14-16)

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Así como los maestros, por su buena predicación, son sal con la cual el pueblo se condimenta, así por la palabra de su doctrina son luz, con la que iluminan a los ignorantes. Primero se debe vivir bien y luego enseñar. Por lo tanto, después de llamar a los Apóstoles sal, los llama también luz, diciendo: "Vosotros sois la luz del mundo". La sal en su propio estado sostiene las cosas para que no se pudran, pero la luz conduce al perfeccionamiento ilustrando. Por lo cual los Apóstoles fueron llamados primero sal, a causa de los judíos y de los cristianos, por quienes Dios es conocido y a quienes éstos conservan en el conocimiento; y segundo luz, a causa de los gentiles, a quienes conducen a la luz de la verdadera ciencia.

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Conviene, pues, comprender aquí por mundo, no al cielo y la tierra, sino a los hombres que están en el mundo, o a los que aman al mundo, para iluminar a los que los Apóstoles fueran enviados.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Es propio de la naturaleza de la luz el alumbrar por cualquier parte que se la lleve y que introducida en las casas mate las tinieblas, quedando sola la luz. Por lo tanto, el mundo, sin el conocimiento de Dios, estaba oscurecido con las tinieblas de la ignorancia. Mas por medio de los Apóstoles se le comunicó la luz de la verdadera ciencia, y así brilla el conocimiento de Dios y por cualquier parte que caminen, de su pobre humanidad brota la luz que disipa las tinieblas.

Remigio
Así como el sol dirige sus rayos, así el Señor, que es sol de justicia, dirigió sus Apóstoles para desterrar las tinieblas del género humano.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,7
Comprende cuán grandes son las cosas que les promete, cuando aquéllos, que eran desconocidos en su propio país, adquirieron tanta fama, que llegó ésta en poco tiempo hasta los confines de la tierra: ni las persecuciones que les había predicho pudieron ocultarlos, sino que más bien los hizo mucho más famosos.

San Jerónimo
Para que los apóstoles no se escondan por el miedo, sino que se presenten con toda libertad, les enseña la confianza en los resultados de su predicación, diciéndoles en seguida: "No puede esconderse una ciudad que está puesta sobre un monte".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 12
Por estas palabras les enseña también a cuidar con solicitud de su propia vida, como que ésta había de estar mirada constantemente por todos, así como la ciudad que está colocada sobre un monte, o como la luz que está luciendo sobre un candelero.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Esta ciudad es la iglesia de los santos, de la que se dice: "Cosas admirables se han dicho de ti, ciudad de Dios" (Sal_86:3). Sus ciudadanos son todos los fieles, de quienes el Apóstol dice a los Efesios: "Vosotros sois los conciudadanos de los santos" (Efe_2:19). Esta ciudad, pues, está colocada sobre el monte, de quien dice Daniel: "La piedra arrancada sin esfuerzo de manos, se convirtió en un gran monte" (Dan_2:34).

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Está colocada esta ciudad sobre un monte, esto es, sobre la gran justicia de Dios que representa ese monte, en el cual juzga el Señor.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
No puede, pues, esconderse una ciudad colocada sobre un monte. Aun cuando ella quiera, el monte que la tiene sobre sí, la hace visible a todos. Así los Apóstoles y los sacerdotes, que han sido establecidos en Cristo no pueden esconderse, aun cuando quieran, porque Jesucristo los manifiesta.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Llama ciudad a la carne que tomó, porque en ella, por la naturaleza del cuerpo que ha tomado, se contiene cierta congregación del género humano. Y nosotros, por la unión con su carne, resultamos los habitantes de esta ciudad. No puede esconderse, pues, porque colocada en la altura de la elevación de Dios, se ofrece a la contemplación de todos por medio de la admiración de sus obras.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Jesucristo demuestra con otra comparación por qué manifiesta a sus santos y no permite que se escondan, cuando dice: "No encienden una antorcha y la ponen debajo de un celemín, sino sobre el candelero".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,7
O por esto que dijo: "No puede esconderse una ciudad", demostró su virtud. En esto que añade: "No encienden la luz", nos induce a la libre predicación, como si dijese: "Yo, en verdad, he encendido la luz, y a vosotros corresponde tenerla encendida, no sólo por vosotros y por otros que serán iluminados, sino también por la gloria de Dios".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
La antorcha es la palabra divina, de la cual se dice en el salmo (118,5): "Tu palabra es la antorcha que guía mis pasos". Los que encienden la antorcha son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
¿Qué pensamos que significa lo que se ha dicho: "Y la ponen debajo del celemín"? ¿Que la ocultación de la antorcha se entienda como si dijese: Ninguno enciende la antorcha para ocultarla? ¿O significa algo más el celemín, como si poner la antorcha debajo de él fuese preferir las comodidades del cuerpo a la predicación de la verdad? Coloca, pues, la antorcha debajo del celemín todo aquel que oscurece y cubre la luz de la buena doctrina con las comodidades temporales. El celemín es muy buena figura de los bienes temporales, ya porque es una medida, y cada uno recibirá la retribución según el bien que hizo en el cuerpo, ya porque los bienes temporales que se hacen con el cuerpo tienen cierta medida de días, que significa el celemín. Mas las cosas eternas y espirituales no tienen tal limitación. Coloca la antorcha sobre el candelabro aquel que sujeta su cuerpo al ministerio de la palabra, para que la predicación de la verdad sea primero y las atenciones del cuerpo vengan después. La doctrina resplandece más cuando el cuerpo está reducido a la esclavitud en los momentos en que, por medio de las buenas obras y demás actos visibles, se da buen ejemplo a los demás.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
El celemín puede significar también los hombres mundanos, porque así como éste es vacío por la parte de arriba y cerrado por debajo, así todos los amantes del mundo son insensatos para las cosas espirituales y sabios en las terrenas. Y por lo tanto, son como un celemín que tiene escondida la palabra divina, cuando por alguna causa terrena no se atreven a hacer pública la palabra de Dios ni a predicar las verdades de la fe. El candelero es la Iglesia y todo sacerdote que anuncia la palabra de Dios.

San Hilario, in Matthaeum, 4
El Señor comparó a la sinagoga con el celemín que, recibiendo en su interior los frutos, los contenía en cierta medida de su limitada observancia.

San Ambrosio Super Lucam, Super his verbis
Por lo tanto, ninguno limite su fe a la medida de la ley, sino que se ciña a lo que enseña la Iglesia, en la cual brillan los siete dones del Espíritu Santo.

Beda
O bien es el mismo Jesucristo quien enciende la antorcha, el cual ha llenado con la llama de su divinidad la lámpara de tierra de nuestra naturaleza humana. No ha querido esconderla a los creyentes ni colocarla debajo del celemín, esto es, sujetarla a la medida de la ley ni limitarla a los términos de una sola nación. Llama candelero a la Iglesia, sobre la que ha colocado la antorcha, porque ha fijado en nuestras frentes la fe en su encarnación.

San Hilario, in Matthaeum, 4
O bien, la antorcha de Cristo se coloca sobre el candelero, esto es, suspendida en la cruz por la pasión, cuya antorcha había de producir una luz eterna a todos los que habitasen en la Iglesia. Y por lo tanto, dice: "Para que alumbre a todos los que están en la casa".

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Si alguno entiende por esta casa a la Iglesia, no hay en ello absurdo. Puede que esta casa sea el mundo, por lo que dice más arriba: "Vosotros sois la luz del mundo".

San Hilario, in Matthaeum, 4
Con esta luz enseña a los Apóstoles a resplandecer para que, de la admiración de sus obras resulte grande alabanza al Señor. De donde se sigue: "De tal modo ha de brillar vuestra luz delante de los hombres que vean nuestras buenas obras".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Esto es, cuando enseñéis iluminad de tal modo que, no sólo oigan vuestras palabras, sino que vean también vuestras buenas obras, con el objeto de que aquellos a quienes iluminéis con la palabra como luz, los condimentéis con el ejemplo, como sal. Dan gloria a Dios aquellos maestros que enseñan y obran bien, porque las disposiciones del Señor se manifiestan en las costumbres de sus ministros. Por ello sigue: "Y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos".

San Agustín, de sermone Domini, 1,7
Si tan sólo hubiese dicho: "para que vean vuestras buenas obras", hubiese constituido su fin el ser vistos siendo alabados por los hombres, lo cual buscan los hipócritas; sino que añade: "y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" para que, por lo mismo que el hombre con las buenas obras agrada a los hombres, no constituyendo en eso su fin sino en dar alabanza a Dios, por lo tanto agrade a los hombres de modo que en ello sea glorificado Dios.

San Hilario, in Matthaeum, 4
No porque convenga buscar la gloria que dan los hombres (puesto que todo debe hacerse en honor de Dios), sino que, disimulando nuestra obra a aquellos entre quienes vivimos, brille para Dios.
Mateo 5:17-19  

"No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas; no he venido a destruirlos, sino a darles cumplimiento. Porque en verdad os digo que el cielo y la tierra no pasarán, sin que se cumpla todo el contenido de la ley hasta una jota o un ápice. Por lo cual quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos". (vv. 17-19)

Glosa
Después que exhortó a los que le oían para que se preparasen a sufrir todas las cosas por la justicia y no escondiesen lo que habían de recibir, sino que aprendiesen con la misma benevolencia con que habían de enseñar a los demás, empezó enseñándoles todo lo que debían enseñar. Como si preguntaran: ¿Qué es esto que no quieres que se oculte, por lo que nos mandas sufrir todas las cosas? ¿Acaso habrás de decir alguna cosa fuera de lo que está consignado en la ley? Por lo tanto dice: "No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Dice esto por dos razones. Primero para invitar a sus discípulos a la imitación de su ejemplo con estas palabras, con el fin de que así como El cumplía toda ley, así también ellos procurasen cumplirla. Finalmente, había de suceder que los judíos le iban a calumniar como infractor de la ley. Por ello satisface a la calumnia antes de incurrir en ella.

Remigio
Para que no apareciese que Jesús había venido con el objeto sólo de predicar la ley -como los profetas habían hecho-, dijo dos cosas: Niega que hubiese venido a quebrantar la ley y asegura que ha venido a cumplirla. Por ello añade: "No he venido a destruir la ley, sino a cumplirla".

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
Esta sentencia tiene dos sentidos. En efecto, cumplir la ley, o es añadir algo a lo que tiene de menos, o cumplir lo que tiene.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,2
Jesucristo llevó a su plenitud a los profetas cumpliendo todas las cosas que éstos habían dicho de El. Primero, la ley, no quebrantando ninguna prescripción legal. Segundo, justificando por la fe lo que la ley no podía hacer por medio de la letra.

San Agustín, contra Faustum, 19, 7
Finalmente, porque aun los que estaban constituidos en esta vida bajo la influencia de la gracia, encontraban grande dificultad en cumplir lo que estaba escrito en la ley: "No desearás" (Éxo_20:17). Cristo, constituido en sacerdote, nos alcanza el perdón por el sacrificio de su carne, cumpliendo también la ley para que lo que no podamos cumplir por nuestra debilidad, se cumpla por la perfección de Cristo, de cuya cabeza fuimos constituidos miembros. Y en el capítulo veintidos añade: Pienso que estas palabras: "No he venido a destruir la ley, sino a cumplirla" (Ex 22-23), deben entenderse de aquellas adiciones que pertenecen a la exposición de las antiguas sentencias o a la vida en conformidad con ellas (Mt 5). Así es como el Señor nos enseña que hasta el deseo inicuo de hacer daño al hermano pertenece al género de homicidio. Quiso el Señor más bien que nosotros no jurando no nos separásemos de la verdad, a que, jurando lo verdadero nos acercásemos al falso juramento (Mat_17:1). Y vosotros, ¡oh maniqueos! ¿Por qué no recibís la ley y los profetas cuando Jesucristo asegura que no había venido a abrogarlos sino a cumplirlos? A esto responde el hereje Fausto: ¿Quién asegura que Jesús ha dicho esto? Mateo. ¿Cómo, pues, lo que San Juan no dice, que estuvo en el monte, lo escribe San Mateo (Mt 17), quien siguió a Jesús después que bajó del monte? A esto responde San Agustín. Si ninguno dice verdad de Cristo, más que aquel que lo vio o que lo oyó, hoy ninguno diría verdad tratándose de El. ¿Por qué no pudo San Mateo oír de boca de San Juan (Jn 21) cosas verdaderas de Cristo, cuando nosotros, nacidos después de tanto tiempo, podemos hablar cosas verdaderas de Cristo tomándolas del libro de San Juan? Por otra parte, no sólo el Evangelio de San Mateo, sino que también el de San Lucas y San Marcos tienen igual autoridad. A esto puede añadirse que aun el mismo Jesucristo pudo contar a San Mateo lo que había hecho antes de llamarlo. Decid claramente que no creéis en el Evangelio. Los que no creéis del Evangelio más que lo que queréis, creéis en vosotros más que en el Evangelio. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17, 4
Probemos que San Mateo no escribió esto, sino que lo escribió otro, no sé quién, pero en nombre suyo. ¿Qué dice, pues? Pasando Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos. ¿Y quién, escribiendo de sí mismo, dirá: vio a un hombre, y no más bien, me vio a mí? A lo cual contesta San Agustín: San Mateo escribió de sí como si hablara de otro, como San Juan hizo lo mismo diciendo: "Habiéndose vuelto San Pedro, vio a otro discípulo, a quien Jesús amaba". Se ve, pues, que ésta fue la costumbre de aquellos escritores cuando contaban las cosas que sucedían. Insiste Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17,2
¿Por qué dice también en el mismo sermón, que no se creyese que había venido a destruir la ley, dando más bien a entender con eso que la destruía realmente? Pues de otro modo nunca los judíos hubieran sospechado tal cosa. A lo cual contesta San Agustín: esto es muy pobre, pues no negamos que para los judíos que no entendían, Cristo fuese un destructor de la ley y los profetas. Otra vez Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17,2
¿Para qué esto cuando la ley y los profetas no necesitan cumplimiento, puesto que se dice en el Deuteronomio: "Observarás estos preceptos que te ordeno, y no añadirás nada a ellos, ni disminuirás?" (Deu_12:32). A lo que contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 17,6
No entiende Fausto lo que quiere decir cumplir la ley, cuando cree que esto debe entenderse de la adición de palabras. La plenitud de la ley es la caridad, la que concedió nuestro Señor enviando a los fieles el Espíritu Santo. Se cumple, pues, la ley, o cuando se practica lo que manda, o cuando se manifiestan las cosas que están profetizadas. Sigue Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18,1
Cuando confesamos que Jesucristo ha formado el Nuevo Testamento, ¿qué otra cosa decimos sino que a la vez había destruido el Antiguo? A lo cual contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,4
En el Antiguo Testamento estaba prefigurado cuanto había de suceder. Sus figuras habían de ser suprimidas por las mismas obras que Jesucristo practicaba, con el objeto de que la ley y los profetas se cumpliesen, toda vez que en ellas está escrito, que habría de formarse un Nuevo Testamento. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18, 2
Si Jesucristo dijo esto, o lo dijo significando otra cosa, o -lo que no es de creer- lo dijo mintiendo, o en absoluto no lo dijo -pero que Jesucristo mintiese nadie puede asegurarlo- y que por esto dijese otra cosa, o en realidad que no dijese nada; me persuado, pues, contra la necesidad de este capítulo, y la fe de los maniqueos me confirma en ello, de que las cosas que en un principio se leen como escritas respecto del Salvador, no todas pueden creerse. Hay mucha cizaña que cierto sembrador colocó en casi todas las escrituras, como divagando en perjuicio de la buena semilla. A lo cual contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,7
el maniqueo ha enseñado una perversidad impía para que aceptes del Evangelio, lo que tu herejía no te impida que aceptes, sin embargo para que lo que te impida aceptar no lo aceptes. Nosotros, según nos enseña el Apóstol en la carta primera a los de Galacia (1,9), guardamos una piadosa prudencia, y por ello anatematizamos a todo aquel que nos enseñe algo contrario a lo que de los Apóstoles hemos recibido. Nuestro Señor nos dice también por San Mateo que debemos entender por cizaña, no el que se mezclen algunas falsedades en las verdaderas escrituras -como tú interpretas- sino los hombres que son hijos del espíritu maligno. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18, 3
Cuando un judío te arguya porque no observas los preceptos de la ley y de los profetas, que Jesucristo dijo no había venido a abrogar sino a cumplir, te verás obligado a confesarte, o como subyugado a la falsa superstición, o a decir que el capítulo es falso, o a negar que tú seas verdadero discípulo de Cristo. A lo que contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,7
Los católicos nada tienen que temer de ese capítulo -como si no cumpliesen la ley y los profetas-, porque tienen la caridad de Dios y del prójimo, preceptos en los cuales están resumidos toda la ley y los profetas. Y todo lo que allí está profetizado por los acontecimientos, las ceremonias y las palabras figuradas lo reconocen cumplido en Jesucristo y en la Iglesia. De donde se deduce que ni estamos sometidos a la superstición, ni negamos la veracidad de este capítulo, ni que somos discípulos de Cristo.

San Agustín, contra Faustum, 19,16
El que dice que: si Jesucristo no hubiese abrogado la ley y los profetas, aquellos sacramentos de la ley y de los profetas hubiesen continuado celebrándose entre los cristianos, éste puede también decir que: si Jesucristo no hubiese abrogado la ley y los profetas, aún subsistiría anunciado que habría de nacer, padecer y resucitar. Pero más bien que abrogarlos, los ha cumplido, puesto que ya no se promete que nacerá, padecerá y resucitará. Porque aquellas profecías se referían a una persona que ya existió, anunciándose que ya ha nacido, padecido y resucitado. Estos misterios son admitidos por los cristianos y podemos decir que estas profecías ya se han realizado. Se comprende, desde luego, cuán grande sea el error en que viven todos aquellos que creen que, cuando se han mudado las señales y los sacramentos han resultado nuevas las cosas que entre los profetas se anunciaron como futuras y el Evangelio prueba que ya se han cumplido. Sigue Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 19,1
Debe averiguarse si Jesucristo dijo esto y por qué lo dijo. Si lo dijo con el objeto de no despertar el furor de los judíos que, viendo sus cosas santas confundidas por Jesucristo, no creían oportuno oírle; o bien para persuadirnos a que aceptásemos el yugo de la ley, nosotros que debíamos creer entre los gentiles.

San Agustín, contra Faustum, 19, 2
Si no fue éste el motivo que le impulsó a hablar así, debe ser el que ya he dicho, y ni en ello ha mentido. Hay tres clases de leyes: una de los hebreos, que San Pablo en su carta a los romanos apellida de pecado y de muerte; otra de los gentiles, a la cual llama natural, diciendo a los romanos: "Los gentiles practican naturalmente lo que manda la ley" (Rom_2:14); y otra de verdad, acerca de la cual dijo también a los romanos: "La ley es espíritu de vida", etc (Rom_8:2). Igualmente los profetas: los hay de los judíos, muy conocidos; de los gentiles, de quienes dice San Pablo a Tito: "Uno de sus profetas ha dicho"; y de la verdad, de quienes dice Jesucristo por medio de San Mateo: "Os envío profetas y sabios" (Mat_23:24). (l. 19, c. 3) Y en verdad, si hubiese manifestado las observancias de los hebreos respecto de su cumplimiento, no hubiese resultado la duda acerca de que había dicho esto refiriéndose a la ley de los judíos y de los profetas. En ello sólo refiere los preceptos más antiguos -esto es, no matarás, no fornicarás-, que en otro tiempo fueron promulgados por Enoc y Set y los demás judíos, ¿a quién no parece que esto lo dijo El refiriéndose a la ley y a los profetas? En lo que parece que mencionó ciertas cosas de los judíos, las arrancó casi de raíz, mandando lo contrario, como es esto que dice: "Ojo por ojo, diente por diente" (Éxo_21:24). A lo que dice San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 19,7
Manifiesto es, qué ley y qué profetas no vino Cristo a derogar sino a cumplir la misma ley que promulgó Moisés. Jesucristo no cumplió solamente, como dice Fausto, los preceptos trasmitidos por los justos antiguos, antes de la ley de Moisés, ni derogó los que eran propios de la ley de los judíos (19,17), como éste: "No matarás" (Éxo_20:13). Nosotros, pues, decimos que estas cosas estuvieron bien mandadas en su tiempo y que ahora no han sido aprobadas por Jesucristo, sino cumplidas como se expresa en los demás preceptos. Tampoco entienden esto los que continúan viviendo en aquella perversidad para obligar a los gentiles a judaizar, como son los herejes que se llaman nazarenos.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Para que no se crea que todas las cosas que habían de suceder desde el principio hasta el fin, no eran antes conocidas por Dios, fueron vaticinadas en la ley de una manera mística. Por ello dice: No puede suceder que pasen el cielo y la tierra, hasta que todas las cosas que han sido vaticinadas en la ley se cumplan en realidad y esto es lo que dice: "En verdad os digo, que hasta que no pasen el cielo y la tierra, ni una jota, ni un ápice perecerán de cuanto está mandado en la ley, mientras todas estas cosas no se verifiquen".

Remigio
La palabra amén es un modismo hebreo y en latín quiere decir verdaderamente, fielmente, así sea. Por dos razones usa Jesucristo de esta palabra. Ya por la dureza de aquellos que eran tardos para creer, ya por los que habían creído, con el objeto de que comprendiesen mejor las palabras que siguen.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Por esto que dice: "Hasta que no pasen el cielo y la tierra", manifiesta que éstos, a pesar de su grandeza -como nosotros creemos-, habrán de desaparecer.

Remigio
Subsistirán esencialmente, pero se renovarán.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
Por estas palabras que añade: "Una jota o un ápice no perecerá de la ley", no debe entenderse otra cosa más que una expresión terminante de la perfección que se demuestra por medio de las Sagradas Letras, entre las cuales la jota es la menor de todas porque consta de un solo trazo, y el ápice es el punto que se pone sobre la jota. Con estas palabras manifiesta que en la ley hasta las cosas más pequeñas pueden invitarnos al cumplimiento de ella.

Rábano
Con intención puso la jota griega y no el ioth hebreo, porque la jota en el griego es la décima letra, y el número diez expresa el decálogo cuyo ápice y perfección es el Evangelio.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Si el hombre ingenuo se avergüenza cuando se le descubre en alguna mentira y el hombre sabio cuando no cumple su palabra, ¿cómo las palabras divinas podrán subsistir sin un fin y carecer de cumplimiento? De donde concluye: "El que quebrantare uno de estos mandamientos más pequeños y enseñare así a los hombres, será considerado como pequeño en el Reino de los Cielos". Creo que el mismo Dios responde claramente esto, mostrando cuáles son los mandamientos más pequeños, diciendo: "Si alguno quebrantare uno de estos mandamientos más pequeños", esto es, de la manera que habré de decir.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,3-4
No dijo, pues, esto refiriéndose a las leyes antiguas, sino a las que El había de dar, a las cuales llama pequeñas, aun cuando sean grandes. Así como muchas veces había hablado de sí con humildad, también ahora habla humildemente de sus preceptos. O de otro modo:

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Los mandatos de Moisés son fáciles de ejecutar: no matarás, no adulterarás. La misma magnitud de estos crímenes hace rechazar el deseo de cometerlos. Por lo tanto, en la remuneración son pequeños pero en el pecado son grandes. Los mandamientos de Cristo -esto es, no te enfurezcas, no tengas deseos-, en la ejecución son difíciles, pero en el premio son grandes, aun cuando sean pequeños en el pecado. Por lo tanto, Jesucristo dictó estos mandamientos: "No te enfurezcas, no desees". Luego aquellos que cometen pecados leves son los más pequeños en el Reino de Dios. Esto es, el que se enfurezca y no cometa pecado grande, puede considerarse como libre de la pena -esto es, de la eterna condenación-, pero tampoco puede estar en la gloria que consiguen aquellos que cumplen aun estos preceptos más pequeños.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
O de otro modo: aquellos preceptos que están en la ley se llaman pequeños, pero aquéllos que Jesucristo había de dictar eran grandes. Los menores mandamientos se significan por una jota o por un ápice. Aquel, pues, que los viola y enseña a otros a quebrantarlos, se llamará pequeño en el Reino de los Cielos. Y acaso tampoco pueda entrar en el Reino de los Cielos, porque allí no pueden entrar sino los grandes.

Glosa
Quebrantar es no hacer lo que rectamente entiende uno que debe hacer, o no entender lo que ha dañado, o disminuir la integridad de la adición hecha por Jesucristo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,4
Cuando oigas pequeño en el Reino de los Cielos, debes creer que en ello no se significa otra cosa que el suplicio y el infierno. Reino suele llamarse no sólo la utilidad del Reino, sino el tiempo de su resurrección y la venida de Jesucristo.

San Gregorio, homiliae in Evangelia. 12
También debe entenderse por Reino de los Cielos la Iglesia, en la que el sabio que quebranta un mandamiento se llama pequeño, porque aquél cuya vida no es buena no puede esperar otra cosa que el menosprecio de su predicación.

San Hilario, in Matthaeum, 4
O llama pequeños los sucesos de la pasión y muerte del Señor, la que si alguno no confiesa -considerándola vergonzosa- será pequeño -esto es, el último y casi nulo-, pero al que la confiesa se le promete la gloria de una gran vocación en el cielo. De donde sigue: "El que hiciere, pues, y enseñare, se llamará grande en el Reino de los Cielos".

San Jerónimo
Reprende en esto a los fariseos que despreciando los mandatos del Señor, daban la preferencia a sus propias tradiciones, porque no les aprovecha la doctrina que enseñan al pueblo si prescinden de lo más pequeño que está mandado en la ley. Podemos entender esto de otra manera, creyendo que la instrucción del que enseña, aun cuando incurra en un defecto pequeño, le hace caer del punto más elevado; y no le aprovecha enseñar la justicia, que él mismo destruye, aun con la culpa más leve. La bienaventuranza es perfecta cuando se ejecuta lo que se predica.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
O de otro modo: el que quebrantare aquellas cosas pequeñas (a saber, los preceptos de la ley) y enseñare así a los demás, será llamado pequeño; pero el que practica la ley aún en lo más insignificante y enseña así a los demás, no debe considerarse como grande, sino no tan pequeño como aquél que la quebranta, pues para que sea grande debe practicar y enseñar lo que Jesucristo enseña.

Evangelio del día – Ordo Liturgico Tradicional – 27de Agosto de 2014

Evangelio del día

– Ordo Liturgico Tradicional –

27de Agosto de 2014

BIBLIA
+ Libro de la Sabiduría (X;10-14)
(10)  Libró al justo que huía de la ira fraterna, le condujo por caminos rectos, le mostró el reino de Dios y le dio a conocer las cosas santas; le prosperó en sus fatigas y multiplicó el fruto de sus trabajos;"
(11)  le asistió contra la avaricia de quien le oprimía y le enriqueció;"
(12)  le preservó de sus enemigos y le protegió contra los que le acechaban, y le dio el premio de un rudo combate para que aprendiera que la piedad es más fuerte que todo.
(13)  No abandonó al justo vendido y lo salvó del pecado; descendió con él al calabozo"
(14)  y no le abandonó en la prisión, hasta entregarle los poderes del reino y el poder sobre sus opresores. Descubrió la mentira de sus acusadores y le dio una gloria eterna.
Deo Gratias
+ Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (XVIII;1-5)
Mateo 18:1-5
(1)  En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién será el más grande en el reino de los cielos?
(2)  El, llamando a sí a un niño, le puso en medio de ellos,
(3)  y dijo: En verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
(4)  Pues el que se humillare hasta hacerse como un niño de éstos será el más grande en el reino de los cielos,
(5)  y el que por mí recibiere a un niño como éste, a mí me recibe.
LAUS TIBI CHRISTE
Comentario al Evangelio: Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino
SANTO-TOMAS-DE-AQUINO
Mateo 18:1-6  
En aquella hora se llegaron los discípulos a Jesús, diciendo: "¿Quién piensas que es mayor en el reino de los cielos?" Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: "En verdad os digo, que si no os volviereis, e hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. Y el que recibiere a un niño tal en mi nombre, a mí recibe. Y el que escandalizare a uno de esto pequeñitos, que en mí creen, mejor le fuera que colgasen a su cuello una piedra de molino de asno, y le anegasen en el profundo de la mar". (vv. 1-6)
San Jerónimo
Después que los discípulos vieron que se había pagado el mismo tributo por Pedro que por el Señor, dedujeron que Pedro era el primero de los apóstoles.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,2
Esta idea suscitó en ellos una especie de resentimiento, que da a entender el evangelista cuando dice: "En aquella hora se llegaron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién piensas que es mayor en el Reino de los Cielos?" Se avergonzaban de confesar la pasión que sufrían y por eso no dicen abiertamente: ¿Por qué honraste más a Pedro que a nosotros? sino que preguntan de una manera general: ¿quién es mayor? Cuando distinguió el Señor a sus tres discípulos a la vez -a Pedro, a Santiago y a Juan- en la transfiguración, no experimentaron lo demás resentimiento alguno; pero cuando ven que uno solo es el honrado, se quejan los otros. Mas debemos considerar, primeramente, que no exigen las cosas de la tierra y además, que depusieron después este movimiento apasionado; pero nosotros no podemos llegar ni hasta sus defectos, porque no preguntamos quién es el mayor en el Reino de los Cielos, sino quién es el mayor en el reino de la tierra.
Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Si dudamos en alguna ocasión y no encontramos la resolución de las dudas, debemos imitar a los discípulos aproximándonos tranquilamente a Jesús, que tiene poder para iluminar los corazones de los hombres y hacerles entender toda clase de cuestión; preguntemos también a los doctores que están colocados al frente de las iglesias. Sabían los discípulos, al hacer esa pregunta, que en el Reino de los Cielos no eran iguales todos los santos; pero deseaban saber de qué manera se llegaba a ser el mayor y por qué camino se descendía a ser el menor. O también, por lo que el Señor les había dicho antes, sabían quién era grande y quién el menor; pero no comprendían quién sería el mayor entre muchos que eran grandes.
San Jerónimo
Mas el Señor, al ver sus pensamientos, quiso curar su deseo de vanagloria, mediante una comparación sumamente humilde. Por eso sigue: "Y llamando Jesús a un niño, etc."
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Me parece una cosa muy bien hecha la presentación, en medio de ellos, de un niño inocente.
San Jerónimo
De manera que por su edad fuese el tipo de la inocencia. Por otro lado, el mismo Señor se presentó en medio de ellos como un niño, para demostrarles que no había venido para ser servido, sino para darles ejemplo de humildad. Otros significan por la palabra niño, al Espíritu Santo, a quien puso el Señor en el corazón de sus discípulos, para cambiar su orgullo en humildad. Sigue: "Y dijo: En verdad os digo, que si no os volviereis, e hiciereis como niños, etc." El Señor no mandó a los apóstoles que tuvieran la edad de los niños, sino que tuvieran su inocencia y que obtuvieran por sus esfuerzos lo que aquellos poseían por sus años, de manera que fueran niños en la malicia, pero no en la sabiduría (1Cor 14). Es como si dijera: así como este niño, que os propongo como ejemplo, no es tenaz en la cólera, olvida el mal que se le ha hecho, no se deleita en ver una mujer hermosa, no piensa una cosa y dice otra; de esta manera, vosotros, si no tuviereis esa inocencia y esa pureza de alma, no podréis entrar en el Reino de los Cielos.
San Hilario, in Matthaeum, 18
Llamó también niños a todos los creyentes, por su obediencia a la fe; éstos siguen a su padre, aman a su madre, no saben querer el mal, desprecian los cuidados de los afanes de la vida, no son insolentes, no tienen odio, no mienten, creen lo que se les dice y tienen por verdadero lo que oyen. Tal es el sentido literal.
Glosa
Si no os convertís de ese orgullo y de esa indignación en que ahora vivís, y no os hacéis por la virtud tan inocentes y humildes, como son los niños por su edad, no entraréis en el Reino de los Cielos, porque de este modo no se puede entrar. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño será el mayor en el Reino de los Cielos.
Remigio
Esto es, en el conocimiento de la gracia, o en la dignidad eclesiástica, o en cierta bienaventuranza eterna.
San Jerónimo
O de otro modo, cualquiera que se humillare como este niño -es decir, el que se humillare a ejemplo mío- entrará en el Reino de los Cielos.
Sigue: "Y el que recibiere a un niño tal, en mi nombre, etc."
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Esto equivale a decir: No solamente recibiréis una recompensa si os hiciereis como este niño, sino que si honrareis por mí a todos los que se hacen semejantes a un niño, yo determino para vosotros, como recompensa del honor que les habéis dado, el Reino de los Cielos. Y aun les propone otra cosa mayor, en estas palabras: "A mí recibe".
San Jerónimo
Efectivamente, recibe a Cristo aquel que imita su humildad y su inocencia. Y el Señor añade oportunamente, a fin de que los apóstoles no se atribuyesen a sí mismos el honor que se les había dado, que habían recibido ese honor, no por sus méritos, sino por los de su Maestro.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Enseguida sigue: "Mas el que escandalizare, etc.". Lo que equivale a decir: Así como tienen una recompensa los que por mí honran a éstos, así también los que los deshonran deben sufrir los más terribles males. Y no os admiréis de que se llame escándalo al desprecio, porque muchos pusilánimes se escandalizan por los desprecios que se les hacen.
San Jerónimo
Observad que el que se escandaliza es un niño. Porque los mayores no se escandalizan y aunque pudieran tomarse estas palabras en un sentido general y aplicarse a todos los que escandalizan a otro, sin embargo, el enlace de las ideas exige, que puedan aplicarse también a los apóstoles, quienes por la pregunta que hicieron al Señor: ¿Quién sería mayor en el Reino de los Cielos? parecía como que debatían una cuestión de dignidad. Si ellos hubieran continuado en esta lucha, podrían por su escándalo haber perdido a todos los que llamaban a la fe, a causa de que veían a los apóstoles divididos por una cuestión de esa especie.
Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Mas ¿cómo aquel que ha sido convertido y hecho como un niño es también el más pequeño y capaz de ser escandalizado? Podemos resolver este reparo de la manera siguiente: todo el que cree en el Hijo de Dios y conforma su vida con los preceptos evangélicos, está convertido y se hace semejante a un niño. Por el contrario, el que no se convierte de tal manera, que quede hecho como un niño, es imposible que entre en el Reino de los Cielos. En toda reunión de creyentes hay algunos que hace poco tiempo que se han convertido y se esfuerzan por hacerse semejantes a los niños, pero aún no se han hecho niños; éstos son tenidos por pequeños en Cristo y capaces de ser escandalizados.
San Jerónimo
Cuando dice el Señor: "Mejor le fuera que colgasen a su cuello una piedra de molino, etc." Usa el Señor el lenguaje acostumbrado en la provincia, pues era costumbre entre los antiguos judíos, castigar a los mayores criminales arrojándolos al mar atados con una piedra y les convenía más este castigo. Porque es mucho mejor recibir un castigo breve, que el ser reservado para sufrir las penas eternas.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Era una consecuencia de lo anterior el decir: "A mí no recibe", que era el más amargo de todos los males; pero como ellos eran groseros y no se movían por esto, el Señor, para manifestarles la pena que les está reservada, usa un ejemplo conocido, por eso les dice que les fuera mejor el sufrir este castigo. Porque es mucho más terrible el que les está reservado.
San Hilario, in Matthaeum, 18
En sentido místico, el castigo de la piedra de molino significa el mal de la ceguera, puesto que a los asnos, después de vendarles los ojos, se les hace dar vueltas con la piedra. Y muchas veces se designan con el nombre de asnos a los gentiles porque su misma ignorancia les hace ciegos; mas no a los judíos a quienes la misma ciencia de su ley les traza su camino. A éstos les hubiera sido mejor ser precipitados en el mar llevando al cuello la piedra del asno, es decir, de quedar sumergidos en los trabajos de los gentiles y en las tinieblas del siglo, que el de escandalizar a los apóstoles de Cristo. Porque hubieran tenido menos responsabilidad no conociendo a Cristo, que no habiendo recibido al Señor de los profetas.
San Gregorio Magno, Moralia, 11,17
O de otro modo, ¿qué otra cosa significa el mar, sino el siglo? ¿y qué la piedra del asno, sino las acciones terrenales, que aprietan el cuello del alma con los deseos insensatos y la hacen girar en el círculo del pecado? Hay ciertamente algunos que abandonan las acciones terrestres, y, despreciando la humildad, se elevan con una fuerza superior a la de su inteligencia hasta los ejercicios contemplativos; no sólo se precipitan en el error, sino que arrastran consigo a los que están débiles en la verdad. Al que escandaliza, pues, a uno de estos pequeñuelos le hubiera sido mejor que le hubieran arrojado al mar con una piedra al cuello. Porque hubiera sido más fácil para esta alma perversa el ocuparse en los negocios del mundo, que el entregarse a los ejercicios de la contemplación con perjuicio de muchos.
San Agustín, quaestiones evangeliorum, 1,24
O de otro modo, el que escandalizare a uno de estos pequeños -esto es, de esos humildes como los que quiere el Señor que sean sus discípulos- o con su desobediencia, o con su resistencia, como dice el apóstol sobre Alejandro (2Ti_4:14.), conviene que se le ate una piedra de asno al cuello y sea arrojado al fondo del mar, es decir, le conviene que la pasión que tiene por los bienes terrenales (a los que están atados los necios y ciegos), le lleve atado con esa carga a la muerte.

martes, 26 de agosto de 2014

Evangelio del día – Ordo Liturgico Tradicional – 26 de Agosto de 2014

Evangelio del día

– Ordo Liturgico Tradicional –

26 de Agosto de 2014

BIBLIA
+ Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintos (XV;1-10)
(1)  Os traigo a la memoria, hermanos, el Evangelio que os he predicado, que habéis recibido, en el que os mantenéis firmes,
(2)  y por el cual sois salvos, si lo retenéis tal como yo os lo anuncié, a no ser que hayáis creído en vano.
(3)  Pues, a la verdad, os he transmitido, en primer lugar, lo que yo mismo he recibido, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras;”
(4)  que fue sepultado, que resucitó al tercer día, según las Escrituras,
(5)  y que se apareció a Cefas, luego a los Doce.
(6)  Después se apareció una vez a más de quinientos hermanos, de los cuales muchos viven todavía, y algunos murieron;”
(7)  luego se apareció a Santiago, luego a todos los apóstoles;”
(8)  y después de todos, como a un aborto, se me apareció también a mí.
(9)  Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios.
(10)  Mas por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que me confirió no ha sido estéril, antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.
Deo Gratias
+ Continuación del Santo Evangelio según San Marcos (VII;31-37)
(31)  Dejando de nuevo los términos de Tiro, se fue por Sidón hacia el mar de Galilea, atravesando los términos de la Decapolis.
(32)  Le llevaron un sordo y tartamudo, rogándole que le impusiera las manos,
(33)  y, tomándole aparte de la muchedumbre, metióle los dedos en los oídos, escupió (en el dedo) y le tocó la lengua,
(34)  y, mirando al cielo, suspiró y dijo: “Ephata,” que quiere decir ábrete;”
(35)  y se abrieron sus oídos y se le soltó la lengua, y hablaba expeditamente.
(36)  Les encargó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más se lo encargaba, mucho más lo publicaban,”
(37)  y sobremanera se admiraban, diciendo: Todo lo ha hecho bien: a los sordos hace oír y a los mudos hace hablar.

LAUS TIBI CHRISTE
Comentario al Evangelio: Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino
SANTO-TOMAS-DE-AQUINO
Marcos 7:31-37  
Dejando Jesús otra vez los confines de Tiro, se fue por los de Sidón, hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de Decápolis. Y presentáronle un hombre sordo y mudo, suplicándole que pusiese sobre él su mano (para curarle). Y apartándole Jesús (del bullicio) de la gente, le metió los dedos en las orejas, y con la saliva le tocó la lengua, y alzando los ojos al cielo arrojó un suspiro y díjole: “Efetá”, que quiere decir: “abríos”. Y al momento se le abrieron los oídos y se le soltó el impedimento de la lengua, y hablaba claramente. Y mandóles que no lo dijeran a nadie. Pero cuanto más se lo mandaba, con tanto mayor empeño lo publicaban, y tanto más crecía su admiración, y decían: “Todo lo ha hecho bien: El ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos”. (vv. 31-37)
Teofilacto
No quería el Señor detenerse entre los gentiles, ni dar motivo a los judíos de que lo creyeran transgresor de la ley por mezclarse con aquéllos, por lo cual se vuelve luego, según estas palabras: “Dejando Jesús otra vez”, etc.
Beda, in Marcum, 2, 31
Decápolis es el país de las diez ciudades al otro lado del Jordán, al oriente, frente a Galilea. Cuando dice que el Señor llegó al mar de Galilea hacia el centro de Decápolis, no quiere decir que entró en Decápolis ni que atravesó el mar, sino más bien que en el mar llegó hasta un punto desde donde alcanzaba a ver el centro de Decápolis a lo lejos, más allá del mar.
“Y presentáronle un hombre sordo”, etc.
Teofilacto
Lo cual se pone con razón después que fue librado el poseído, porque aquella enfermedad procedía del demonio.
“Y apartándole Jesús”, etc.
Pseudo-Crisóstomo, vict. ant. e cat. in Marcum
Separa de la gente al sordo y mudo, para no hacer públicos sus milagros divinos, enseñándonos así a despojarnos de la vanidad y del orgullo; porque no hay nada en el poder de hacer milagros que equivalga a la humildad y a la modestia. Le metió los dedos en las orejas, pudiendo curarle sólo con su voz, para manifestar que su cuerpo unido a la Divinidad estaba enriquecido con el poder divino, así como sus obras. Y como por el pecado de Adán la naturaleza humana cayó en muchas enfermedades y en la debilidad de los miembros y los sentidos, Cristo demostró en sí mismo la perfección de esta naturaleza, abriendo los oídos con su dedo y dando el habla con su saliva: “Y con la saliva le tocó la lengua”.
Teofilacto
Esto demuestra que todos los miembros de su sagrado cuerpo son santos y divinos, como la saliva con que dio flexibilidad a la lengua del mudo. Porque es cierto que la saliva es una superfluidad; pero todo fue divino en el Señor.
“Y alzando los ojos al cielo, arrojó un suspiro”, etc.
Beda, in Marcum, 2, 31
Alzó los ojos al cielo, para enseñarnos que es de allí de donde el mudo debe esperar el habla, el sordo el oído y todos los enfermos la salud. Y arrojó un gemido, no porque para demandar algo a su Padre tuviera necesidad de ello, El que satisface, con su Padre, a todos los que lo piden, sino para hacernos ver que es con gemidos como debemos invocar su divina piedad por nuestros errores o los de nuestros prójimos.
Pseudo-Crisóstomo, vict. ant. e cat. in Marcum
O bien: gimió tomando a su cargo nuestra causa y compadecido de nuestra naturaleza, viendo la miseria en que había caído el género humano.
Beda, in Marcum, 2, 31
La palabra epheta, que significa abríos, corresponde propiamente a los oídos, porque han de abrirse para que oigan, así como para que pueda hablar la lengua hay que librarla del freno que la sujeta. “Y al momento se le abrieron los oídos”, etc. Aquí se ven de un modo manifiesto las dos distintas naturalezas de Cristo; porque alzando los ojos al cielo como hombre, ruega a Dios gimiendo y, en seguida, con divino poder y majestad cura con una sola palabra.
“Y mandóles, continúa, que no lo dijeran a nadie”.
San Jerónimo
Con esto nos enseñó a no glorificarnos en nuestro poder, sino en la cruz y la humillación.
Pseudo-Crisóstomo, vict. ant. e cat. in Marcum
Mandó, pues, que callaran el milagro, a fin de no hacer que los judíos perpetrasen por envidia su homicidio antes de tiempo.
Pseudo-Jerónimo
Una ciudad situada en la cima de un monte, y que se ve de todas partes, no puede ocultarse; y la humildad precede siempre a la gloria (Pro_15:33). “Pero cuanto más se lo mandaba, prosigue, con tanto mayor empeño lo publicaban”, etc.
Teofilacto
En esto debemos aprender, cuando hagamos un beneficio a cualquiera, a no buscar el menor aplauso o alabanza; a alabar a nuestros bienhechores y publicar sus nombres, aunque ellos no quieran.
San Agustín, de consensu evangelistarum, 4, 4
¿Para qué, pues, El, que conoce la voluntad de los hombres tanto la presente como la futura, les mandaba que no dijeran nada, sabiendo que habían de decirlo tanto más cuanto más les encargaba el secreto, si no fuera para mostrar a los perezosos con cuánto estudio y fervor deben anunciarle ellos, a quienes manda que lo anuncien, cuando así lo hacen aquellos a quienes ordena el secreto?
Glosa
La fama de las curas que Jesús había obrado aumentaba la admiración de las gentes y el rumor de los beneficios que había hecho. “Y tanto más, sigue, crecía su admiración, y decían: Todo lo ha hecho bien: El ha hecho oír a los sordos y hablar a los mudos”.
Pseudo-Jerónimo super Et iterum exiens de finibus
En sentido místico, Tiro, que significa lugar estrecho, simboliza la Judea, a quien dice el Señor: “Porque el lecho es angosto” (Is 28); por lo cual se traslada a otras naciones. Sidón significa caza : la bestia salvaje es nuestra nación y el mar la inconstancia que nunca cesa. Porque es en medio de Decápolis, en cuya palabra se interpretan los mandamientos del Decálogo, a donde fue el Salvador para salvar a las naciones. El género humano, compuesto de tantos miembros y consumido por tan diversas enfermedades como si fuera un solo hombre, se encuentra todo en el primer hombre: no ve teniendo ojos, no oye teniendo oídos, y no habla teniendo lengua. Le rogaban que pusiera su mano sobre él, porque muchos justos y patriarcas querían y deseaban la Encarnación del Señor.
Beda, in Marcum, 2, 31
O bien es sordo y mudo el que no tiene oídos para oír la palabra de Dios, ni lengua para hablarla; y es necesario que los que saben hablar y oír las palabras de Dios ofrezcan al Señor a los que ha de curar.
Pseudo-Jerónimo
Porque siempre el que merece ser curado es conducido lejos de los pensamientos turbulentos, de las acciones desordenadas y de las palabras corrompidas. Los dedos que se ponen sobre los oídos son las palabras y los dones del Espíritu Santo, de quien se ha dicho: “El dedo de Dios está aquí” (Éxo_8:19). La saliva es la divina sabiduría, que abre los labios del género humano para que diga: Creo en Dios, Padre omnipotente, y lo demás. Gimió mirando al cielo, así nos enseñó a gemir y a hacer subir hasta el cielo los tesoros de nuestro corazón; porque por el gemido de la compunción interior se purifica la alegría frívola de la carne. Se abren los oídos a los himnos, a los cánticos y a los salmos. Desata el Señor la lengua, para que pronuncie la buena palabra, lo que no pueden impedir las amenazas ni los azotes.