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sábado, 13 de diciembre de 2014

El Verdadero Tercer Secreto de Fátima Revelado

El Verdadero Tercer Secreto de Fátima Revelado



 


 El verdadero Tercer Secreto habla de la Crisis de la Fe y de la Apostasía del Clero desencadenada globalmente luego del Concilio Vaticano II, y del Gran Castigo que Dios infrigirá si no se acatan las directivas del Cielo.

martes, 25 de noviembre de 2014

Fátima: Misericordia y Justicia

Fátima: Misericordia y Justicia

El acontecimiento mas grande del siglo XX, un urgente llamado a la penitencia y al santo Rosario, un mandato incumplido, un secreto fundamental. 



martes, 31 de diciembre de 2013

PELICULA COMPLETA: Fátima. El día 13.

Un Milagro en Fátima (The 13th Day, en el original en inglés, es una película cinematográfica de 2009, dirigida por los hermanos Ian y Dominic Higgins, que relata la historia de la más famosa aparición mariana del Mundo católico: La de Nuestra Señora de Fátima. Esta película vuelve a crear los épicos e increíbles eventos marianos que tuvieron lugar en Fátima, Portugal, presenciados por tres pequeños pastorcitos portugueses, Lúcia de Santos y sus primos Jacinta y Francisco Marto. La película presenta una gran peculiaridad: es que transcurre toda a negro y blanco, aunque se altere para colores en los momentos en que aparece a Santíssima Virgem Maria o cuando se concretiza el Milagro del Sol. Fue presentada a 13 de Mayo de 2009 en el Festival Internacional de Cine de Cannes.
Elenco Actor/Actriz Personaje
Jane Lesley Maria de Santos (madre de Lucía de Santos)
Michael D'Cruce António de Santos (padre de Lucía de Santos)
Kelley Costigan Olympia de Jesus (madre de Jacinta y Francisco Marto)
Tarek Merlin Artur de Oliveira Santos

domingo, 29 de diciembre de 2013

FSSPX Distrito Sudamérica - Llamamiento del Padre Bouchacourt a participar en la Cruzada de Rosario convocada por Mons. Fellay



 ¡ADELANTE CON LA CRUZADA!


    “La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en los que vivimos, ha dado una eficacia nueva al rezo del rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, ya sea temporal o, sobre todo, espiritual, ora se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias del mundo o de las comunidades religiosas, o al bien de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver con el rezo del santo rosario. Con el santo rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Finalmente, (el otro medio que salvará al mundo es) la devoción al Inmaculado Corazón de María, nuestra Santísima Madre, considerándola como la sede de la misericordia, de la bondad y del perdón, y la puerta más segura para entrar al cielo”.(1)

    Estas palabras de Sor Lucía, la vidente de Fátima, nos llaman a responder generosamente a la nueva cruzada convocada por Mons. Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X. En efecto, desgraciadamente la jerarquía de la Iglesia parece estar como anestesiada, hipnotizada, enceguecida, paralizada y favoreciendo la apostasía que se extiende por todo el mundo. Sor Lucía hacía esta comprobación: “No esperemos que de Roma venga un llamado a la penitencia del Santo Padre; tampoco esperemos que provenga de nuestros obispos en sus diócesis ni de las congregaciones religiosas. ¡No! Nuestro Señor ya se ha servido muy a menudo de estos medios y el mundo no le ha prestado atención. Por eso es necesario que cada uno de nosotros comience por sí mismo su propia reforma espiritual. Cada uno debe salvar no sólo su alma sino también todas las almas que Dios ha puesto en su camino”(2)

    La Fraternidad San Pío X, a pedido de su Superior General, quiere responder a la llamada instante del Corazón Inmaculado de María, último recurso en estos tiempos difíciles. Como David frente a Goliat, animados de un profundo amor a las almas y a la Iglesia, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, por medio de esta cruzada queremos suplicar que el Corazón Inmaculado venga a socorrernos.

    Queremos que el Papa restaure la santa Tradición en la Iglesia: ¡recemos el rosario!

    Queremos santos obispos, santos sacerdotes, santas vocaciones religiosas y sacerdotales: ¡recemos el rosario!

    Queremos que Dios bendiga las obras de la Tradición, nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras capillas, y que las guarde en la unidad de la verdad: ¡recemos el rosario!

    Queremos salvar nuestras almas, las de nuestros seres queridos y la conversión de los pecadores: ¡recemos el rosario!

    Queremos el triunfo del Corazón Inmaculado de María a través de la consagración de Rusia: ¡recemos el rosario!


    Estas intenciones, caras a todo católico, están comprendidas en la convocatoria a esta cruzada de rosarios.

    Como dijo Sor Lucía, tengamos confianza en la eficacia del rezo cotidiano del rosario pedido por Nuestra Señora durante cada una de sus apariciones en Fátima.

    Al rosario, como nos invita Mons. Fellay, añadamos la penitencia, sobre todo en lo que se refiere al cumplimiento de nuestro deber de estado “en unión con el Santo Sacrificio de la Misa”, que nos hará agradables a Dios y atraerá su mirada misericordiosa sobre nuestra angustia. A vista humana el futuro de la Iglesia y del mundo parece muy sombrío; pero con la ayuda de Dios y del Corazón Inmaculado de María, la santa esperanza no puede abandonarnos. Esta cruzada también reafirmará nuestra fe y nuestra caridad. Estando al alcance de todos, ¡a todos les concierne! No prestemos oídos a los disconformes de siempre y a los desesperados, que con su celo amargo hacen el juego a los enemigos de la Iglesia y de la Tradición.

    Con coraje, grandes y pequeños, respondamos todos con generosidad a esta cruzada desde el 1º de enero hasta el día de Pentecostés, por el honor de Dios, el de su Santa Madre, por el bien de la Santa Iglesia y de las almas. ¡Que Dios los bendiga!


Padre Christian Bouchacourt
Superior de Distrito de América del Sur

    NOTAS:
    (1) Entrevista de Sor Lucía con el Padre Fuentes, 26 de diciembre de 1957.
    (2) Ibid.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Cómo rezar el Santo Rosario en Latín

Per signum Crucis de inimicis nostris libera nos Deus noster.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.
¡Oh Dios!, tú único Hijo nos ha conseguido con su muerte y resurrección los bienes de la salvación eterna: concédenos que venerando estos misterios en el Santo Rosario de la Virgen María, imitemos aquello que contienen y obtengamos aquello que prometen.
Te lo pedimos por tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor que contigo vive y Reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.
Confiteor Deo omnipotenti,
beatae Mariae semper Virgini,
beato Michaeli Archangelo,
beato Ioanni Baptistae,
sanctis apostolis Petro et Paulo,
et omnibus Sanctis;
quia peccavi nimis cogitatione, verbo et opere;
mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa.
Ideo precor beatam Mariam semper Virginem,
beatum Michaelem Archangelum,
beatum Ioannem Baptistam,
sanctos apostolos Petrum et Paulum,
et omnes Sanctos,
orare pro me ad Dominum, Deum nostrum.
Indulgentiam, absolutionem et remissionem peccatorum nostrorum, tribuat nobis omnipotens et misericors Dominus. Amen.
Credo in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae, et in Iesum Christum, Filium Eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad ínferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem et vitam aeternam. Amen.
Misterios gozosos. (lunes y jueves )
Primo, Beátæ Maríæ Vírginis anuntiatiónem contemplámur, et humílitas pétitur. Secundo, Beátæ Maríæ Vírginis visitatiónem contemplámur, et ad fratres charitas pétitur. Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti nativitátem contemplámur, et paupertátis spíritus pétitur. Quarto, In templo Dómini Nóstri Iésu Chrísti presentatiónem contemplámur, et obediéntia pétitur. Quinto, In templo Dómini Nóstri Iésu Chrísti inventiónem contemplámur, et Déum inquæréndi volúntas pétitur.
Padre nuestro (x1) PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
Ave María (x10) AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.
Gloria GLORIA PATRI, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Oración de Fátima O BONE IESU, dimitte nobis debita nostra, salva nos ab igne inferni, perduc in caelum omnes animas, praesertim eas, quae misericordiae tuae maxime indigent. Amen.
Misterios dolorosos. (martes y viernes)
Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti oratiónem in horto contemplamur, et dólor pro peccatis nostris pétitur. Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti flagellatiónem contemplamur, et córporum nostrórum mortificátio pétitur. Tertio, Dómini Nóstri Iésu Chrísti coronationem spinis contemplamur, et supérbiæ mortificatio pétitur. Quarto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucis baiulatiónem contemplamur, et patiéntia in tribulatiónibus pétitur. Quinto, Dómini Nóstri Iésu Chrísti crucifixiónem et mortem contemplamur, et súi ipsíus donum ad animárum redemptiónem pétitur.
Padre nuestro (x1) PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
Ave María (x10) AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.
Gloria GLORIA PATRI, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Oración de Fátima O BONE IESU, dimitte nobis debita nostra, salva nos ab igne inferni, perduc in caelum omnes animas, praesertim eas, quae misericordiae tuae maxime indigent. Amen.
Misterios gloriosos. (miércoles, sábado y domingo)
Primo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti resurrectiónem contemplamur, et fídes pétitur. Secundo, Dómini Nóstri Iésu Chrísti in cælum ascensiónem contemplamur, et spes pétitur. Tertio, Spíritus Sáncti descensiónem contemplamur, et ad Deum cháritas pétitur. Quarto, Beátæ Maríæ Vírginis in cælum assumptiónem contemplamur, et bene moriéndi gratia pétitur. Quinto, Beátæ Maríæ Vírginis coronatiónem contemplamur, et fidúcia in María Regína Nostra pétitur
Padre nuestro (x1) PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
Ave María (x10) AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.
Gloria GLORIA PATRI, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Oración de Fátima O BONE IESU, dimitte nobis debita nostra, salva nos ab igne inferni, perduc in caelum omnes animas, praesertim eas, quae misericordiae tuae maxime indigent. Amen.
Al terminar los cinco misterios:
Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix. Nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus, sed a periculis cunctis libera nos semper, o Virgo gloriosa et benedicta. Amen.
Oraciones por las intenciones del Santo Padre para ganar indulgencia por las benditas almas del purgatorio:
Padre nuestro (x1) PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
Ave María (x3) AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.
Gloria GLORIA PATRI, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen.

domingo, 2 de octubre de 2011

MES DE OCTUBRE EN HONOR DEL SANTÍSIMO ROSARIO

MES DE OCTUBRE EN HONOR DEL SANTÍSIMO ROSARIO





EL SANTO ROSARIO EN LATÍN


Como ya muchos conocen el modo de rezar el Santo Rosario en lengua vernácula y existen innumerables sitios en los que se pueden encontrar diversos métodos, hemos querido comenzar el mes de Octubre ofreciendo a nuestros lectores las fórmulas de esta magnífica devoción en latín. Conviene sobre todo a sacerdotes, religiosos y seminaristas, pero también puede servir para ilustrar la piedad de los seglares.

Incipit Sancti Rosarii recitatio
Per signum (†) Sanctae Crucis, de inimicis (†) nostris, libera nos (†), Deus noster. In nómine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

Spiritus Sanctus invocatur:
Antiphona. Veni, Sancte Spiritus, reple tuorum corda fidelium, et tui amoris in eis ignem accende.

V. Emitte Spiritum tuum et creabuntur.
R. Et renovabis faciem terrae.

Oremus. DEUS, qui corda fidelium Sancti Spiritus illustratione docuisti: da nobis in eodem Spiritu recta sapere, et de eius semper consolatione gaudere. Per Christum Dominum nostrum. R. Amen.

Actus contritionis: O mi Domine Iesu, verus Deus et Homo verus, Creator, Pater et Redemptor meus, in qui credo et spero et quem super omnia diligo: me poenitet ex toto corde propter peccata mea quia Tu Deus bonus es ac me poenis inferni punire potes, et Tua gratia adiuvante emendationem in futuris polliceor. Amen.


Formula Rosarium offerendi: Domine Deus noster, dirige et educ omnes nostras cogitationes, verba, affectus, opera et desideria ad maiorem Tuum honorem et gloriam. Et Te, Virgo beatissima, a Filio Tuo largire ut attente ac devote hanc coronam Sanctissimi Tui Rosarii recitemus, quam pro Sanctae Matris Ecclesiae atque nostris necessitatibus tam spiritualibus quam temporalibus offerimus, necnon et pro bono vivorum et suffragio defunctorum gratulationis Tuae ac maioris nostrae obligationis.

Maria, Mater gratiae, Mater misericordiae: Tu nos ab hoste protege et hora mortis suscipe.

V. Dignare me laudare Te, Virgo sacrata.
R. Da mihi virtutem contra hostes tuos.

Mysteria hodie contemplanda gaudiosa – luminosa – dolorosa – gloriosa sunt.

Post enuntiationem omni mysterii Pater, decies Ave et Gloria Patri dicuntur.

In fine singuli mysterii: O mi Iesu, peccata nostra dimitte nobis, ab igne inferni defende nos; perduc in coelum onmium animas, eorum imprimis qui maxime misericordia Tua indigent.




Gaudii Mysteria

I. Incarnatio Verbi Dei ex Spiritu Sancto in sinu Virginis Mariae.
II. Visitatio Beatae Mariae Virginis ad Elisabeth.
III. Nativitas Filii Dei in Bethlehem Iuda.
IV. Purificatio Beatae Mariae Virginis et Presentatio Pueri in Templo.
V. Inventio Pueri in Templo in medio Legis doctorum.


Doloris Mysteria
I. Oratio Iesu Christi in horto Gethsemani super monten Olivarum.
II. Flagellatio Iesu Christi ad columnam.
III. Coronatio spinarum.
IV. Sanctae Crucis baiulatio.
V. Divini Salvatoris nostri crucifixio, mors et sepultura.



Gloriae Mysteria

I. Resurrectio Iesu Christi a mortuis.
II. Ascensio Iesu Christi in coelos.
III. Missio Spiritus Sancti Paraclyti as Apostolos.
IV. Gloriosa Beatae Mariae Virginis in coelum Assumptio.
V. Coronatio Beatae Mariae Virginis Regina coelorum in terris.


Gratiarum actio: Gratias innumeras agimus Tibi, Augusta Principissa, propter omnia beneficia a munificentissima manu Tua accepimus: dignare, Domina nostra, nos sub Tua protectione et refugio semper conservare, ad quem dicimus Tibi:

Antiphona. Salve, Regina, mater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus exsules filii Hevae. Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Genetrix.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Oremus. Deus cujus Unigénitus per vitam, mortem et resurrectiónem suam nobis salútis aeternae praemia comparávit: concéde, quaesumus; ut, haec mystéria sacratíssimo beátae Mariae Virginis Rosário recoléntes, et imitémur quod cóntinent, et quod promíttunt, assequámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. R. Amen.





LITANIAE LAVRETANAE BEATAE MARIAE VIRGINIS

Adprobatae a Sixto PP V cum bulla Reddituri 11 iulii A.Dni. 1587


Kyrie eleison
Christe eleison
Kyrie eleison
Christe, audi nos
Christe, exaudi nos
Pater de coelis, Deus, miserere nobis
Fili, Redemptor mundi, Deus, miserere nobis
Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis
Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis
Sancta Maria, ora pro nobis
Sancta Dei Genitrix, ora pro nobis
Sancta Virgo virginum, ora pro nobis
Mater Christi, ora pro nobis
Mater Ecclesiae, ora pro nobis
Mater Divinae Gratiae, ora pro nobis
Mater purissima, ora pro nobis
Mater castissima, ora pro nobis
Mater inviolata, ora pro nobis
Mater intemerata, ora pro nobis
Mater immaculata, ora pro nobis
Mater amabilis, ora pro nobis
Mater admirabilis, ora pro nobis
Mater boni consilii, ora pro nobis
Mater Creatoris, ora pro nobis
Mater Salvatoris, ora pro nobis
Virgo prudentissima, ora pro nobis
Virgo veneranda, ora pro nobis
Virgo praedicanda, ora pro nobis
Virgo potens, ora pro nobis
Virgo clemens, ora pro nobis
Virgo fidelis, ora pro nobis
Speculum iustitiae, ora pro nobis
Sedes sapientiae, ora pro nobis
Causa nostrae laetitiae, ora pro nobis
Vas spirituale, ora pro nobis
Vas honorabile, ora pro nobis
Vas insigne devotionis, ora pro nobis
Rosa Mystica, ora pro nobis
Turris davidica, ora pro nobis
Turris eburnea, ora pro nobis
Domus aurea, ora pro nobis
Foederis arca, ora pro nobis
Ianua Caeli, ora pro nobis
Stella matutina, ora pro nobis
Salus infirmorum, ora pro nobis
Refugium peccatorum, ora pro nobis
Consolatrix afflictorum, ora pro nobis
Auxilium christianorum, ora pro nobis
Regina angelorum, ora pro nobis
Regina patriarcharum, ora pro nobis
Regina prophetarum, ora pro nobis
Regina apostolorum, ora pro nobis
Regina martyrum, ora pro nobis
Regina confessorum, ora pro nobis
Regina virginum, ora pro nobis
Regina sanctorum omnium, ora pro nobis
Regina sine labe originale concepta, ora pro nobis
Regina in caelum assumpta, ora pro nobis
Regina Sacratissimi Rosarii, ora pro nobis
Regina familiae, ora pro nobis
Regina pacis, ora pro nobis
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Domine
Agnus Dei qui tollis peccata mundi, exaudi nos, Domine
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis

Antiphona. Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genetrix: nostras deprecationes ne despicias in necesitatibus, sed a periculis cunctis libera nos semper, Virgo gloriosa et benedicta.

V. Ora pro nobis, Sancta Dei Genetrix.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.

Oremus. Concede nos, fámulos tuos quaésumus Dómine Deus, perpetua mentis et córporis sanitáte gaudére, et gloriósa beatae Maríae semper Vírginis intercessione, a praesenti liberári tristitia, et aeterna pérfrui laetitia. R. Per Christum Dóminum nostrum. R. Amen.


Ad Sanctum Ioseph Leonis PP XIII precatio pro mense octobris: Ad Te, beate Ioseph, in tribulatione nostra confugimus, atque, implorato Sponsae tuae sanctissimae auxilio, patrocinium quoque tuum fidenter exposcimus. Per eam, quaesumus quae te cum immaculata Virgine Dei Genetrice coniunxit, caritatem, perque paternum, quo Puerum Iesum amplexus es, amorem, supplices deprecamur, ut ad hereditatem, quam Iesus Christus acquisivit Sanguine suo, benignus respicias, ac necessitatibus nostris tua virtute et ope succurras. Tuere, o Custos providentissime divinae Familiae, Iesu Christi subolem electam; prohibe a nobis, amantissime Pater, omnem errorum ac corruptelarum luem; propitius nobis, sospitator noster fortissime, in hoc cum potestate tenebrarum certamine e caelo adesto; et sicut olim Puerum Iesum e summo eripuisti vitae discrimine, ita nunc Ecclesiam sanctam Dei ab hostilibus insidiis atque ab omni adversitate defende: nosque singulos perpetuo tege patrocinio, ut ad tui exemplar et ope tua suffulti, sancte vivere, pie emori, sempiternamque in caelis beatitudinem assequi possimus. R. Amen.


Ad mentem Romani Pontificis precamur ut omnes indulgentias Sanctissimo Beatae Mariae Virginis Rosario concessas consequamur: Pater, Ave, Credo.

Et fidelium animae, per misericordiam Dei, requiescant in pace. Amen.

V. Nos, cum prole pia.
R. Benedicat Virgo Maria.

Et sic Rosarium terminatur.



HIMNO AL ROSARIO EN ESPAÑOL


Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo, que lo ha fundado.

El demonio a la oreja
te está diciendo:
no reces el Rosario
sigue durmiendo.

Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo, que lo ha fundado.

Quien quiera bendiciones,
paz y alegría,
rezar debe el Rosario
todos los días.

Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Los dieces del Rosario
son la escalera
para subir al cielo
las almas buenas.

Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

Devoto de María:
si gracias quieres
rezarás el Rosario
y nunca peques.

Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

El Rosario a María
todos debemos
rezarle cada día
para ir al cielo.

Viva María, viva el Rosario,
viva Santo Domingo que lo ha fundado.

lunes, 25 de abril de 2011

CRUZADA DE ROSARIOS

S.E.R. Monseñor Bernard Fellay, ha llamado a iniciar una nueva Cruzada de Rosarios.
Dicha Cruzada se inicia el 24 de abril de 2011, Domingo de Pascua, y finaliza el Domingo de Pentecostés de 2012.







Invitamos a todas las personas de buena voluntad
a participar de esta Cruzada por el bien de la Santa Iglesia.







"Por tanto, nos parece más que oportuno y urgente, a vista del aumento de la intensidad de los males que abruman la Santa Iglesia, lanzar una nueva Cruzada de Rosarios, una cruzada de oración y penitencia. Los invitamos a unir todos sus esfuerzos, todas sus energías, para conformar a partir de Pascua de este año hasta Pentecostés de 2012 un nuevo ramillete espiritual, un nuevo eslabón de estas rosas tan agradables a Nuestra Señora, para suplicarle que interceda a favor de sus hijos ante su Divino Hijo y del Padre omnipotente. La confusión no deja de aumentar entre las almas, que están a merced de lobos rapaces presentes en el redil..."

" ontamos con la generosidad de todos para conformar una vez más un ramillete de, al menos, doce millones de rosarios, para que la Iglesia sea librada de los males que la aquejan o que la amenazan en el futuro próximo, se consagre a Rusia y que llegue pronto el triunfo de la Inmaculada.

A fin de que nuestras oraciones sean aún más eficaces y que todos puedan obtener un beneficio mayor, querríamos concluir recordando que cuando se reza el Rosario, lo más importante no es la cantidad de Ave María que se dicen, sino la manera en que se los reza. El peligro de la monotonía o de la distracción pueden ser conjurados eficazmente rezando el Rosario según las indicaciones dadas por María misma: al desgranar las cuentas, hay que meditar las escenas de la vida y los misterios de Nuestro Señor y de su Santa Madre. Lo más importante es este contacto con la vida del Salvador que se establece cuando se medita amorosamente en los acontecimientos enunciados en cada decena, los “misterios” del Rosario. Los diez Ave Marías se transforman en una melodía de fondo, que acompaña y sostiene este contacto suave y potente con Dios, con Nuestro Señor y Nuestra Señora. Sor Lucía de Fátima, haciéndose eco de los Papas, ha dicho que Dios que ha querido conceder una eficacia especial a esta plegaria, de suerte que no existe problema alguno que no pueda ser resuelto por esta magnífica oración. Nos permitimos insistir sobre la oración en familia, que todos los días da pruebas de eficacia al proteger a los niños y a los jóvenes de las tentaciones y peligros espantosos del mundo moderno, que protege la unidad familiar en medio de tantas amenazas que la acechan. No debemos desanimarnos por el aparente silencio de la Divina Providencia tras nuestra última cruzada. En las cosas importantes, Dios quiere que, por nuestra perseverancia en la oración le probemos que sabemos lo que vale lo que le pedimos y que estamos dispuestos a pagar el precio correspondiente.

A las puertas de entrar en la Pasión de Nuestro Señor, la Semana Santa y la gloriosa Resurrección del Salvador, pedimos a Nuestra Señora que se digne bendecir vuestra generosidad, acogeros bajo su graciosa protección y prestar oídos a vuestras instantes plegarias.

Menzingen, Primer Domingo de Pasión.

+ S.E.R. Mons. Bernard Fellay

viernes, 28 de mayo de 2010

El Santísimo Rosario Baluarte del Hogar Católico

El Rosario Baluarte Del Hogar Católico


El Santísimo Rosario es una oración, una manera de rezar que, según el testimonio de más de cincuenta Sumos Pontífices, remonta a Santo Domingo, fundador de la Orden de los Padres Predicadores, comúnmente conocidos como Dominicos.
Ahora bien, sabemos que las prácticas piadosas que nacen en la Iglesia son inspiradas por Dios. A veces, a través de una intervención directa, Dios hace conocer a los fieles los medios más adecuados para llegar hasta Él, los caminos más seguros para acceder al Cielo.
De este modo, Jesús, apareciéndose a Santa Margarita María, revela la devoción a su Sagrado Corazón y la práctica de los nueve primeros viernes de cada mes.
María Santísima, por su parte, en distintas apariciones, nos entrega su Escapulario, la Medalla Milagrosa, el Agua de Lourdes, su Corazón Inmaculado…


De la misma manera, por un sin fin de intervenciones, tan misericordiosas como milagrosas, Dios ha hecho comprender a la Iglesia que debía adoptar, de un modo oficial la devoción del Santísimo Rosario.
San Luís María Grignion de Montfort nos enseña que esta práctica es sin duda la primera oración y la primera devoción de los fieles que, desde los Apóstoles y los Discípulos, ha estado en uso de siglo en siglo hasta llegar a nosotros.
Con todo, agrega el Santo, en su forma y método según el cual se le reza ahora, el Santo Rosario ha sido inspirado a la Iglesia recién en el año 1214, dado por la Santísima Virgen a Santo Domingo de Guzmán para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores.
En efecto, viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque cercano a Tolosa, Francia, y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia. No cesaba de gemir, de llorar y de macerar su cuerpo con disciplina, a fin de apaciguar la ira de Dios; de suerte que cayó medio muerto.
La Santísima Virgen se le apareció y le dijo:
“¿Sabes, mi querido hijo Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?”.
Respondió él:
“¡Oh! Señora, Vos lo sabéis mejor que yo, porque, después de vuestro Hijo Jesucristo, fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación”.
Ella agregó:
“Sabe que el arma principal ha sido el Salterio Angélico, que es el fundamento del Nuevo Testamento; por lo cual, si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, predica mi Salterio”.
En la Bula Consueverunt, del 17 de diciembre de 1569, el Papa San Pío V escribía:
“Santo Domingo descubrió un método fácil, asequible a todos, de una incomparable piedad, excelente para rogar a Dios y expresarle nuestras súplicas. Se llama ese método el Rosario o Salterio de la Santísima Virgen María. Consiste en honrar a la Madre de Dios ofreciéndole la recitación de la Salutación Angélica repetida ciento cincuenta veces, por analogía con los ciento cincuenta salmos de David. Tal es el rito creado por Santo Domingo y propagado por él en toda la Iglesia Romana gracias a sus hijos, los religiosos de la Orden de Predicadores.
Nuestra Señora escoge a Santo Domingo, le entrega su Bendito Rosario; aparece a Bernardita en Lourdes con él en sus manos y desgrana sus cuentas a medida que la vidente lo recita; en Fátima se proclama Señora del Santísimo Rosario y nos dice que junto con su Corazón Inmaculado son las dos últimas tablas de salvación…
¡Sí!… la misma Madre de Dios entregó a Santo Domingo el Santísimo Rosario junto con el encargo de predicarlo.
Este ardiente apóstol, devotísimo de la Santísima Virgen, fue escogido para predicar una mayor confianza en el Ave Maria y una mayor devoción mediante los Misterios de la vida de Jesucristo y de María Santí­sima.
Lo que el Rosario ha sido y ha hecho en el pasado, ha de continuar siéndolo y haciéndolo en nuestros días. Y eso depende de todos y cada uno de nosotros.
En estos días de apostasía que estamos viviendo, tenemos que fijar nuestra mirada en la Madre de Dios, la montaña sagrada, y llenarnos de los pensamientos que animaban a Santo Domingo y a San Pío V.
Es Nuestra Señora quien, por Jesús, fruto bendito de sus purísimas entrañas, recibió de toda eternidad el poder de aplastar la cabeza de la serpiente infernal. Lo que realizó en el siglo XIII por medio de Santo Domingo para exterminar la herejía albigense, lo que hizo en el siglo XVI merced a San Pío V para refrenar el protestantismo y destruir el peligro turco, puede, y aún más, quiere seguir haciéndolo para vencer la herejía modernista y el paganismo actuales. Y lo conseguirá, por supuesto, por el mismo y único medio: el Santí­simo Rosario.
Hay que estar profundamente convencidos de esta verdad fundamental, pues ella determina toda nuestra fe en el Rosario y nuestra actitud respecto de su rezo diario, conforme al pedido de la misma Madre de Dios en innumerables apariciones y revelaciones.
El Santo Rosario es una devoción uni­versal, extendida por toda la Cristiandad; él ha alimentado la piedad de millones de hombres, haciéndolos vivir unidos a Jesucristo y a su Santísima Madre. El Rosario de María ha mantenido unidas a millares de familias, ha salvado en numerosas oportunidades a la Cristiandad asediada y ha reportado victorias significativas que sólo pueden atribuirse a su intervención.
Por todos estos motivos, la recomendación del rezo frecuente, asiduo a incluso diario del Santo Rosario ha estado, desde Santo Domingo hasta hoy, en boca de todos los predicadores de todos los tiempos.
Igualmente, todos los Sumos Pontífices han exhortado al rezo cotidiano del Santo Rosario, tanto como oración individual como práctica piadosa familiar.
Y es digno de ser destacado (y es lo que pretendo hoy de manera particular) que el rezo del Santo Rosario en familia es el principal baluarte del hogar cristiano.
Baluarte significa obra de fortificación y defensa. En nuestro caso se trata de una fortaleza y una trinchera contra el demonio, contra el mundo y contra la carne.
En efecto, el demonio, valiéndose de la seducción del mundo y de la debilidad de la carne, puede ejercer, y de hecho ejerce, una acción conjunta sobre el jefe de la familia, sobre la madre y sobre los hijos.
El diablo puede muy bien abrir y atender varios frentes al mismo tiempo. Y esto lo hace mediante ideas, slogans, costumbres, modas, diversiones…; sirviéndose de la televisión, el cine, los libros, las revistas…; utilizando a los intelectuales, los filósofos, los teólogos…; teniendo como aliados a periodistas, educadores, políticos, juristas, militares e incluso eclesiásticos…
El Santo Rosario de María, rezado en familia todos los días, es entonces un baluarte, una fortaleza, una trinchera que se erige frente a los ataques modernos que el demonio, el mundo y la carne dirigen contra la santidad del hogar.
Entre los numerosos males que atacan la vida cristiana de la familia, tres son los más funestos: el disgusto de una vida modesta y laboriosa, el horror al sufrimiento y el olvido de los bienes eternos.
Contra todo esto, el rezo diario del Santo Rosario es un baluarte; es un lugar de fortaleza y de luz.
Cuando la duda y la confusión invaden los espíritus y los transforman en un campo de incertidumbres y de contiendas intestinas, la meditación de los Misterios y la reiteración del Avemaría levantan en las conciencias criterios seguros de pensamiento y de acción.
El Santo Rosario, diálogo con Jesús y su Madre Bendita, comunión silenciosa con los Misterios Divinos, nos coloca en soledad y silencio interior, y, de este modo, ayuda a conservar la fe y la presencia de Dios; recuerda las virtudes de Jesucristo y la Santísima Virgen María.
De este modo, frente al disgusto de una vida modesta y de duro trabajo, frente al menosprecio de los deberes y las virtudes que deben ser ornato de una vida obscura y ordinaria, se eleva la casita de Nazaret, ese asilo a la vez terrestre y divino.
¡Qué modelo tan hermoso para la vida diaria! ¡Qué espectáculo tan perfecto de la unión al hogar! Reinan ahí la sencillez y la pureza de las costumbres; un perpetuo acuerdo en los pareceres; un orden que nada perturba; la mutua indulgencia; el amor, en fin, no fugaz y mentiroso, sino un amor fundado en el cumplimiento asiduo de los deberes recíprocos.
En Nazaret, sin duda, se ocupan en disponer lo necesario para el sustento y el vestido, pero es con el sudor de la frente y como quienes, contentándose con poco, trabajan más bien para no sufrir del hambre que para procurarse lo superfluo.
Sobre todo esto, se advierte una soberana tranquilidad de espíritu y una alegría del alma igual en cada uno. Dos bienes que acompañan siempre a la conciencia de las buenas acciones cumplidas.
De la misma manera, contra el horror al sufrimiento, contra la resistencia al dolor, contra el rechazo violento de todo lo que parece molesto y contrario a nuestros gustos, el Santo Rosario es grandísimo socorro con sus Misterios Dolorosos.
En ellos se nos muestra a Jesucristo como modelo adecuado en las enseñanzas que nos dió sobre la manera cómo debemos soportar las fatigas y los sufrimientos.
Esos misterios nos hacen pensar en el dolor de la Santísima Virgen, cuyo Corazón Doloroso fue, no solamente herido, sino atravesado por una espada, de suerte que se la llama, y lo es realmente, la Madre del dolor.
Finalmente, la tercera especie de males a que es preciso poner remedio es, sobre todo, propia de nuestra época. Los hombres de hoy se adhieren de tal modo a los bienes fugaces de la vida presente que olvidan la bienaventuranza eterna y pierden completamente la idea misma de la eternidad, hasta caer en una condición indigna del hombre.
Evitará completamente este peligro aquel que se dé a la devoción del Santo Rosario y medite, atenta y frecuentemente, los Misterios Gloriosos.
Allí aprendemos que la muerte no es un aniquilamiento que nos arrebata y que nos destruye del todo, sino una emigración y, por decirlo así, un cambio de vida.
Los ejemplos de los Misterios Gozosos, ejemplos de modestia, de sumisión, de dedicación al trabajo, de benevolencia hacia el prójimo, de celo en cumplir los pequeños deberes de la vida ordinaria…; todas esas enseñanzas traerán un cambio notable en las ideas y las costumbres.
Entonces, cada uno, lejos de encontrar despreciables y penosos sus deberes particulares, los tendrá más bien por muy gratos y llenos de encanto. Así la vida doméstica se deslizará en medio del cariño y de la dicha, y las relaciones mutuas estarán llenas de sincera benevolencia y caridad.
Del mismo modo, quien medite frecuentemente los ejemplos de virtud que presentan los Misterios Dolorosos, sentirá renacer en sí la fuerza para imitarlos.
Sean las miserias físicas, sean las penas del corazón, sean las pruebas espirituales, sea el odio de los hombres, sea la cólera de los demonios, sean las calamidades públicas, sean las desgracias familiares…, no habrá mal alguno, que no se venza con resignación cristiana y conformidad con la divina voluntad.
Por último, el espíritu que considere los Misterios Gloriosos, no podrá menos que inflamarse y que repetir esta frase: “¡Qué triste y pesada es la tierra cuando miro al Cielo!”
¡Cómo no recordar la hermosa canción “Un día al Cielo iré”…!
Esa alma gozará del consuelo de pensar que, por una tribulación momentánea y ligera, conquistará una eternidad gloriosa. Este es el único lazo que une el tiempo presente con la vida eterna, la ciudad terrestre con el Cielo. Esta es la única consideración que fortifica y eleva las almas.
Estos son los frutos, esta es la virtud fecunda del Santo Rosario de María para curar los males de nuestra época y hacer del hogar mariano un baluarte contra la apostasía.