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miércoles, 28 de marzo de 2018

domingo, 30 de noviembre de 2014

Conmemoración del 109º aniversario del natalicio de Mons. Marcel Lefebvre

Conmemoración del 109º aniversario del natalicio de Mons. Marcel Lefebvre

Marcel Lafebvre nació en Tourcoing, una ciudad francesa cercana a la frontera belga, el 29 de noviembre de 1905. Hijo de un matrimonio piadoso formado por un fabricante textil llamado René Lefebvre y su mujer Gabrielle, Marcel es el tercero de ocho hermanos, cinco de los cuales entraron en religión.

Con motivo del 109º aniversario de su natalicio, compartimos la siguiente oración de uso privado.




jueves, 27 de noviembre de 2014

Al servicio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana


21 de noviembre 1974 , hace 40 años , el arzobispo Marcel Lefebvre fue esta declaración que se convirtió en el credo de la Sociedad de San Pío X :

Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma a la Roma Católica, guardiana de la fe católica y a las tradiciones necesarias para mantener esta fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. Al contrario, nosotros rechazamos  seguir a la Roma de tendencia neo-modernista y neo-protestante que se manifiesta claramente en el concilio Vaticano II y después del concilio en todas las reformas que de él provienen (…) Ninguna autoridad, incluso la más elevada en la jerarquía, nos puede obligar a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia durante diecinueve siglos. Si sucediera, dice san Pablo, que nosotros mismos o un Ángel venido del cielo les enseña otra cosa que lo que os he enseñado, sea anatema

Y el fundador de Ecône añadió : "La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica , para nuestra salvación, es la negativa de aceptación de la Reforma. Es por ello que sin ninguna rebelión , ninguna amargura , ni resentimientos continuamos nuestro trabajo de formación sacerdotal bajo el magisterio de la estrella siempre seguros de que podemos hacer un mayor servicio a la Santa Iglesia Católica , el Sumo Pontífice y las generaciones futuras . »

El 21 de noviembre de 2014, 40 años después, el Superior General escribió a amigos y benefactores de la Sociedad de San Pío X : " Si por un lado la visión de la Iglesia desfigurado nos entristece profundamente , por el otro, todos cantamos día el Magníficat por las maravillas que el Todopoderoso todavía permite que nos demos cuenta . " Y mencionar : el 200 seminaristas , pre -seminaristas cuarentena en seis seminarios en cuatro continentes . " En los Estados Unidos, su creciente número nos obliga a construir una nueva , Virginia ... Añadir a este edificio muchas iglesias , en todo el mundo , lo que refleja el dinamismo de la fe . Sí, en efecto , la fe puede mover montañas ! »

Este es el servicio con la ayuda del trabajo del arzobispo Lefebvre de Dios intenta rendir fielmente " la Santa Iglesia Católica , el Sumo Pontífice y de las generaciones futuras. "

domingo, 29 de diciembre de 2013

FSSPX Distrito Sudamérica - Llamamiento del Padre Bouchacourt a participar en la Cruzada de Rosario convocada por Mons. Fellay



 ¡ADELANTE CON LA CRUZADA!


    “La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en los que vivimos, ha dado una eficacia nueva al rezo del rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, ya sea temporal o, sobre todo, espiritual, ora se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias del mundo o de las comunidades religiosas, o al bien de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver con el rezo del santo rosario. Con el santo rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Finalmente, (el otro medio que salvará al mundo es) la devoción al Inmaculado Corazón de María, nuestra Santísima Madre, considerándola como la sede de la misericordia, de la bondad y del perdón, y la puerta más segura para entrar al cielo”.(1)

    Estas palabras de Sor Lucía, la vidente de Fátima, nos llaman a responder generosamente a la nueva cruzada convocada por Mons. Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X. En efecto, desgraciadamente la jerarquía de la Iglesia parece estar como anestesiada, hipnotizada, enceguecida, paralizada y favoreciendo la apostasía que se extiende por todo el mundo. Sor Lucía hacía esta comprobación: “No esperemos que de Roma venga un llamado a la penitencia del Santo Padre; tampoco esperemos que provenga de nuestros obispos en sus diócesis ni de las congregaciones religiosas. ¡No! Nuestro Señor ya se ha servido muy a menudo de estos medios y el mundo no le ha prestado atención. Por eso es necesario que cada uno de nosotros comience por sí mismo su propia reforma espiritual. Cada uno debe salvar no sólo su alma sino también todas las almas que Dios ha puesto en su camino”(2)

    La Fraternidad San Pío X, a pedido de su Superior General, quiere responder a la llamada instante del Corazón Inmaculado de María, último recurso en estos tiempos difíciles. Como David frente a Goliat, animados de un profundo amor a las almas y a la Iglesia, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, por medio de esta cruzada queremos suplicar que el Corazón Inmaculado venga a socorrernos.

    Queremos que el Papa restaure la santa Tradición en la Iglesia: ¡recemos el rosario!

    Queremos santos obispos, santos sacerdotes, santas vocaciones religiosas y sacerdotales: ¡recemos el rosario!

    Queremos que Dios bendiga las obras de la Tradición, nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras capillas, y que las guarde en la unidad de la verdad: ¡recemos el rosario!

    Queremos salvar nuestras almas, las de nuestros seres queridos y la conversión de los pecadores: ¡recemos el rosario!

    Queremos el triunfo del Corazón Inmaculado de María a través de la consagración de Rusia: ¡recemos el rosario!


    Estas intenciones, caras a todo católico, están comprendidas en la convocatoria a esta cruzada de rosarios.

    Como dijo Sor Lucía, tengamos confianza en la eficacia del rezo cotidiano del rosario pedido por Nuestra Señora durante cada una de sus apariciones en Fátima.

    Al rosario, como nos invita Mons. Fellay, añadamos la penitencia, sobre todo en lo que se refiere al cumplimiento de nuestro deber de estado “en unión con el Santo Sacrificio de la Misa”, que nos hará agradables a Dios y atraerá su mirada misericordiosa sobre nuestra angustia. A vista humana el futuro de la Iglesia y del mundo parece muy sombrío; pero con la ayuda de Dios y del Corazón Inmaculado de María, la santa esperanza no puede abandonarnos. Esta cruzada también reafirmará nuestra fe y nuestra caridad. Estando al alcance de todos, ¡a todos les concierne! No prestemos oídos a los disconformes de siempre y a los desesperados, que con su celo amargo hacen el juego a los enemigos de la Iglesia y de la Tradición.

    Con coraje, grandes y pequeños, respondamos todos con generosidad a esta cruzada desde el 1º de enero hasta el día de Pentecostés, por el honor de Dios, el de su Santa Madre, por el bien de la Santa Iglesia y de las almas. ¡Que Dios los bendiga!


Padre Christian Bouchacourt
Superior de Distrito de América del Sur

    NOTAS:
    (1) Entrevista de Sor Lucía con el Padre Fuentes, 26 de diciembre de 1957.
    (2) Ibid.

Cruzada del Rosario 2014 FSSPX

OBJETIVO: CINCO MILLONES DE ROSARIOS
1) Para implorar una protección especial del Corazón Inmaculado de María sobre las obras de la Tradición.
2) Por el retorno de Roma a la Tradición católica.
3) Por el triunfo del Corazón Inmaculado de María mediante la consagración de Rusia.
 
MEDIOS
1) Oración y penitencias pedidos en Fátima.
2) Santificación por el deber de estado.
3) Espíritu de sacrificio en unión al Santo Sacrificio de la Misa.
 
PARA PARTICIPAR DE ESTA CRUZADA
Deje el detalle de sus Rosarios en su centro de Misa, o bien escríbanos dejándonos sus coronas a la siguiente dirección de correo electrónico:
 
Descargue aquí sus planillas para los seis meses de la Cruzada
 
 

jueves, 19 de diciembre de 2013

ADVERTENCIA DE LEÓN XIII SOBRE EL LENGUAJE DE LOS CATÓLICOS


“No se puede aprobar en los escritos de los católicos un lenguaje que, inspirándose en un espíritu de malsanas novedades, parece ridiculizar la piedad de los fieles y que habla de orden nuevo, de nueva vida cristiana,de nuevas doctrinas de la Iglesia,de nuevas necesidades del alma cristiana, de nueva vocación social del clero, de nuevo humanismo cristiano y de otras cosas del mismo género”

(Istruzione dalla Sacra Congregazione degli Affari Ecclesiastici Straordinari sulla azione popolare cristiana e democrático-cristiana in Italia,27 de enero de 1902)

Evangelii Gaudium – Dolor Fidelium “La alegría del Evangelio”, el dolor de los fieles. - R.P. Franz Schmidberger

Evangelii Gaudium – Dolor Fidelium
“La alegría del Evangelio”,
el dolor de los fieles

 

       Para concluir el año de la Fe, el Santo Padre, el Papa Francisco, publicó la Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” sobre la predicación del Evangelio en el mundo de hoy. Debido a su extensión –289 puntos–, este documento requiere de parte del lector y del teólogo un gran esfuerzo para estudiarlo correctamente. Se hubiera podido decir más con menos palabras. Las siguientes líneas tratarán de proporcionar un primer resumen de la obra, seguramente incompleto.
I
1) La ocasión del documento es el Sínodo de los obispos que se llevó a cabo el año pasado desde el 7 hasta el 28 de octubre, sobre el tema de la nueva evangelización: “Acepté con gusto el pedido de los Padres sinodales de redactar esta Exhortación” (nº 16). Al mismo tiempo este documento fue presentado por el nuevo pontífice como una suerte de directorio. Esta doble finalidad y la prolijidad del Papa tienen por consecuencia que este documento no presenta estructuras claras. Le falta precisión, rigor y claridad. Así por ejemplo, se dedica un largo pasaje a la situación económica del mundo contemporáneo y un poco más adelante se destaca la importancia de la predicación, llegando a proporcionar los detalles de su preparación. Varias veces se plantea la cuestión de la descentralización de la Iglesia; a su vez se tratan abundantemente las cuestiones ecuménicas e interreligiosas. El documento, además, no está desprovisto de contradicciones: el Papa precisará de este modo que no se trata de una encíclica social, pero seguidamente se exponen las condiciones económicas siguiendo un modelo similar al que usaron las encíclicas de los Papas anteriores.
2) El Papa Francisco habla de la Iglesia como si, hasta el día de hoy, no hubiera transmitido el Evangelio o lo hubiera hecho de una manera imperfecta. Él lamenta una actitud despreocupada, letárgica y cerrada. Esta reprimenda constante nos toca y genera disgusto. Se tiene la impresión de que, hasta ahora, pocas cosas se hicieron para la transmisión de la fe y del Evangelio. Sus comentarios siempre van acompañados de una referencia a su propia persona. El uso de la primera persona del singular (yo) se encuentra nada menos que 184 veces en el documento, y no se cuentan las palabras “mi” o “mí”. La palabra de Dios en el Apocalipsis se presenta casi automáticamente a nuestra mente: “Ecce nova facio omnia: He aquí que yo renuevo todas las cosas” (Apoc. 21, 5).
3) El documento encierra sin duda varias consideraciones positivas, que no se pueden silenciar. Mencionemos algunas:
En el nº 7 se dice: “la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría”. ¡Cuánto acierto en esta comprobación!
En el nº 22 se lee: “La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir. El Evangelio habla de una semilla que, una vez sembrada, crece por sí sola también cuando el agricultor duerme (cf. Mc 4,26-29).” La acción de la gracia supera, efectivamente, todos los cálculos humanos.
En el nº 25 se recuerda que “Ya no nos sirve una simple administración”. ¡Dios quiera que los obispos y los sacerdotes valoren esta palabra y abandonen las comisiones, los comités, los foros y la vasta burocracia para obrar en verdaderos teólogos y pastores!
El nº 37 nos ofrece un hermosísimo párrafo, con una larga cita de la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino. No podemos dejar de citar ese punto en su integralidad: “Santo Tomás de Aquino enseñaba que en el mensaje moral de la Iglesia también hay una jerarquía, en las virtudes y en los actos que de ellas proceden (S. Th. I-II, q. 66, a. 4-6). Allí lo que cuenta es ante todo «la fe que se hace activa por la caridad» (Gálatas 5, 6). Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu: «La principalidad de la ley nueva está en la gracia del Espíritu Santo, que se manifiesta en la fe que obra por el amor» (S. Th. I-II, q. 108, a. 1). Por ello explica que, en cuanto al obrar exterior, la misericordia es la mayor de todas las virtudes: «En sí misma la misericordia es la más grande de las virtudes, ya que a ella pertenece volcarse en otros y, más aún, socorrer sus deficiencias. Esto es peculiar del superior, y por eso se tiene como propio de Dios tener misericordia, en la cual resplandece su omnipotencia de modo máximo»” (S. Th. II-II, q. 30, a. 4.; cf. ibid. q. 40, a.4, ad 1.).”
En el nº 42 el Papa insiste sobre el hecho que la predicación debe, antes que nada, tocar los corazones: “Por ello, cabe recordar que todo adoctrinamiento ha de situarse en la actitud evangelizadora que despierte la adhesión del corazón con la cercanía, el amor y el testimonio.”
Del nº 52 hasta el nº 76, trata de los aspectos económicos y pone de manifiesto puntos interesantes. Se condena fuertemente el capitalismo desenfrenado, que no es sino “el resultado de una reacción humana frente a la sociedad materialista, consumista e individualista” (nº 63). “El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares” (nº 67). Y el Papa concluye en el nº 69 que es imperativo “evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio”, es decir que el Evangelio debe arraigarse en la sociedad y en la vida de los pueblos. Pero ¿por qué no habla allí, como lo hicieron sus predecesores antes del Concilio Vaticano II, del Estado católico y de la sociedad cristiana, que se presentaban como frutos de la fe católica, y también, por una consecuencia lógica, como una protección de esa fe? ¿Quizás hubiéramos esperado que además de estos lamentos legítimos sobre la economía actual, se haga referencia a “Quadragesimo anno” del Papa Pío XI, para señalar los principios conduciendo a las condiciones económicas justas?
El nº 66 plantea el tema de la familia, pero omite recordar que el matrimonio es la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, mientras que la moda actual de las uniones libres y la reivindicación de la comunión para los divorciados-vueltos a casarse, lo hubiera reclamado. Asimismo, se hubiera esperado que una mayor atención se prestase a la familia cristiana en el documento papal, puesto que por medio de ella se realiza la transmisión del Evangelio de generación en generación.
En los nº78 y 79, el Papa describe con lucidez la vida espiritual de los años posconciliares: “Hoy se puede advertir en muchos agentes pastorales, incluso en personas consagradas, una preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y de distensión, que lleva a vivir las tareas como un mero apéndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad. (…) Así, pueden advertirse en muchos agentes evangelizadores, aunque oren, una acentuación del individualismo, una crisis de identidad y una caída del fervor. Son tres males que se alimentan entre sí. La cultura mediática y algunos ambientes intelectuales a veces transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia y un cierto desencanto. Como consecuencia, aunque recen, muchos agentes pastorales desarrollan una especie de complejo de inferioridad que les lleva a relativizar u ocultar su identidad cristiana y sus convicciones.” ¡Los servidores de la Iglesia deberían tomar las armas del Espíritu y creer en la eficacia y la fecundidad de todos los medios que Cristo puso en manos de su Iglesia: la oración, la predicación integral de la fe, la administración de los sacramentos, la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, la adoración del Santísimo Sacramento del altar! En lugar de eso, sucumben a “la conciencia de derrota que (los) convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre. Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo. El que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. Aun con la dolorosa conciencia de las propias fragilidades, hay que seguir adelante sin declararse vencidos, y recordar lo que el Señor dijo a San Pablo: «Te basta mi gracia, porque mi fuerza se manifiesta en la debilidad» (2 Co 12,9). El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal.” (nº 85)
El nº 104 tiene particular relevancia, puesto que reafirma que el sacerdocio, como signo de Cristo-Esposo, es reservado a los hombres: “El sacerdocio reservado a los varones, como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión.”
En el nº 112 se pone de manifiesto la gratuidad de la gracia y de la obra de la Redención: “La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean, que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a sí.” En el punto siguiente se recuerda muy atinadamente que la salvación no es un asunto individual: “Nadie se salva solo, esto es, ni como individuo aislado ni por sus propias fuerzas.” El hombre, por consiguiente, se salva en la Iglesia y por la Iglesia, o no se salva.
En el nº 134 se subraya la importancia de las universidades y de las escuelas católicas por la predicación de la fe y del Evangelio. Se puede deplorar, sin embargo, la poca cantidad de renglones dedicados a esas obras.
El nº 214 se opone al asesinato del niño por nacer, viviendo todavía en el seno materno. Lamentablemente el Papa no se refiere de ninguna manera a la injustica cometida contra Dios, y por eso tampoco al orden natural ni a los mandamientos, sino sólo al valor de la persona humana.
En el nº 235 se enumeran sanos principios para luchar contra el individualismo: “El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas.” El párrafo entero tiene como título: “El todo es superior a la parte.” Desarrollar el tema del bien común en ese lugar hubiera ciertamente podido hacer mucho bien. Lamentablemente no es el caso.
En el nº 267 se describe admirablemente el entusiasmo misionero y la actividad apostólica: “Unidos a Jesús, buscamos lo que Él busca, amamos lo que Él ama. En definitiva, lo que buscamos es la gloria del Padre; vivimos y actuamos «para alabanza de la gloria de su gracia» (Ef 1,6). Si queremos entregarnos a fondo y con constancia, tenemos que ir más allá de cualquier otra motivación. Éste es el móvil definitivo, el más profundo, el más grande, la razón y el sentido final de todo lo demás. Se trata de la gloria del Padre que Jesús buscó durante toda su existencia.”
II
Bonum ex integra causa, malum ex quocumque defectu, nos dice el clásico principio de moral. El bien proviene de cierta integridad, mientras que, por el contrario, si alguna parte esencial de una cosa es mala, el conjunto es malo. Las hermosas partes del documento papal, que nos alegraron, no pueden impedirnos comprobar la firme voluntad de realizar el Concilio Vaticano II no sólo según la letra, sino también según el espíritu. La trilogía Libertad religiosa – Colegialidad – Ecumenismo que, según las palabras de Mons. Lefebvre, corresponde al lema de la Revolución francesa: Libertad – Igualdad – Fraternidad, se encuentra desarrollada de una manera sistemática.
1) Primero en los nº 94 y 95, se reprimenda a los fieles de la Tradición, y hasta se los acusa de neo-pelagianismo: “Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar… Ni Jesucristo ni los demás interesan verdaderamente… En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia.”
¿Cómo puede el Papa pensar esto? ¿Acaso no muestra precisamente lo contrario el dinamismo de los fieles católicos arraigados en la fe? Sin hablar de nuestra Fraternidad, ¿acaso se ven a los Franciscanos de la Inmaculada, una joven congregación misionera floreciente, que se encuentra ahora gravemente mutilada –si no destruida– por la intervención brutal del Vaticano? El documento añade después: “Así, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos.”
Según señalamos más arriba, se hace una simple alusión –en una sola oración– a las escuelas católicas, instrumentos importantes de recristianización. Estos establecimientos son precisamente para nosotros un medio de transmitir el Evangelio. En nuestra Fraternidad tenemos la alegría de abrir nuevas escuelas todos los años.
2) En este documento falta verdaderamente el sentido de la realidad, lo cual acarrea la ilusión de que la verdad vencerá por sí misma al error. Esta perspectiva se apoya sobre la parábola de buen grano y de la cizaña (nº 225): muestra “cómo el enemigo puede ocupar el espacio del Reino y causar daño con la cizaña, pero es vencido por la bondad del trigo que se manifiesta con el tiempo.” Tal interpretación es un contrasentido respecto de la parábola y una falsificación del Evangelio.
La falta de realismo se ve asimismo en el nº 44, en el cual se exhorta a los sacerdotes a no hacer del confesionario “una sala de torturas”. Si bien tales excesos existieron efectivamente por allí o por allá a lo largo de la historia de la Iglesia, ¿dónde se ven hoy en día? ¿No hubiera sido mejor añadir un capítulo sobre la confesión –mencionando sus aspectos de liberación del pecado, emancipación de la culpabilidad y reconciliación con Dios–, como punto culminante de la nueva evangelización y de la renovación interior de las almas?
Tal ingenuidad –que no es sino un cuestionamiento del pecado original, o por lo menos de sus consecuencias en las almas y en la sociedad– se manifiesta asimismo en el nº 84, en el cual se cita el discurso de apertura del Concilio Vaticano II, discurso lleno de ilusiones, del Papa Juan XXIII: “Nos parece justo disentir de tales profetas de calamidades, avezados a anunciar siempre infaustos acontecimientos, como si el fin de los tiempos estuviese inminente… No ven en los tiempos modernos sino prevaricación y ruina.” Lamentablemente los años posconciliares dieron la razón a los “profetas de calamidades”.
3) Resulta muy extraña la observación hecha en el nº 129, según la cual no se debe pensar que “el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable.” Esto nos recuerda inevitablemente la doctrina de la evolución de los dogmas, tal como la defienden los modernistas y tal como ha sido expresamente condenada por el Papa San Pío X en el juramento antimodernista.
Dicha actitud evolucionista se revela también a propósito de la Iglesia y de sus estructuras. La primera parte del capítulo 1 del documento lleva como título “la transformación misionera de la Iglesia”. Se presenta al Concilio Vaticano II como el garante de la apertura de la Iglesia a una reforma permanente, puesto que “hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador” (nº 26).
4) El nº 255 habla de la libertad religiosa como un derecho fundamental del hombre. El Papa menciona allí a Benedicto XVI, su predecesor en la Sede de Pedro, con las siguientes palabras: (la libertad religiosa) “incluye la libertad de elegir la religión que se estima verdadera y de manifestar públicamente la propia creencia.” Semejante declaración se opone claramente a la 15ª proposición del “Syllabus” del Papa Pío IX, en la cual se condena esta afirmación: “Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que juzgue verdadera guiado por la luz de su razón.”
A continuación el nº 255 contradice la doctrina de los Papas desde la Revolución Francesa hasta Pío XII inclusive. El Papa habla de un “sano pluralismo”. ¿Acaso es compatible ese pluralismo con el conocimiento de que el Verbo, segunda Persona del único Dios trinitario verdadero, ha venido al mundo para redimirlo, y que Él es la fuente de todas las gracias y que sólo en Él se encuentra la salvación?
El documento condena también el proselitismo. Hoy en día dicho término se tornó ambiguo. Si se lo comprende como un reclutamiento a favor de la verdadera religión con medios impropios, ciertamente se lo debe rechazar. Sin embargo para la mayoría de nuestro contemporáneos, se considera proselitismo no sólo cualquier actividad misionera sino también cualquier género de reclutamiento o argumentación a favor de la verdadera religión.
5) El concepto de colegialidad desarrollado por el Papa será todavía más funeste para el futuro de la Iglesia. En realidad se debería leer el nº 32 en su integralidad: “Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión [“nueva orientación”, en la versión alemana de la exhortación. NdT] del papado.” El Sumo Pontífice menciona allí la encíclica “Ut unum sint”, del Papa Juan Pablo II, en la cual “el Papa Juan Pablo II pidió que se le ayudara a encontrar una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva.” Concluye así el Papa Francisco: “Hemos avanzado poco en ese sentido.” ¿Estará decidido, por tanto, a progresar también sobre este punto? Pero ¿cuál es su visión? Lo dice claramente: “Pero este deseo no se realizó plenamente, por cuanto todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal.” Según nuestra humilde opinión, una conferencia episcopal nunca puede ser sujeto de una autoridad doctrinal auténtica puesto que no es de institución divina, sino que es solamente una institución plenamente humana, de índole organizacional. El papado en sí es de institución divina, lo mismo cado obispo por sí mismo así como todos los obispos dispersos por el mundo en unión con Pedro, pero no así la conferencia episcopal. Si se prosigue por este camino fatal, la Iglesia se va a desagregar muy rápidamente en Iglesias nacionales.
Leemos en el nº 16: “Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo.” Claro que no podemos esperar que la Iglesia tome posición sobre todas las cuestiones, pero los Papas del pasado siempre proporcionaron los principios de acción para la conducta tanto de los individuos como de la sociedad, y esto es lo que actualmente deberíamos esperar de la enseñanza papal. Cristo instituyó a Pedro para que apaciente al rebaño.
6) Llegamos finalmente al ecumenismo, al diálogo ecuménico e interreligioso. El nº 246 habla de la jerarquía de las verdades. Dicho término ambiguo fue previamente utilizado por el Concilio Vaticano II en su decreto sobre el ecumenismo “Unitatis Redintegratio”, en el nº 11. Seguidamente se intentó poner de lado la verdad católica y disimular lo que pudiera ser ocasión de tropiezo para nuestros “hermanos separados”. En 1982 la Congregación de la Fe intervino y declaró que el término de jerarquía de las verdades no quiere decir que una verdad es menos importante que otra, sino que existen verdades de las cuales se deducen otras verdades parciales. Agradecemos esta clarificación. La fe católica, virtud teologal, exige la aceptación de la verdad integral, en razón de Dios que se revela.
Dicha clarificación proporciona, además, un ejemplo del modo según el cual se podrían rectificar las ambigüedades del Concilio Vaticano II, a excepción de los puntos obviamente erróneos.
7) El final del mismo nº 246 nos invita, a nosotros católicos, a aprender de los ortodoxos el significado de la colegialidad episcopal y de la experiencia de la sinodalidad.
Leemos en el nº 247 que la alianza del pueblo judío con Dios nunca fue suprimida. ¿Acaso dicha alianza no era instituida por Dios a fin de preparar su Encarnación salvífica en la persona de Jesucristo? ¿No era ella una sombra y un modelo que debían dejar el lugar a la realidad: umbram fugat veritas? ¿Acaso la antigua alianza no fue reemplazada por la nueva y eterna Alianza realizada en el Santo Sacrificio de Cristo en el Calvario? ¿No se rasgó el velo del templo de arriba hacia abajo en el momento del Sacrificio del Gólgota? Según la declaración de San Pablo en el capítulo XI de la epístola a los Romanos, una gran parte o incluso la totalidad de los Judíos se convertirán al fin de los tiempos. Ahora bien esto sucederá sólo por medio del reconocimiento de Cristo, único Salvador de todos y de cada uno de los individuos, y por la integración en la Iglesia que reúne a paganos y a judíos convertidos. Fuera de Cristo, no existe otro camino de salvación separado para los Judíos. Además la Iglesia ya asimiló desde hace mucho tiempo los valores del judaísmo del Antiguo Testamento. Recordemos especialmente la oración de los salmos y los libros del Antiguo Testamento. No podemos tampoco hablar de una “rica complementariedad” con el judaísmo contemporáneo.
Los nº 250 a 253 hablan del Islam, y se lee en ellos que el diálogo interreligioso “es una condición necesaria para la paz en el mundo.” En el nº 252, cuando se cita el nº 16 de “Lumen Gentium” del Concilio Vaticano II, se pretende que los musulmanes “confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios único.” ¿Acaso los musulmanes no rechazan expresamente el misterio de Santísima Trinidad, y no nos reprochan ser politeístas por esta razón? El Papa dice además que tienen una profunda veneración hacia Jesucristo y María, usando las palabras de Nostra aetate (nº 3). ¿Acaso veneran verdaderamente a Cristo como el Hijo de Dios, igual a Él en su esencia? Casi parece ser un detalle sin importancia [en el documento romano. NdT]
En el punto siguiente el Papa llega a conclusiones concretas: “Los cristianos deberíamos acoger con afecto y respeto a los inmigrantes del Islam que llegan a nuestros países, del mismo modo que esperamos y rogamos ser acogidos y respetados en los países de tradición islámica.” Este párrafo termina con una afirmación falsa y escandalosa: “Frente a episodios de fundamentalismo violento que nos inquietan, el afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia.” ¿El Santo Padre habrá leído el Corán alguna vez?
En el nº 254 se plantea el asunto de los no-cristianos en general y el hecho de que los signos y ritos de ellos “pueden ser cauces que el mismo Espíritu suscite para liberar a los no cristianos del inmanentismo ateo o de experiencias religiosas meramente individuales.” ¿Esto acaso no significa que el Espíritu Santo obra en todas las religiones no-cristianas y que todas son caminos de salvación? La fe del Islam en un único Dios verdadero es ciertamente –si se habla de manera abstracta– superiora al politeísmo de los paganos. Pedagógica y psicológicamente , sin embargo, es mucho más fácil convertir a un pagano que convertir a un musulmán, puesto que este último resulta integrado en un sistema socio-religioso: salir de este sistema pone su vida en peligro. Pero las religiones no-cristianas no son de ninguna manera caminos neutros de veneración de Dios, puesto que con demasiada frecuencia se encuentran mezcladas con elementos demoníacos que impiden que el hombre alcance la gracia de Cristo, que se haga bautizar y así salve su alma.
Nada hizo tanto daño al cuidado y a la transmisión de la fe durante los últimos cincuenta años como este ecumenismo desbordante, que no es sino “la dictadura del relativismo” religioso (Cardenal Ratzinger). Ese mal hizo desaparecer la definición de la Iglesia como Cuerpo místico de Cristo, única Esposa del Cordero sacrificado y único camino de salvación. Ese ecumenismo, precisamente, transformó la Iglesia misionera en una comunidad “dialogadora” ecuménica entre otras comunidades religiosas.
En el contexto de tal ecumenismo, llamar a la Iglesia a la alegría del Evangelio y querer transformarla en una Iglesia misionera es bastante trágico-cómico. ¿Cómo puede ella pensar y obrar de una manera misionera mientras no cree en su propia identidad y en su misión?
Conclusión
Si bien la Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” encierra aspectos justos, a modo de semillas dispersas, en su conjunto sin embargo no es sino un desarrollo consecutivo del Concilio Vaticano II, en sus conclusiones más inaceptables. No encontramos en este documento “caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años” (nº 1) sino más bien otro paso funeste hacia el declive de la Iglesia, la descomposición de su doctrina, la disolución de sus estructuras e incluso la extinción de su espíritu misionero –si bien se lo menciona repetidas veces–. De este modo “Evangelii Gaudium” se vuelve Dolor fidelium, una angustia y un dolor para los fieles.
Los católicos aficionados a la Tradición de la Iglesia deben seguir el lema del pontificado de San Pío X: Instaurare omnia in Christo, Instaurarlo todo en Cristo. Este es el único camino, la única vía “para la marcha de la Iglesia en los próximos años” (nº 1). Refugiémonos, por tanto, con el Rosario diario cerca de Aquella que venció todas las herejías en el mundo.
Padre Franz Schmidberger
Director del Seminario Herz Jesu de Zaitzkofen (Alemania)
Tomado de www.fsspx-sudamerica.org
Fuente. DICI. http://www.dici.org

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las Dos Columnas, sueño de San Juan Bosco

Memorias Biográficas de San Juan Bosco, Tomo VII, págs. 169-171

las dos columnas.El 26 de mayo de 1862 Don Bosco había prometido a sus jóvenes que les narraría algo muy agradable en los últimos días del mes. El 30 de mayo, pues, por la noche les contó una parábola o semejanza según él quiso denominarla. He aquí sus palabras: «Os quiero contar un sueño. Es cierto que el que sueña no razona; con todo, yo que os contaría a Vosotros hasta mis pecados si no temiera que salieran huyendo asustados, o que se cayera la casa, se lo voy a contar para su bien espiritual. Este sueño lo tuve hace algunos días. Figúrense que están conmigo a la orilla del mar, o mejor, sobre un escollo aislado, desde el cual no ven más tierra que la que tienen debajo de los pies. En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado  espolón de hierro a modo de lanza que hiere y  traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar. Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases; de material incendiario y también de libros (televisión, radio, internet, cine, teatro, prensa), y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos  hacerle el mayor daño posible.
A esta majestuosa nave, provista de todo, hacen escolta numerosas navecillas que de ella reciben las órdenes, realizando las oportunas maniobras para defenderse de la flota enemiga. El viento le es adverso y la agitación del mar favorece a los enemigos. En medio de la inmensidad del mar se levantan, sobre las olas, dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra. Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción: Auxilium Christianorum. Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una Hostia de tamaño proporcionado al pedestal y debajo de ella otro cartel con estas palabras: Salus credentium. El comandante supremo de la nave mayor, que es el Romano Pontífice, al apreciar el furor de los enemigos y la situación apurada en que se encuentran sus leales, piensa en convocar a su alrededor a los pilotos de las naves subalternas para celebrar consejo y decidir la conducta a seguir. Todos los pilotos suben a la nave capitaneada y se congregan alrededor del Papa. Celebran consejo; pero al comprobar que el viento arrecia cada vez más y que la tempestad es cada vez más violenta, son enviados a tomar nuevamente el mando de sus naves respectivas.
Restablecida por un momento la calma, el Papa reúne por segunda vez a los pilotos, mientras la nave capitana continúa su curso; pero la borrasca se torna nuevamente espantosa. El Pontífice empuña el timón y todos sus esfuerzos van encaminados a dirigir la nave hacia el espacio existente entre aquellas dos columnas, de cuya parte superior todo en redondo penden numerosas áncoras y gruesas argollas unidas a robustas  cadenas. Las naves enemigas dispónense todas a asaltarla, haciendo lo posible por detener su marcha y por hundirla. Unas con los escritos, otras con los libros, con materiales incendiarios de los que cuentan gran abundancia, materiales que intentan arrojar a bordo; otras con los cañones, con los fusiles, con los espolones: el combate se torna cada vez más encarnizado. Las proas enemigas chocan contra ella violentamente, pero sus esfuerzos y su ímpetu resultan inútiles. En vano reanudan el ataque y gastan energías y municiones: la gigantesca nave prosigue segura y serena su camino. A veces sucede que por efecto de las acometidas de que se le hace objeto, muestra en sus flancos una larga y profunda hendidura; pero apenas producido el daño, sopla un viento suave de las dos columnas y las vías de agua se cierran y las brechas desaparecen.
Disparan entretanto los cañones de los asaltantes, y al hacerlo revientan, se rompen los fusiles, lo mismo que las demás armas y espolones. Muchas naves se abren y se hunden en el mar. Entonces, los enemigos, encendidos de furor comienzan a luchar empleando el arma corta, las manos, los puños, las injurias, las blasfemias, maldiciones, y así continúa el combate. Cuando he aquí que el Papa cae herido gravemente. Inmediatamente los que le acompañan acuden a ayudarle y le levantan. El Pontífice es herido una segunda vez, cae nuevamente y muere. Un grito de victoria y de alegría resuena entre los enemigos; sobre las cubiertas de sus naves reina un júbilo indecible. Pero apenas muerto el Pontífice, otro ocupa el puesto vacante. Los pilotos reunidos lo han elegido  inmediatamente; de suerte que la noticia de la muerte del Papa llega con la de la elección de su sucesor. Los enemigos comienzan a desanimarse. El nuevo Pontífice, venciendo y superando todos los obstáculos, guía la nave hacia las dos columnas, y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un áncora de la columna que ostenta la Hostia; y con otra cadena que pende de la popa la sujeta de la parte opuesta a otra áncora colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada. Entonces se produce una gran confusión.
Todas las naves que hasta aquel  momento habían luchado contra la embarcación capitaneada por el Papa, se dan a la huida, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente. Unas al hundirse procuran hundir a las demás. Otras navecillas que han combatido valerosamente a las órdenes del Papa, son las primeras en llegar a las columnas donde quedan amarradas. Otras naves, que por miedo al combate se habían retirado y que se encuentran muy distantes, continúan observando prudentemente los acontecimientos, hasta que, al desaparecer en los abismos del mar los restos de las naves destruidas, bogan aceleradamente hacia las dos columnas, llegando a las cuales se aseguran a los garfios pendientes de las mismas y allí permanecen tranquilas y seguras, en compañía de la nave capitana ocupada por el Papa. En el mar reina una calma absoluta. Al llegar a este punto del relato, San Juan Bosco preguntó a Beato Miguel Rúa: —¿Qué piensas de esta narración? Beato Miguel Rúa contestó: —Me parece que la nave del Papa es la Iglesia de la que es Cabeza: las otras naves representan a los hombres y el mar al mundo. Los que defienden a la embarcación del Pontífice son los leales a la Santa Sede; los otros, sus enemigos, que con toda suerte de armas intentan aniquilarla.
Las dos columnas salvadoras me parece que son la devoción a María Santísima y al Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Beato Miguel Rúa no hizo referencia al Papa caído y muerto y San Juan Bosco nada dijo tampoco sobre este particular. Solamente añadió: —Has dicho bien. Solamente habría que corregir una expresión. Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la Iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder. Los enemigos de la Iglesia están representados por las naves que intentan hundir la nave principal y aniquilarla si pudiesen. ¡Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto! Devoción a María Santísima. Frecuencia de Sacramentos: Comunión frecuente, empleando todos los recursos para practicarlos nosotros y para hacerlos practicar a los demás siempre y en todo momento. ¡Buenas noches! Las conjeturas que hicieron los jóvenes sobre este sueño fueron muchísimas, especialmente en lo referente al Papa; pero Don Bosco no añadió ninguna otra explicación. Cuarenta y ocho años después —en A.D. 1907— el antiguo alumno, canónigo Don Juan Ma. Bourlot, recordaba perfectamente las palabras de San Juan Bosco. Hemos de concluir diciendo que César Chiala y  sus compañeros, consideraron este sueño como una verdadera visión o profecía.

martes, 1 de noviembre de 2011

La Comunión de los Santos

La Comunión de los Santos


El Cuerpo Místico de Cristo, de acuerdo al Catolicismo y a la Tradición Universal Cristiana antes de la llegada el Protestantismo en 1517, tiene tres niveles de existencia, y comunicación y cooperación ( en diferentes grados ) ocurre entre todos ellos. Los que se encuentran en la tierra invocan las oraciones de los santos en el cielo, les dan honor como Cristianos glorificados y buscan imitarlos. También piden por las almas en el purgatorio. Los que se encuentran en el cielo piden por los santos en la tierra y en el purgatorio. Aquellos en purgatorio pueden invocar a los santos en el cielo y piden por nosotros que luchamos contra el mundo, la carne y el diablo. Los protestantes se inclinan a pensar que no existe evidencia Bíblica para la Comunión de los Santos, pero este no es el caso.

1) Los "Apócrifos"

Quizás la mas clara prueba para esta doctrina existe en los libros conocidos para los Protestantes como los "Apócrifos" (llamados "Deutero-canónicos" por los Católicos), los cuales los Protestantes quitaron de la Biblia (la primera vez que esto ocurre en la historia de la Cristiandad). En 2 Macabeos 15:11-16 El profeta Jeremías pide por los Judíos siglos después de su muerte (compare Jer 15:1), junto al sumo sacerdote Onias también ya muerto. Igualmente, Tobías 12:1-22 (especialmente 12,15) presenta a el ángel Rafael como uno de los "siete ángeles, que presentan las oraciones de los santos." Tobías 12:15 es aparentemente mencionado en Ap 5:8 y 8:3-4, los cuales mencionan los "siete espíritus."

De cualquier manera, también en las Biblias Protestantes existen suficientes pruebas.:

2)Apocalipsis 1:4

En el libro del Apocalipsis 1:4 "Juan a la siete iglesias que se encuentran en Asia: Gracia {sea} a ustedes, y paz, de el que es, y que fue y que vendrá; y de los siete Espíritus que se encuentran delante de su trono."{cf. Ap 3:1, 4:5, 5:6}

Los siete ángeles participan con Dios al dar "gracia" y "paz", un principio anatema para los Protestantes. ciertos comentadores Protestantes, sabiendo aquí de cierta dificultad en su posición, buscan redefinir los "siete Espíritus" como el Espíritu Santo pero un chequeo con la concordancia mencionada arriba (incluyendo Tobías) hace esto imposible. Otros comentadores aceptan estos espíritus como los siete arcángeles de la angelología Judía, como realmente ellos parecen ser.

3)Apocalipsis 5:8 y 8:3-4 

"Cuando tomo el libro, los cuatro Animales y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero, cada uno con una citara y copas de oro llenas de perfumes {son las oraciones de los santos}."

"Otro ángel vino y se puso delante del altar, con un incensario de oro; se le dieron muchos perfumes, para que los ofreciera, con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que esta delante del trono. (4) El humo de los perfumes subió, con la oración de los santos, de la mano del ángel a la presencia de Dios."

Los santos (los 24 ancianos son usualmente identificados como los Cristianos fallecidos) y los ángeles ponen las oraciones de los Cristianos en la tierra a los pies de Dios; esto es, ellos estas pidiendo por nosotros y actuando como intercesores intermediarios. Esto es idéntico a la enseñanza Católica. Los Comentaristas Protestantes tienen dificultad para dar una versión diferente de lo que aquí esta ocurriendo. colando el mosquito, racionalizando y jalando de los pelos. Es cómico encontrar que constantemente esos comentaristas Protestante mantienen vehementemente que la perspectiva Católica no es definitivamente enseñada en ningún verso Bíblico en particular, mientras raramente ofrecen una explicación alternativa plausible o coherente! El Protestantismo acepta el superior conocimiento de los ángeles y su habilidad para entender e influenciar nuestros pensamientos (mire 1 Cor 4:9), pero ilógicamente niegan que podamos pedirles su ayuda, ya que ellos construyen una dualidad falsa donde la invocación de cualquier ser además de Dios es de alguna manera siempre y necesariamente idolatría. aquí, en estos pasajes, los santos en el cielo ejercen la misma función que los ángeles. Mas aun, si nosotros no podemos pedir a ningún tipo de ser por su intercesión, parecería que tampoco podríamos pedir unos por los otros, ya que la "invocación" de un santo o ángel significa simplemente pedirles que pidan a Dios, no como seres que son capaces de responder las oraciones por ellos mismos. El argumento Protestante, entonces, prueba demasiado y debe de ser descartado.

4)Apocalipsis 6:9-10

"Cuando el cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los inmolados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían que dar. (10) Gritaban con voz potente diciendo "Hasta cuando, Señor santo y veraz, dejaras de juzgar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierrra?"" {cf. Zac. 1:12} Estos mártires es el cielo están expresando lo que es conocido como "oraciones imprecatorias", rogando a Dios juzgamiento de los malvados y la vindicación de los justos (e.g., mirar Salmo 35,69,79,109,139; Jer. 11:18 ss.; 15:15 ss.; 18:19 ss.; Jesús en Mt. 26:53). por lo tanto, los santos en el cielo están pidiendo por los Cristianos en la tierra, y, por extensión lógica, se les pueden pedir oraciones. Ellos tienen conocimiento de los eventos que pasan en la tierra (Heb. 12:1), y están mas concientes, sin duda son mas justos (Jas 5:16), y obviamente están mas cerca de Dios que nosotros.

Ellos no necesitan poseer omnisciencia para escuchar nuestras oraciones, solamente estar fuera del tiempo. Tiene el mismo sentido pedir sus oraciones que el pedírselas a cualquier persona en la tierra. En realidad, la oración en el cielo fue respondida por Dios quien sostiene el final de tiempo (8:1-5). Por lo tanto, si las oraciones de los Cristianos en el cielo son tan importantes en este caso, uno solo se puede imaginar su inmenso peso en el esquema global de las cosas.

5) Mateo 18:10 

"tengan cuidado de no despreciar ni siquiera uno de estos pequeños; por que yo les digo, Que en el cielo sus ángeles siempre contemplan la cara de mi Padre que esta en cielo." La noción de que cada persona tiene su propio ángel de la guarda, quien tiene acceso directo a Dios, es fuertemente implicada. Si Jesús dijo que El podría haber pedido la asistencia de un ángel (Mt26:53) - y ciertamente El no lo estaría adorando por hacer esto - Entonces nosotros, que necesitamos su ayuda mas infinitamente que El, podemos hacer lo mismo sin necesariamente cometer idolatría (cualquier cosa se puede convertir en un ídolo si nosotros lo permitimos). Tampoco deberían los Protestantes comparar la Intersección de los Santos con la comunicación con espíritus diabólicos por medio de un médium u otras técnicas ocultistas. Esto no tiene sentido. La Comunión de los Santos no es nada mas que el reconocer que los Santos después de la muerte (y ángeles) están mas vivios que nosotros, consientes de lo que ocurre en la tierra, deseosos de ayudarnos, en posibilidad de pedir ayuda y asistirnos con sus oraciones e intercesión.

6) Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos


No solamente no quiere Dios una prohibición de contacto entre los santos en el cielo y en la tierra, pero El mismo va al extremo de permitir, en diferentes ocasiones como se ha escrito en la Biblia, a santos fallecidos regresar a la tierra para este propósito! Estas son instancias aceptadas por Protestantes, pero solo dentro del Catolicismo sus implicaciones son desarrolladas completamente. Encontramos, por ejemplo, a Moisés y Elías apareciendo en el Monte de la Transfiguración para hablar con Jesús, mientras Pedro, Santiago y Juan estaban presentes (Mt 17:1-3 / Mc 9:30-31).

Igualmente, los dos "testigos" de Ap 11:3-13 son santos quienes han vuelto a la vida, de acuerdo a muchos comentadores a ser, de nuevo, Moisés y Elías, y para otros, Enoc y Elías. En tercer lugar, el profeta Samuel (no solamente un demonio suplantándolo) aparece en 1 Sam 28:7-20, como la gran mayoría de los comentadores sostienen ( el libro "Deuterocanónico" Eclesiastés hace esto claramente 46:13,20 ). "Muchos cuerpos de los santos" salieron de sus tumbas después de la Resurrección de Jesús y fueron a Jerusalén, apareciendo a muchos (Mt 27:50-53). Finalmente Jeremías regresa a la tierra (2 Macabeos 15:13-16).

Todos estos acontecimientos implican a personajes mucho después de muertos ( opuestamente a otras resurrecciones como la de Lázaro y la Hija de Jairo ), y derrumban la noción Protestante de que existe un incruzable espacio entre el cielo y la tierra - una especie de "Muro de Berlín." No existe dicho obstáculo, de acuerdo con la Biblia, porque solamente existe una Iglesia y un Cuerpo Místico de Cristo, y la muerte no puede afectar la comunicación entre sus miembros en cualquiera de sus estados. Es interesante notar que Moisés y Samuel, quienes aparecen juntos en tres de los cinco ejemplos mencionados, son reconocidos entre Judíos y Cristianos por su poderosa intercesión (Ex32:11-12; 1 Sam 7:9; Sal 99:6; Jer 15:1 - implicando oraciones después de muertos ). En todos los casos, bastante comunicación se lleva acabo con gente en la tierra. Samuel habla a Saúl y Saúl contesta; Pedro, Santiago y Juan pudieron haber escuchado a Moisés y a Elías hablando con Jesús (esto no es claro); los dos testigos profetizan por tres años y medio (obviamente incluyendo conversación), los santos resucitados de Mt 27 "aparecieron a muchos" presuntamente hablando con ellos como lo hizo Jesús en sus apariciones después de la Resurrección; y Jeremías hablo con Judas Macabeo.

A la luz de estos hechos Bíblicos, como alguien podría asegurar que Dios prohíbe esta interacción, permitiendo solamente la del hombre con Dios, y hombre con hombre en la tierra? fácilmente Dios no habría permitido ninguno de estos acontecimientos si estos fueran realmente "contrarios a la única mediación de Jesucristo." En conclusión, encontramos, entonces, que todos los elementos de la doctrina Católica de la Comunión de los Santos se encuentran sin duda en la Biblia, y no solo en los libros Deutero-canónicos, para ser vistos por todos.

7) La Veneración de los Santos Devociones a ángeles y santos no mas interfieren y corrompen la Gloria incomunicable del Dios Eterno y Creador que el amor que les tenemos a nuestros amigos y familiares. 

Un tierno y sano apego a los santos dará expresión a los sentimientos en el lenguaje hiperbólico, al igual que los enamorados se pulen en la elocuencia de los románticos halagos que se profesan el uno al otro, nunca intentando literalmente adorar al objeto de amor y cariño.
 
Si honramos la memoria de héroes políticos (e.g., Jefferson, Lincoln) con estatuas, y a héroes de guerra con monumentos (e.g., El Memorial de Vietnam), porque no podemos honrar a los grandes santos Cristianos y a los altamente justos hombres y mujeres del Antiguo Testamento? Nos referimos a los jueces como "Su Señoría" y se nos ordena "honras a tu madre y a tu padre" en los Diez Mandamientos.

8)Los santos aun están vivos y son capaces de influenciarnos y asistirnos.

Por los tanto, la Veneración de los Santos es mas que meramente inspiración mental (aunque incluye ese especto también). Dios de alguna manera eleva hacia su interior toda la creación y `vive en El,' `se mueve' en El, y en El `es'(cf. Hechos17:28). La veneración dada a los ángeles y santos es esencialmente diferente de la adoración que se le ofrece a Dios. A Dios solamente le pertenece la adoración de toda la humanidad. Pero la Gloria de dios es reflejada en sus hijos. ellos son gotas de rocío en las cuales los rayos del sol son reflejados. Ellos son venerados por que Dios esta presente en ellos. Un coherente sustento Bíblico para la Veneración de los Santos puede ser encontrada en las cartas Paulinas donde el Apóstol exhorta a sus seguidores a "imitarle" (1Cor4:16; Fil3:17, 2 Tes3:7-9) como El, a su vez, imita a Jesucristo(1cor 11:1; ! Tes 1:6). También se nos dice que honremos e imitemos a los "héroes de la fe" en Heb 6:12 y cap. 11, y que meditemos en los ejemplos de los profetas y Job, quien soporto el sufrimiento (Snt 5:10-11). Se ha dicho que el pintor es mas honrado cuando su obra maestra es alabada, porque el sabe que dicha alabanza se refleja en El mismo (mire 2Cor 3:18).

9) Sumario de Evidencias Bíblicas


A. Oraciones por los Muertos

Tob 12:12; 2 Mcc 12:39-45; 1 Cor 15:29; 2 Tim 1:16-18.
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B. Los Santos Difuntos están Concientes de lo que Ocurre en la Tierra

Mt 22:30 w/ Lc 15:7,10 y 1 Cor 4:9; Heb 12:1.
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C. Los Santos Difuntos Interceden por los que están en la Tierra

Jer 5:1; 2 Mcc 15:14; Ap 6:9-10.
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D. intercesión Mediadora de los Santos y ángeles

Tob 12:12-15; Ap 5:8 y 8:3-4.
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E. Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos

1 Sam 28:12-15 con Eclesiastés 46:20; 2 Mcc 15:13-16; Mt 17:1-3 y

27:50-53; Ap 11:3
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F. ángeles de la Guarda

Sal 34:7; 91:11; Mt 18:10; Hechos 12:15; Heb 1:14.
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G. Los ángeles Saben de Nuestro Pensamientos

Lc 15:10; 1 Cor 4:9.
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H. Los ángeles Participan Dando la Gracia de Dios

Ap 1:4

El gran escritor Anglicano y apologista Cristiano C.S. Lewis, en uno de sus últimos libros, escribió:

". . . devoción a los santos. . . Existe claramente una defensa teológica para esto; si tu puedes pedir las oraciones de los vivos, por que no podrías pedir las oraciones de los difuntos? No estoy pensando en adoptar la practica yo mismo; y quien soy yo para juzgar las practicas de otros?" {Cartas a Malcom: Chiefly On Prayer, NY: Harcourt Brace Jovanovich, 1964, pp.15-16}

Escrito en 1995 por Dave Armstrong. Este articulo fue publicado en The Catholic Answer, Nov/Dec 1998.

Tomado de Evidencia Bíblica para el Catolicismo

Leído en: http://devocioncatolica.blogspot.com/

jueves, 1 de septiembre de 2011

CRITICA A LA JMJ - ¿Cómo debe ser la juventud del Papa? Véalo en imágenes

Peregrinos JMJ Madrid 2011 cantando y bailando en el metro.
"Alegres" durante la visita del Papa a Madrid, los peregrinos de la JMJ 2011 cantan y bailan mientras esperan la llegada del metro.
En un estado de excitación similar a la ingesta de narcóticos, jóven maracón y amigas ejecutan sensuales y sexualizados pasos de danzas pasando por diferentes estilos como el comparza, el tribal para terminar a lo michaeljakson en un espacio público que recuerda los bailes paganos dedicados a los falsos ídolos.



En contrapartida:

Jóvenes peregrinos festejan con el Papa Pio XII cantando y bailando.
Jóvenes y niños acompañados por sus familiares visitan al Papa en ocación de su cumpleaños, puede observarse a las jóvenes mujeres con mantilla conforme el protocolo, y a los ninos bailar alegremente junto al carísmatico Pio XII antes de recibir la bendición papal. Todo en un clima de orden y alegría.
¡Ésta ES la juventud de Papa!



Nota: Este blog no adhiere a las imagenes sedevacantistas expuestas




lunes, 11 de julio de 2011

Fuera de la Iglesia Católica NO hay salvación

Fuera de la Iglesia Católica NO hay salvación


CREER EN EL DOGMA TAL COMO FUE DECLARADO

Sólo hay una sola manera de creer en el dogma: tal como la santa madre Iglesia una vez lo ha declarado.
Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 3, cap. 2 sobre la revelación, 1879, ex cathedra: “De ahí que también hay que mantener perpetuamente aquel sentido de los sagrados dogmas que una vez declaró la santa madre Iglesia y jamás hay que apartarse de ese sentido so pretexto y nombre de una más alta inteligencia”18.
Esta definición del Concilio Vaticano I es de vital importancia para la pureza del dogma, porque la

SS. Pio IX
principal manera en que el Diablo intenta corromper las doctrinas de Cristo, es logrando que los hombres entiendan los dogmas de la Iglesia de manera distinta a como una vez han sido declarados. No hay un sentido de un dogma que no sea el que las palabras mismas dicen y declaran, es por eso que el diablo intenta hacer que los hombres “comprendan” e “interpreten” esas palabras de una manera que es diferente de cómo la santa madre Iglesia los ha declarado.
Muchos de nosotros hemos tratado con personas que intentan explicar el claro significado de las definiciones fuera de la Iglesia no hay salvación diciendo, “usted debe entenderlos”. Lo que en realidad quieren decir es que usted tiene que entenderlos de una manera diferente de lo que las palabras mismas dicen y declaran. Y esto es exactamente lo que el Concilio Vaticano I condena. Él condena el alejarse de la comprensión de un dogma a un significado diferente a como una vez los ha declarado la santa madre Iglesia, bajo el pretexto (falso) de una “compresión más profunda”.
Además de los que sostienen que hay que “entender” los dogmas de una manera diferente de lo que las palabras dicen y declaran, hay quienes que, cuando se les presentan las definiciones dogmáticas sobre fuera de la Iglesia no hay salvación, dicen, “esa es tú interpretación”. Ellos desestiman las palabras de una fórmula dogmática a nada más que una interpretación privada. Y esto también es herejía.
Papa San Pío X, decreto Lamentabili contra los errores del modernismo, 3 de julio de 1907, # 22: “Los dogmas que la Iglesia presenta como revelados, no son verdades bajadas del cielo, sino una interpretación de hechos religiosos que la mente humana se elaboró con trabajoso esfuerzo. – Condenado”19.
Papa San Pío X, decreto Lamentabili contra los errores del modernismo, 3 de julio de 1907,# 54: “Los dogmas, los sacramentos, la jerarquía, tanto en su noción como en su realidad, no son sino interpretaciones y desenvolvimientos de la inteligencia cristiana que por externos acrecentamientos aumentaron y perfeccionaron el exiguo germen oculto en el Evangelio. – Condenado”20.

San Pio X, Papa
Los dogmas de la fe, como fuera de la Iglesia no hay salvación, son verdades bajadas del cielo; no son interpretaciones. Acusar a quien adhiere fielmente a esas verdades bajadas del cielo de incurrir en una “interpretación privada” es decir una herejía. El propósito de una definición dogmática es definir con precisión y exactitud lo que la Iglesia quiere decir por las palabras mismas de la fórmula. Si no se hiciera esto por las palabras mismas de la fórmula o del documento (como dicen los modernistas), entonces ella fracasaría en su objetivo principal – el definir – y sería inútil y sin valor.
El que dice que debemos interpretar o entender el significado de una definición dogmática, de una manera que contradice su redacción real, niega todo el propósito de la Cátedra de Pedro, de la infalibilidad papal y de las definiciones dogmáticas. Él está afirmando que las definiciones dogmáticas son inútiles, sin valor y fatuas, y que la Iglesia es inútil, sin valor y fatua por hacer tal definición.
Además, los que dicen que las definiciones infalibles deben interpretarse por declaraciones no infalibles (por ejemplo, los teólogos, los catecismos, etc.) están negando todo el propósito de la Cátedra de Pedro. Ellos están subordinando la enseñanza dogmática de la Cátedra de Pedro (las verdades bajadas del cielo) a la reevaluación de documentos falibles humanos, invirtiendo de ese modo su autoridad, pervirtiendo su integridad y negando su propósito.
Papa Gregorio XVI, Mirari vos, # 7, 15 de agosto de 1832: “(…) nada debe quitarse de cuanto ha sido definido, nada mudarse, nada añadirse, sino que debe conservarse puro, tanto en la palabra como en el sentido”21.
Por lo tanto, no hay una interpretación “rigurosa” o “liberada” del dogma fuera de la Iglesia no hay salvación, como les gusta decir a los liberales herejes; sólo debe entenderse como la Iglesia lo ha una vez declarado.
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18 Denzinger 1800.
19 Denzinger 2022.
20 Denzinger 2054.
21 Las Encíclicas Papales, vol. 1 (1740-1878), p. 236.

Hno. Peter Dimond, O.S.B. (3 de mayo de 2004)
2ª edición (14 de septiembre de 2006)

domingo, 30 de enero de 2011

50 referencias bíblicas acerca de la Primacía de San Pedro y el Papado.

Título: 50 referencias bíblicas acerca de la Primacía de San Pedro y el Papado.
Autor: Dave Armstrong. 1 de marzo de 2006.
Copyright 2006 by Dave Armstrong. All rights reserved.
Original en Inglés: 50 New Testament Proofs for Petrine Primacy and the Papacy
Traducción: Alejandro Villarreal de Biblia y Tradición, 2008.
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(Escritas en 1994 y publicadas en las páginas 233 a 238 de su libro “Una Defensa Bíblica del Catolicismo”)
La doctrina Católica del papado está basada en la Biblia y se deriva de la evidente primacía de San Pedro entre los demás apóstoles. Como todas las doctrinas cristianas, ha experimentado un desarrollo a través de los siglos, pero no se ha separado de sus componentes esenciales ya existentes en el liderazgo y prerrogativas de San Pedro. Estas características fueron dadas a San Pedro por Nuestro Señor Jesucristo, sabidas por sus contemporáneos y aceptadas por la Iglesia temprana. Los datos bíblicos petrinos son bastante consistentes y convincentes por virtud de su peso acumulado, especialmente aquellos que no son contrarios a la noción del papado. He aquí las pruebas de la Santa Escritura:
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I. Mateo 16: 18Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Esta Piedra (del griego petra) se refiere aquí a San Pedro mismo, no a su fe o a Jesucristo. Cristo aparece aquí, no como el cimiento, sino como el arquitecto que construye. La Iglesia es construida, no sobre confesiones, sino sobre confesores (hombres vivientes) ver 1Pedro 2: 5. En nuestros días, el abrumador consenso de la gran mayoría de los estudiosos y comentadores de la Biblia es a favor del entendimiento tradicional de la Iglesia Católica. Aquí San Pedro es descrito como la piedra-cimiento de la Iglesia, haciéndolo a él cabeza y superior de la familia de Dios (esto es, la semilla de la doctrina del papado). Adicionalmente, Piedra representa una metáfora aplicada a él por Cristo en el sentido análogo del despreciado y sufriente Mesías (1 Pedro 2: 4-8; comparar con Mateo 21: 42). Una casa cae si carece de cimientos sólidos, San Pedro es el cimiento, pero no el fundador, es administrador, pero no el Señor de la Iglesia. El Buen Pastor (Juan 10: 11) nos proporciona otros pastores también (Efesios 4: 11).
II. Mateo 16: 19Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.
El “poder de las llaves” tiene que ver con la disciplina eclesiástica y la autoridad administrativa con relación a los requerimientos de la fe, como en Isaías 22: 22 (comparar con Isaías 9: 6; Job 12: 14; Apocalipsis 3: 7). De estos poderes emana el uso de las censuras, la excomunión, la absolución, la disciplina bautismal, la imposición de penitencias y los poderes legislativos. En el Antiguo Testamento, un administrador o primer ministro es un hombre que está “sobre la casa” (Génesis 41: 40; 43: 19; 44: 4; 1Reyes 4: 6; 16: 9; 18: 3; 2Reyes 10: 5; 18: 18; Isaías 22: 15; 20: 21).
III. Mateo 16: 19…y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielos.
“Atar” y “desatar” eran términos especializados rabínicos, que significan “prohibir” y “permitir” con referencia a la interpretación de la ley., y en segundo lugar, “condenar” o “vetar” y “absolver”. Así, a San Pedro y los papas les es dada la autoridad de determinar las reglas para la doctrina y la vida, por virtud de la revelación y la guía del Espíritu (Juan 16: 13) y exigir la obediencia de la Iglesia. “Atar y desatar” representan los poderes legislativo y judicial del papado y los obispos (Mateo 18: 17-18; Juan 20: 23). San Pedro, sin embargo, es el único apóstol que recibe estos poderes por su nombre y en singular, destacándolo.
IV. El nombre de Pedro aparece primero en donde se listan a los apóstoles (Mateo 10: 2; Marcos 3: 16; Lucas 6: 14; Hechos 1: 13). Mateo incluso lo llama “el primero”. Judas Iscariote es invariablemente mencionado al último.
V. Pedro es llamado casi sin excepción nombrado primero cuando aparece con alguien más. En un (¿único?) ejemplo pasa lo contrario, Gálatas 2: 9, en donde él (Cefas) es nombrado después de Santiago y antes de Juan, pero él es claramente destacado en todo el contexto (por ejemplo, 1: 19-19; 2: 7-8).
VI. Pedro, de entre todos los apóstoles, es el único que recibe un nuevo nombre, Piedra (Petra – Pedro), solemnemente conferido (Juan 1: 42; Mateo 16: 18).
VII. De la misma manera, Pedro es considerado por Jesús como el Pastor Principal ante Él (Juan 21: 15-17), en forma singular y sobre toda la Iglesia universal, incluso cuando otros tenían un rol similar, pero subordinado (Hechos 20: 28; 1Pedro 5: 2).
VIII. Sólo Pedro, de entre los demás apóstoles, es mencionado por su nombre como objeto de los ruegos de Jesucristo con el fin de que “su fe no desfallezca” (Lucas 22: 32).
IX. Sólo Pedro, de entre los demás apóstoles, es exhortado por Jesús a “confirmar a sus hermanos” (Lucas 22: 32).
X. Pedro es el primero en confesar la divinidad de Cristo (Mateo 16: 16).
XI. Solamente a Pedro es dicho que ha recibido conocimiento divino por una revelación especial (Mateo 16: 17).
XII. Pedro es considerado por los judíos como el líder y portavoz de la cristiandad (Hechos 4: 1-13).
XIII. Pedro es considerado por el común del pueblo de la misma manera (Hechos 2: 37-41; 5: 15).
XIV. Jesucristo sólo asocia a Él mismo y a Pedro en el milagro del dinero del tributo. (Mateo 17: 24-27)
XV. Cristo enseña desde la barca de Pedro, en donde el milagro de la pesca de los peces a continuación tiene lugar (Lucas 5: 1-11): quizás como una metáfora del papa como pescador de hombres. (Comparar con Mateo 4: 19).
XVI. Pedro fue el primer apóstol que se dirigió a la tumba y entró (Lucas 24: 12; Juan 20: 6).
XVII. Pedro es considerado por un ángel como el guía y representante de los apóstoles (Marcos 16: 7).
XVIII. Pedro guía a los apóstoles en la pesca (Juan 21: 2-3, 11). La barca de Pedro ha sido considerada por los católicos como figura de la Iglesia, con Pedro al timón.
XIX. Sólo Pedro se arroja al mar al encuentro de Jesús (Juan 21: 7).
XX. Las palabras de Pedro son las primeras que se registran y las más importantes después de Pentecostés (Hechos 1: 15-22).
XXI. Pedro toma la dirección durante el reemplazo de Judas (Hechos 1: 22).
XXII. Pedro es el primero que habla (y el primero en ser registrado) después de Pentecostés, así, él fue el primer cristiano en predicar el evangelio en el tiempo de la Iglesia. (Hechos 2: 14-36).
XXIII. Pedro realiza el primer milagro en el tiempo de la iglesia, sanando a un hombre. (Hechos 3: 6-12).
XXIV. Pedro pronuncia el primer anatema (Ananías y Safira) ¡enfáticamente confirmado por Dios! (Hechos 5: 2-11).
XXV. La sombra de Pedro realiza milagros. (Hechos 5: 15).
XXVI. Pedro es la primera persona después de Cristo en resucitar muertos. (Hechos 9: 40).
XXVII. Un ángel le dice a Cornelio que busque a Pedro para que lo instruya en el cristianismo. (Hechos 10: 1-6).
XXVIII. Pedro es el primero en recibir a los gentiles después de una revelación de Dios. (Hechos 10: 9-48).
XXIX. Pedro instruye a los demás apóstoles sobre la catolicidad (universalidad) de la Iglesia (Hechos 11: 5-17).
XXX. Pedro es objeto de la primera mediación divina a favor de un individuo en el tiempo de la Iglesia. (Un ángel lo libera de la prisión, Hechos 12: 1-17)
XXXI. Toda la Iglesia (fuertemente implicada) ofrece plegarias por Pedro cuando éste es encarcelado. (Hechos 12:5).
XXXII. Pedro preside e inaugura el primer Concilio de la Cristiandad y establece una serie de principios después de ser aceptados. (Hechos 15: 7-11).
XXXIII. Pablo distingue las apariciones del Señor a Pedro, después de su resurrección, de aquellas con los otros apóstoles (1Corintios 15: 4-8). Los dos discípulos en el camino a Emáus hacen la misma distinción (Lucas 24: 34), en este ejemplo, mencionando sólo a Pedro (Simón), incluso cuando ellos mismos habían visto la ascensión de Jesús horas antes (Lucas 24: 33).
XXXIV. Pedro frecuentemente es distinguido de entre los demás apóstoles (Marcos 1: 36; Lucas 9: 28, 32; Hechos 2: 37; 5: 29; 1Corintios 9: 5).
XXXV. Pedro frecuentemente es el portavoz de los apóstoles, especialmente en momentos importantes (Marcos 8: 29; Mateo 18: 21; Lucas 9: 5; Juan 6: 67ss).
XXXVI. El nombre de Pedro es el primero que se nombra en el círculo interno de los discípulos (Pedro, Santiago y Juan, -Mateo 17: 1; 26: 37, 40; Marcos 5: 37; 14: 37- ).
XXXVII. Pedro frecuentemente es la figura central relacionada con Jesús en escenas dramáticas del evangelio como la caminata sobre el agua (Mateo 14: 28-32; Lucas 5: 1ss; Marcos 10: 28; Mateo 14: 24ss).
XXXVIII. Pedro es el primero en reconocer y refutar la herejía de Simón el Mago (Hechos 8: 14-24).
XXXIX. El nombre de Pedro es mencionado más frecuentemente que el de todos los demás discípulos juntos (162 veces como Pedro, 23 como Simón y 6 como Cefas). Le sigue Juan con 48 y ¡Pedro está presente en el 50% de las veces en que se menciona a Juan en la Biblia! El Arzobispo Fulton Sheen calculó que los otros discípulos combinados eran mencionados 130 veces. Si esto es correcto, ¡Pedro es nombrado en un notable 60% de las veces en que cualquier discípulo es mencionado!
XL. La proclamación de Pedro en Pentecostés (Hechos 2: 14-41) contiene una completa y autorizada interpretación de la Escritura, es una decisión doctrinal y un decreto disciplinario concerniente a la “Casa de Israel” (2: 36), un ejemplo de “atar y desatar”.
XLI. Pedro fue el primer “carismático”, habiendo juzgado con autoridad el primer ejemplo del don de lenguas como auténtico. (Hechos 2: 14-21).
XLII. Pedro es el primero en predicar el arrepentimiento y bautismo cristianos (Hechos 2: 38).
XLIII. Pedro (presumiblemente) dirige el primer bautismo en masa registrado (Hechos 2: 41).
XLIV. Pedro mandó bautizar a los gentiles cristianos (Hechos 10: 44-48).
XLV. Pedro fue el primer misionero y el que primero ejerció lo que posteriormente se conocería como “la visita a las iglesias” (Hechos 9: 32-38, 43), Pablo predicó en Damasco inmediatamente después de su conversión (Hechos 9: 20), pero no viajó ahí por esa razón (¡Dios cambió sus planes!). Sus viajes misioneros comenzaron en Hechos 13: 2.
XLVI. Pablo fue a Jerusalén específicamente para ver a Pedro, por quince días al principio de su ministerio (Gálatas 1: 18) y fue comisionado por Pedro, Santiago y Juan (Gálatas 2: 9) para predicar a los gentiles.
XLVII. Los hechos de Pedro, por fuerte implicación, son como jefe obispo/pastor de la Iglesia (1Pedro 5: 1) ya que él exhorta a todos los otros obispos o ancianos.
XLVIII. Pedro interpreta profecía (2Pedro 1: 16-21).
XLIX. Pedro corrige a aquellos que mal emplean los escritos de Pablo (2Pedro 3: 15-16).
L. Pedro escribió su primera epístola desde Roma, de acuerdo a la mayoría de los estudiosos, como su obispo (de Roma) y como el obispo universal (o papa) de la Iglesia temprana. Babilonia es considerada como la codificación para Roma (1Pedro 5: 13).
En conclusión, no es correcto pensar que Dios presentaría a San Pedro con tal preponderancia en la Biblia sin algún significado e importancia para la historia cristiana que vendría, en particular, para el gobierno de la Iglesia. El papado es el más plausible (y real) cumplimiento de esto.
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