jueves, 27 de noviembre de 2014

Al servicio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana


21 de noviembre 1974 , hace 40 años , el arzobispo Marcel Lefebvre fue esta declaración que se convirtió en el credo de la Sociedad de San Pío X :

Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma a la Roma Católica, guardiana de la fe católica y a las tradiciones necesarias para mantener esta fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad. Al contrario, nosotros rechazamos  seguir a la Roma de tendencia neo-modernista y neo-protestante que se manifiesta claramente en el concilio Vaticano II y después del concilio en todas las reformas que de él provienen (…) Ninguna autoridad, incluso la más elevada en la jerarquía, nos puede obligar a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia durante diecinueve siglos. Si sucediera, dice san Pablo, que nosotros mismos o un Ángel venido del cielo les enseña otra cosa que lo que os he enseñado, sea anatema

Y el fundador de Ecône añadió : "La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica , para nuestra salvación, es la negativa de aceptación de la Reforma. Es por ello que sin ninguna rebelión , ninguna amargura , ni resentimientos continuamos nuestro trabajo de formación sacerdotal bajo el magisterio de la estrella siempre seguros de que podemos hacer un mayor servicio a la Santa Iglesia Católica , el Sumo Pontífice y las generaciones futuras . »

El 21 de noviembre de 2014, 40 años después, el Superior General escribió a amigos y benefactores de la Sociedad de San Pío X : " Si por un lado la visión de la Iglesia desfigurado nos entristece profundamente , por el otro, todos cantamos día el Magníficat por las maravillas que el Todopoderoso todavía permite que nos demos cuenta . " Y mencionar : el 200 seminaristas , pre -seminaristas cuarentena en seis seminarios en cuatro continentes . " En los Estados Unidos, su creciente número nos obliga a construir una nueva , Virginia ... Añadir a este edificio muchas iglesias , en todo el mundo , lo que refleja el dinamismo de la fe . Sí, en efecto , la fe puede mover montañas ! »

Este es el servicio con la ayuda del trabajo del arzobispo Lefebvre de Dios intenta rendir fielmente " la Santa Iglesia Católica , el Sumo Pontífice y de las generaciones futuras. "

martes, 25 de noviembre de 2014

Carta a los Amigos y Bienhechores n° 83

Carta a los Amigos y Bienhechores n° 83

Resumen: Mientras el estado de la Iglesia continúa deteriorándose, Mons. Fellay recuerda la visión casi profética que el futuro Benedicto XVI tenía del futuro de la Iglesia, hace ya 17 años.
En medio de este desastre, la Fraternidad continúa desarrollándose y trabajando por la santificación de las almas, prestando atención especial a la familia cristiana, a los colegios católicos, a los ejercicios espirituales de San Ignacio y por sobre todo a la formación y santificación de los sacerdotes. 

 
Queridos amigos y bienhechores,

Hace ya 17 años, el futuro Benedicto XVI presentaba su visión del futuro de la Iglesia: entonces parecía muy pesimista. Preveía una tal fragmentación del Cuerpo Místico que quedaría reducido a un conjunto de pequeños grupos aún vivos, pero en medio de una decadencia generalizada.
“Tal vez debemos decir adiós a la idea de una Iglesia que reúne a todos los pueblos. Puede ser que estemos en medio de una nueva era de la historia de la Iglesia, constituida de un modo totalmente diferente, donde el cristianismo existirá más bien bajo el signo del grano de mostaza, en pequeños grupos aparentemente sin importancia, pero que vivirán intensamente para luchar contra el mal y sembrar el bien en el mundo…” [1]
“Se parecerá menos a las grandes sociedades, será más bien la Iglesia de las minorías, se perpetuará en los pequeños círculos vivos, donde gente convencida y creyente actuará según su fe. Pero es precisamente de ese modo que volverá a ser, como dice la Biblia, «la sal de la tierra»” [2]

Visión desastrosa del futuro de la Iglesia 

¿Esta visión es fruto de la sagacidad personal del cardenal Josef Ratzinger, o se inspira en otra fuente, como el secreto de Fátima? Sólo él puede saberlo. De todos modos, gradualmente y sobre todo después del Concilio, asistimos a la lenta desaparición de la Iglesia tal como se presentó durante al menos 1.500 años, es decir como una sociedad que impregnó profundamente toda la vida humana y todo el cuerpo social, procurando formar un todo profundamente armonioso con lo temporal, incluso si el poder temporal a menudo trató de avanzar sobre el poder espiritual de la Iglesia. Desde la Revolución francesa estamos viendo no solamente la desaparición de los dos poderes, sino también una voluntad incesante de combatir y de reducir la influencia tan beneficiosa de la Iglesia sobre la sociedad humana. Desde el postconcilio, con la disminución espantosa del número de las vocaciones sacerdotales, con la pérdida de cientos de miles de religiosos y religiosas que habían entregado su vida por Dios y el prójimo, esta presencia de la Iglesia en los colegios, en los hospitales, en la vida social y política, prácticamente ha desaparecido. No se toma ninguna medida seria para frenar esta desaparición catastrófica de la Iglesia de la sociedad. Ha quedado reducida a la sacristía. Y lo que es aún peor, en los países donde la Iglesia había prodigado sus beneficios, en países que antaño se llamaban cristianos, incluso las iglesias y las sacristías están vacías… Ya no estamos tan lejos de la visión casi profética del cardenal Ratzinger.
Pero a estos elementos exteriores se agregan otros, propios de la vida interna de la Iglesia. Son las señales de una debilidad ante un enemigo ya no exterior, sino a partir de ahora interior. Se disuelven cada vez más claramente la unidad de la fe y la unidad de gobierno en la santa Iglesia; en cuanto a la unidad litúrgica, con las aperturas realizadas por la nueva misa en la dirección a la “creatividad”, sobre todo con la multiplicación de las oraciones eucarísticas, hace ya tiempo que voló en mil pedazos. En lo referente a la moral, el último Sínodo sobre la familia es una trágica manifestación de la proliferación de opiniones contradictorias que reina en este ámbito, y que la autoridad parece ya no poder contener, cuando no es ella misma la que las favorece…
En medio de este desastre, señalado por muchos observadores, nadie duda que nuestra modesta Fraternidad aparece como “un pequeño grupo aparentemente sin importancia, pero que vive intensamente para luchar contra el mal y sembrar el bien en el mundo…” Si por una parte nos duele profundamente ver a la Iglesia desfigurada, por otra, cantamos todos los días el Magnificat por las maravillas que el Todopoderoso nos permite realizar todavía.

La familia cristiana

Quisiéramos darles en breves líneas un panorama del desarrollo actual de la Fraternidad, que a pesar de los golpes que recibe de todas partes, no cesa de transmitir la gracia de Dios, y fortificar las almas en su dura y peligrosa peregrinación hacia el Cielo. Desde hace mucho tiempo nos damos cuenta que se debe prestar una atención muy particular a la familia cristiana, hogar sagrado donde nacen los niños destinados no solamente a la vida sobre esta tierra, sino a la vida del Cielo. Hay algo aterrador y diabólico en el refinamiento de la crueldad que se está empleando para atacar este santuario, desde la vida del niño por nacer en el seno de su madre.
¡Ante el número de familias numerosas que cultivan serenamente la virtud y buscan la gloria de Dios sin descuidar, antes al contrario, sus deberes con el prójimo y la sociedad, no podemos sino dar gracias a Dios y admirar el trabajo tan eficaz de la gracia! Sí, queridas familias, aunque la vida cristiana conlleva sus exigencias, la ayuda de Dios, la gracia, nunca falta, sean cuales fueren las circunstancias que reclaman frecuentemente un cierto heroísmo de vuestra parte. Por el simple hecho de vuestras vidas cristianas y vuestros esfuerzos, dais la prueba de que esta vida incluso hoy es posible, y que quienes abandonan los mandamientos de Dios para buscar otros caminos más complacientes con el mundo moderno, son derrotistas que han perdido el espíritu de fe que debería animar a todo católico.

La escuela católica 

Esta vida de fe necesita ser protegida, y para poder desarrollarse requiere la escuela católica. Es algo que siempre ha constituido una preocupación mayor de la Iglesia, a tal punto que establece como obligación grave de los padres velar por la educación católica de sus hijos, amenazando, incluso hoy, con sanciones a los que falten a tal deber [3].
Estamos frente a una preocupación grave y muy concreta: ¿dónde encontrar hoy colegios auténticamente católicos, en donde la enseñanza de la fe penetre verdaderamente todas las disciplinas, establecimientos en los que se preparen los futuros padres y madres de familia a los combates necesarios en este mundo para conquistar el Cielo?
Por esta razón, uno de nuestros mayores esfuerzos se refiere a los colegios. A ellos consagramos, en el mundo entero, la mayor parte de nuestros recursos, tanto humanos como materiales. Y de hecho, un centenar de colegios, de diversos tamaños, forman para el mañana a miles de cristianos convencidos.

Los Ejercicios espirituales de San Ignacio

Si la familia y la escuela brindan una protección indispensable a los jóvenes en formación, ¿qué hacer para sostener a los que abandonan el hogar familiar y entran en el mundo? Nos preocupa grandemente la perseverancia de estos jóvenes adultos en el bien y la virtud, y la conservación de sus almas en estado de gracia en un mundo tan pervertido. Para ello no encontramos antídoto más fuerte que los Ejercicios espirituales de San Ignacio, que consideramos desde luego como uno de los mayores tesoros y medios de santificación puestos en nuestras manos – después del Sacrificio de la Santa Misa. Están hechos realmente para nuestro tiempo, y son capaces de dar el valor, la fortaleza y el heroísmo que requieren hoy todas las almas de buena voluntad. Por esta razón, invitamos instantemente a no descuidar tal medio. Sin duda alguna, consideramos los Ejercicios espirituales como una de las punta de lanza de la Fraternidad, y la causa de este verdadero milagro de la gracia que constituye hoy la vida cristiana.

El sacerdote y la Santa Misa

Pero la vida sobrenatural no sería posible sin el sacerdote, instrumento privilegiado, querido y elegido por Dios para difundirla en el Cuerpo Místico, en particular por el sacrificio de la Santa Misa. El vínculo íntimo que debe unir al sacerdote y la Misa, es el testamento que nos legó Mons. Lefebvre, pues la Misa es la fuente de toda santificación y el sacerdote, más aún que los demás, debe nutrirse en ella, para luego alimentar con ella a las almas que le están confiadas: Por ellos Yo me santifico, decía Nuestro Señor, para que ellos también sean santificados en la verdad” (Jn. 17, 19).
Este misterio constituye el corazón de nuestros seminarios. Velamos por ello con celoso cuidado, y atendemos a todo lo que puede servir para engalanar las ceremonias litúrgicas. La belleza de los signos exteriores refleja la sublimidad de los misterios por los que se opera nuestra Redención. De este modo, estas ceremonias, grandiosas e íntimas a la vez, son como un preludio del Cielo.
Tal es el gozo y el privilegio diario de nuestros cerca de 200 seminaristas, así como de los casi 40 preseminaristas repartidos en nuestros 6 seminarios en los 4 continentes. En los Estados Unidos, debido a su creciente número, nos hemos visto obligados a construir un nuevo seminario, en Virginia, que debería quedar techado en la próxima primavera.
A esto se agrega la construcción de bastantes iglesias, un poco en todo el mundo, lo cual muestra el dinamismo de la fe. ¡Sí, realmente, la fe puede mover montañas! Creo que sólo la fe puede explicar este fenómeno que supera las fuerzas humanas. Gracias a Dios, vuestro ardiente celo y constante generosidad hacen posibles tales obras. Os agradezco profundamente. Cuenten con la oración agradecida de los seminaristas, sacerdotes, religiosos y religiosas, que cada día piden a Dios que os retribuya tantos beneficios, al ciento por uno.
Que Nuestra Señora os mantenga en la caridad y en la paz, queridos amigos, y que su Corazón Inmaculado, os conduzca a la bienaventuranza eterna.

En la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora, el 21 de noviembre de 2014
+ Bernard Fellay

[1] Le Sel de la Terre, Flammarion 1997, p. 16 (traducción de la redacción)
[2] Ibid. p. 214.
[3] Cf. Código de 1917, canon 2319, § 2-4; Código de 1983, canon 1366.
( Fuente:  http://www.dici.org/en/documents/carta-a-los-amigos-y-bienhechores-n-83/ )

Fátima: Misericordia y Justicia

Fátima: Misericordia y Justicia

El acontecimiento mas grande del siglo XX, un urgente llamado a la penitencia y al santo Rosario, un mandato incumplido, un secreto fundamental. 



domingo, 16 de noviembre de 2014

CALENDARIO LITURGICO TRADICIONAL DEL MES DE NOVIEMBRE DE 2014

CALENDARIO LITURGICO TRADICIONAL DEL MES DE NOVIEMBRE DE 2014



Día Festividad Color Clase Carta Evangelio
Sábado 1 Fiesta de Todos los Santos blanco Primera clase Ap 7,2-12 Mt 5,1 a 12
Domingo 2 Y Vigésimo primer domingo después de Pentecostés verde Segunda clase Ef 6,10-17 Mt 18,23-35
Lunes 3 Conmemoración de todos los fieles difuntos negro Primera clase 1 Co 15,51-57 Jn 5,25-29
Martes 4 San Carlos Borromeo, obispo y confesor blanco Tercera clase Si 44,16-27 | Si 45,3-20 Mt 25,14-23
Miércoles 5 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 6,10-17 Mt 18,23-35
Jueves 6 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 6,10-17 Mt 18,23-35
Viernes 7 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 6,10-17 Mt 18,23-35
Sábado 8 De los bienaventurados (parens sancta Salve) Virgen blanco Cuarta clase Si 24,14-16 Lc 11,27-28
Domingo 9 Vigésimo segundo domingo después de Pentecostés verde Segunda clase Sal 1,6-11 Mt 22,15-21
Lunes 10 St André Avellin, confesor blanco Tercera clase Si 31,8-11 Lc 12,35-40
Martes 11 San Martín, apóstol de las Galias, obispo y confesor blanco Tercera clase Si 44,16-27 | Si 45,3-20 Lc 11,33-36
Miércoles 12 San Martín 1, Papa y Mártir rojo Tercera clase 1 P 5,1-4 | 1 P 5,10-11 Mt 16,13-19
Jueves 13 St Didacus, confesor blanco Tercera clase 1 Co 4,9-14 Lc 12,32-34
Viernes 14 San Josafat, obispo y mártir rojo Tercera clase He 5,1-6 Jn 10,11-16
Sábado 15 San Alberto Magno, Obispo, Confesor y Doctor blanco Tercera clase 2 Tm 4,1-8 Mt 5,13-19
Domingo 16 Vigésimo tercer domingo después de Pentecostés verde Segunda clase Sal 3,17-21 | Sal 4,1-3 Mt 9,18-26
Lunes 17 San Gregorio el Taumaturgo, Obispo y Confesor blanco Tercera clase Si 44,16-27 | Si 45,3-20 Mc 11,22-24
Martes 18 Dedicación de la Basílica de San Pedro y San Pablo blanco Tercera clase Ap 21,2-5 Lc 19,1-10
Miércoles 19 Santa Isabel de Hungría, Viuda blanco Tercera clase Pr 31,10-31 Mt 13,44-52
Jueves 20 San Félix de Valois, Confesor blanco Tercera clase 1 Co 4,9-14 Lc12,32-34
Viernes 21 Presentación de la Santísima Virgen María blanco Tercera clase Si 24,14-16 Lc11,27-28
Sábado 22 Santa Cecilia, virgen y mártir rojo Tercera clase Si 51,13-17 Mt 25,1-13
Domingo 23 El pasado domingo después de Pentecostés verde Segunda clase Col 1,9-14 Mt 24,15-35
Lunes 24 San Juan de la Cruz, Confesor y Doctor blanco Tercera clase 2 Tm 4,1-8 Mt 5,13-19
Martes 25 Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir rojo Tercera clase Si 51,1-8 | Si 51,12-12 Mt 25,1-13
Miércoles 26 San Silvestre, abad blanco Tercera clase Si 45,1-6 Mt 19,27-29
Jueves 27 del día de la semana verde Cuarta clase Col 1,9-14 Mt 24,15-35
Viernes 28 del día de la semana verde Cuarta clase Col 1,9-14 Mt 24,15-35
Sábado 29 De los bienaventurados (parens sancta Salve) Virgen blanco Cuarta clase Si 24,14-16 Lc 11,27-28
Domingo 30 Primer Domingo de Adviento violeta Primera clase Rm 13,11-14 Lc 21,25-33

martes, 30 de septiembre de 2014

¿Y POR QUÉ NO UNA CRUZADA?

ANTE LA AGRESIÓN DEL EXTREMISMO ISLÁMICO ¿Y POR QUÉ NO UNA CRUZADA?

Por: Alejandro Ezcurra Naón
A medida que se van conociendo las horrendas masacres perpetradas por los terroristas del autodenominado “Estado Islámico” y congéneres contra cristianos del Asia Menor y África, crece la indignación en la opinión de Occidente. Y muchos comienzan a preguntarse si no debería convocarse una nueva Cruzada en defensa de esos pueblos, víctimas de una inédita guerra de exterminio en nombre de Alá.
La palabra “Cruzada” puede causar escalofríos a liberales, como también a católicos picados por la mosca del relativismo progresista. Unos y otros han procurado estigmatizarla asociándola al abuso, a la codicia, al afán de dominio político, etc. Pero felizmente el intento ha sido vano.
Si bien hubo cruzados indignos de ese nombre, el prototipo del Cruzado es uno solo: el Caballero cristiano, cuyo idealismo y virtudes mil veces comprobadas lo convirtieron en un paradigma, un modelo de hombre de honor perfecto y acabado, inigualado en la Historia.
Y de tal manera la gesta de las Cruzadas quedó asociada a los valores de la Caballería, que hasta hoy perdura en el imaginario de Occidente aureolada de merecido prestigio. Al punto que el mayor elogio que se puede hacer de las cualidades morales de un hombre es decir: “Fulano es un caballero”.

En el origen de las Cruzadas, la defensa de los cristianos oprimidos

Al contrario de lo que se quiere hacer creer, las Cruzadas nacieron como defensa de las poblaciones cristianas en situación de debilidad, frente a las agresiones, abusos y vejámenes sin cuenta cometidos contra ellos por los musulmanes (en todo similares a los que comete hoy el “Estado Islámico”).
La noticia de esos abusos movió al Papa Urbano II a convocar en 1095 el Concilio de Clermont, al que asistieron 300 obispos y miles de nobles. Allí, el relato de la terrible situación de los peregrinos y habitantes cristianos de Tierra Santa, agredidos y oprimidos por el poder musulmán, y de las profanaciones contra los lugares santos, determinó que al grito de Deus vult!(“¡Dios lo quiere!”), un viento de coraje y decisión recorriese las filas de los caballeros presentes, y se propagara enseguida por Francia y Europa.
Miles decidieron hacer un voto de Cruzada y partir para Tierra Santa. Nació así la primera Cruzada, que culminaría victoriosamente en 1099 con la conquista de Jerusalén, arrebatada a los egipcios por el legendario Godofredo de Bouillon y la flor de la nobleza francesa.

Una gesta impulsada y protagonizada por santos de la Iglesia

Los críticos de las Cruzadas, ávidos de encontrarles defectos, olvidan que lo esencial de esa gesta fue la justicia de su objetivo, servido por la santidad de sus impulsores y protagonistas. Santo fue el propulsor de la Primera Cruzada, el Bienaventurado Urbano II; santo fue el Doctor Melifluo,San Bernardo de Claraval —a quien se debe la bellísima oración del “Acordaos…”—, que les dio la regla de vida a los Caballeros Templarios, incluyendo el famoso voto de no retroceder en el campo de batalla; santos fueron los reyes Cruzados San Luis IX de Francia (¡que comandó no una, sino dos Cruzadas!) y su primo español, San Fernando III de Castilla, que con ímpetu arrollador recuperó en pocos años media España a los moros, incluyendo Córdoba y Sevilla.
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San Juan de Capistrano. Es generalmente representado con la bandera con la que animó a luchar a los soldados cristianos en el cerco del Belgrado.
Santo fue también el heroico fraile franciscano San Juan de Capistrano, llamado “el padre piadoso”, que a riesgo de su vida alentó a los cruzados en pleno campo de batalla y contribuyó decisivamente a la victoria contra los turcos en Belgrado (1456); santo fue asimismo el Papa San Pío V, organizador de la gran cruzada naval que, en el Golfo de Lepanto, en 1571 quebró definitivamente el poderío naval de los turcos; santo fue igualmente el Bienaventurado Inocencio XI, que convocó la Cruzada contra los turcos que asediaban Viena (1683). Con él cooperó en la empresa otro beato franciscano, Marcos de Aviano, quien ayudó a organizar el victorioso ejército cristiano que, tres veces inferior en número (60 mil contra 180 mil), derrotó a los turcos y acabó para siempre con la amenaza terrestre otomana sobre Europa central.
Podríamos citar aún muchos otros santos con espíritu de cruzados, como el caritativo San Vicente de Paul, que impulsaba un proyecto de Cruzada al norte de África para acabar con los piratas y secuestradores magrebinos, cuando le sorprendió la muerte.

San Francisco de Asís defiende las Cruzadas e insta al sultán a convertirse

Alguien podrá objetar: “No entiendo a Juan de Capistrano y a Marco de Aviano. ¿Cómo es posible que pacíficos santos franciscanos se envuelvan en una Cruzada? ¿No es contradictorio con su vocación de hombres de paz?”.
Respondemos: ¡de ninguna manera! Estando la Cristiandad en peligro, ¿qué más lógico que defenderla y apoyar a los que la defienden? Tanto es así que el mismo San Francisco de Asís dio el ejemplo a sus frailes: élacompañó al Rey San Luis en la séptima Cruzada y tuvo el coraje deproclamar su legitimidad… ¡delante del propio sultán de Egipto!
Este lance de santa osadía ocurrió en 1219, cuando el sultán Malik al-Kamil recibió a San Francisco en Damieta. Así narra el episodio su compañero de incursión, Fray Illuminato:
“El Sultán le presentó [a San Francisco] otra cuestión: «Tu Señor enseña en los Evangelios que no se debe devolver mal por mal, y que incluso no debes negar el manto a quien quiera quitarte la túnica. Por tanto, ustedes los cristianos no deberían invadir nuestras tierras».
“A lo que le respondió el Beato Francisco:
«Me parece que no has leído todo el Evangelio. En otros pasajes, en verdad, está dicho: ’Si tu ojo te es ocasión de pecado, arráncatelo y arrójalo fuera de tí’. Con esto Jesús quiso enseñarnos que en el caso de haber un hombre o pariente, por más querido que sea para nosotros, aunque fuese tan querido como la niña de nuestros ojos, si nos tentara para apartarnos de la fe y del amor de nuestro Dios debemos estar resueltos a separarlo, a alejarlo, a erradicarlo de nosotros. Por todo esto, los cristianos obran según la justicia cuando invaden vuestras tierras y les combaten, pues ustedes blasfeman del nombre de Cristo y porfían en apartar de la religión de Él a todos los hombres que pueden. Sin embargo, si tú quieres conocer, confesar y adorar al Creador y Redentor del mundo, te amaré como a mí mismo».
“Todos los presentes quedaron tomados de admiración por su respuesta” [1].
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San Francisco delante el Sultán Malik al-Kamil. Fra Angelico ca. 1429, Lindenau Museum, Altenberg.
* * *
Los Santos son propuestos por la Iglesia como modelos a imitar. Cuando hasta el mismo San Francisco de Asís justifica plenamente, en nombre del Evangelio, la Cruzada contra quienes utilizan la violencia para arrancar de las almas la fe de Jesucristo, nada impide en principio que los católicos lo imitemos. Es lo que nos enseñan la doctrina de la Iglesia y el ejemplo de sus santos.
Siendo así, ¿no será una Cruzada lo que Dios pide en este momento a las naciones occidentales y aún cristianas, para atajar el extremismo islámico y evitar al mundo males mayores?

[1“Fonti Francescane”, Sección Tercera, Otros testimonios franciscanos, N° 2691, disponible en http://www.ofs-monza.it/files/altretestimonianzefrancescane.pdf

TOMADO DE http://eccechristianus.wordpress.com

CALENDARIO LITURGICO TRADICIONAL DEL MES DE OCTUBRE DE 2014

CALENDARIO LITURGICO TRADICIONAL DEL MES DE OCTUBRE DE 2014

Día Festival Color Clase Carta Evangelio
Miércoles 1 del día de la semana verde Cuarta clase Ep 3,13-21 Lucas 14,1-11
Jueves 2 Fiesta de los Santos Ángeles Custodios blanco Tercera clase Ex 23,20-23 Mt 18,1-10
Viernes 3 Santa Teresa del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia blanco Tercera clase Is 66,12-14 Mt 18,1-4
Sábado 4 San Francisco de Asís, Confesor blanco Tercera clase Ga 6,14-18 Mt 11,25-30
Domingo 5 Domingo XVII después de Pentecostés verde 2 ª clase Ef 4,1-6 Mt 22,34-46
Lunes 6 San Bruno, Confesor blanco Tercera clase Si 31,8-11 Lc 12,35-40
Martes 7 Fiesta de Nuestra Señora del Santo Rosario blanco 2 ª clase Pr 8,22-24 | Pr 8,32-35 Lc 1,26-38
Miércoles 8 Santa Brígida de Suecia, viuda blanco Tercera clase 1_Tm 5,3-10 Mt 13,44-52
Jueves 9 San Juan Leonardi, confesor blanco Tercera clase 2_Co 4,1-6 | 2_Co 4,15-18 Lucas 10,1-9
Viernes 10 San Francisco de Borja, Confesor blanco Tercera clase Si 45,1-6 Mt 19,27-29
Sábado 11 Maternidad de la Santísima Virgen María blanco 2 ª clase Si 24,23-31 Lc 2,42-51
Domingo 12 Decimoctavo Domingo después de Pentecostés verde 2 ª clase 1_Co 1,4-8 Mt 9,1-8
Lunes 13 San Eduardo, rey de Inglaterra, confesor blanco Tercera clase Si 31,8-11 Lc 12,35-40
Martes 14 San Calixto 1, Papa y mártir rojo Tercera clase 1 Pe 5,1-4 | 1 Pe 5,10-11 Mt 16,13-19
Miércoles 15 Santa Teresa de Jesús, virgen blanco Tercera clase 2_Co 10,17-18 | 2_Co 11.1-2 Mt 25,1-13
Jueves 16 St. Hedwig, viuda blanco Tercera clase Pr 31,10-31 Mt 13,44-52
Viernes 17 Santa Margarita María Alacoque, virgen blanco Tercera clase Ef 3,8-9 | Ef 3,14-19 Mt 11,25-30
Sábado 18 San Lucas Evangelista rojo 2 ª clase 2_Co 8,16-24 Lucas 10,1-9
Domingo 19 Decimonoveno Domingo después de Pentecostés verde 2 ª clase Ef 4,23-28 Mt 22,1-14
Lunes 20 St John Cantius, Confesor blanco Tercera clase Sg 2,12-17 Lc 12,35-40
Martes 21 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 4,23-28 Mt 22,1-14
Miércoles 22 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 4,23-28 Mt 22,1-14
Jueves 23 San Antonio María Claret blanco Tercera clase Hb 7,23-27 Mt 24,42-47
Viernes 24 San Rafael Arcángel blanco Tercera clase Tb 12,7-15 Jn 5,1-15
Sábado 25 De los bienaventurados (parens sancta Salve) Virgin blanco Cuarta clase Si 24,14-16   Lc 11,27-28
Domingo 26 Fiesta de Cristo Rey blanco Primera clase Col 1,12-20 Jn 18,33-37
Lunes 27 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 5,15-21 Jn 4,46-53
Martes 28 Santos Simón y Judas, apóstoles rojo 2 ª clase Ef 4,7-13 Jn 15,17-25
Miércoles 29 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 5,15-21 Jn 4,46-53
Jueves 30 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 5,15-21 Jn 4,46-53
Viernes 31 del día de la semana verde Cuarta clase Ef 5,15-21 Jn 4,46-53

lunes, 29 de septiembre de 2014

Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe - Dwekh Nawsha

Nacen las Brigadas Cristianas en Irak para defenderse del Estado Islámico

 "Futuro mártir" es el nombre del grupo de 2.000 asirios que se armó ante la falta de protección del Ejército regular y las fuerzas kurdas. "Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe", aseguran.

Amenazados por el avance del grupo Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés), los cristianos de Irak forman sus propias milicias porque consideran que las fuerzas kurdas o federales no los han protegido de los yihadistas.

Sharafya está en el norte del valle de Nínive. Los yihadistas fueron expulsados de allí a mediados de agosto pero se encuentran a tan sólo unos kilómetros de distancia, en la aldea de Tel Kef. Sólo un puñado de uniformados recorren las calles desiertas.

A primera vista se parecen a los peshmergas, los combatientes kurdos, con su uniforme de color caqui y la Kalashnikov en bandolera. Pero se distinguen de ellos por el escudo que llevan en el tórax o bordado en una manga: la bandera asiria.

"Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe"

Estos hombres pertenecen a una nueva brigada asiria, un pueblo cristiano instalado desde hace milenios en el valle de Nínive. Formada el 11 de agosto, recibió el nombre de Dwekh Nawsha, "futuro mártir" en dialecto arameo local, y cuenta con un centenar de hombres, afirma el teniente coronel Odicho.

"Somos pequeños en tamaño pero grandes en fe", precisó este mando militar que se dedica a formar nuevos reclutas, a los que les queda mucho por aprender.

 Según el Movimiento Democrático Asirio, uno de los partidos políticos de la región, 2.000 hombres se presentaron voluntarios para luchar contra ISIS, el grupo extremista sunita que ha cometido numerosas atrocidades contra la población civil y minorías como la cristiana.

Pero las armas, los uniformes y el entrenamiento escasean.

Para intentar reforzar las filas, una delegación de asirios iraquíes viajó al Líbano para reunirse con las Fuerzas Libanesas (FL), la principal milicia cristiana durante la guerra civil en Líbano (1975-1990), afirmó a la AFP una fuente de las FL.

Las Fuerzas Libanesas cristianas declararon su apoyo

Samir Geagea, jefe de las FL, afirmó que su partido estaba preparado para "apoyar cualquier decisión tomada por los cristianos de Irak" para permanecer en el país, añadió la fuente.

La creación de brigadas cristianas en Irak recuerda a las de los asirios en la vecina Siria, donde formaron el Consejo Militar Siríaco, que lucha junto al partido YPG de los kurdos sirios para intentar derrocar al régimen.

A unos kilómetros de Sharafya se encuentra la ciudad cristiana de Al Qosh. Ningún miembro del ISIS entró en ella pero la población huyó en agosto, cuando los yihadistas se apoderaron de varios pueblos aledaños.

Abandonados por los kurdos

Entre las calles desiertas es imposible no dar con el edificio del Movimiento Democrático Asirio. El color violeta (el mismo que el del partido) contrasta con la capa de arena que cubre parte de la zona.

En el interior del inmueble, varios hombres uniformados están sentados en torno a unas tazas de té humeantes. Todos ellos son cristianos y en su mayoría civiles que decidieron quedarse para defender Al Qosh.

Nada más sentarse repiten como una letanía la misma idea: si estamos aquí es porque las fuerzas kurdas nos han abandonado.

"Los kurdos no nos han protegido, el gobierno iraquí no nos ha protegido"

Y cuentan la misma historia: el 6 de agosto por la noche, cuando los yihadistas avanzaron hacia los pueblos, los peshmergas se fueron sin prevenir a la población.

"Se fueron sin decírselo a nadie", acusa Athra Kado, "dejaron a los hombres del pueblo solos".

"Dos días antes, nos habían dicho que no necesitábamos armas, que nos defenderían", añade uno de sus compañeros. "Los kurdos no nos han protegido, el gobierno iraquí no nos ha protegido", asiente un tercero.

Un centenar de hombres patrullan por el día y permanecen alerta por la noche. Y eso que los peshmergas volvieron y vigilan la entrada del pueblo.

"Como a lo mejor huyen de nuevo, nos quedamos", explica Athra Kado.

Fuente: Infobae

Desde el blog consideramos que es necesario brindar apoyo a esta gente que pelea por Dios y por su Patria.
Consideramos que es necesario apoyar financieramente a estos buenos cristianos, ellos han abierto una cuenta en Estados Unidos donde es posible depositar dinero, que necesitan para equipamiento, necesitan recursos para combartir a los diabólicos yihadistas del Estado Islámico.
Pueden donar en la siguiente cuenta, donde todo lo donado será enviado al Dwekh Nawsha en Irak:
 
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Los cristianos asirios crean sus propias fuerzas de defensa

Texto traducido:
“Dwekh Nawsha” (“los que se sacrifican” in Assyrian) (en Arabe: دويخ نوشا)

A la altura y el pico del imperio asirio, asirios tenían el ejército más fuerte y más avanzado en el mundo antiguo. Aplastó a los enemigos con facilidad y puso Asiria en el mapa y en los libros de historia.

Un avance rápido hasta los asirios de hoy, el heredero directo de los antiguos asirios, y se encuentra una imagen diferente. Después de haber convertido al cristianismo hace unos 2000 años, asirios de hoy en día son todos acerca de la paz y rara vez recurren al uso de la fuerza. Esto puede ser una buena cosa, desde un punto de vista bíblico, pero no tanto para nuestra supervivencia.

La reciente adquisición ISIS de Mosul y otras ciudades asirias en la llanura de Nínive ha cambiado todo eso. O por lo menos esperamos que lo ha hecho. La nueva realidad exige que los asirios estar alerta, en la defensa, si no ofensivo todo.

Teniendo en cuenta los acontecimientos de los últimos meses, yo y muchos asirios ya no tienen mucha confianza en el ejército iraquí o la Pashmarga (milicia kurda) Tanto abandonado nuestro pueblo y aldeas cuando importaba más, dejando que ISIS y los terroristas toman el control, causando toda la muerte y destrucción que siguió después. El problema principal aquí es la falta de nacionalismo y lealtad entre estos ejércitos y milicias. Un kurdo no es leal o se preocupa lo suficiente para proteger a Faluya de caer a los terroristas. Tampoco una atención soldado Shi'tte sobre Alqosh caiga a ISIS. Para un soldado Shi'tte por ejemplo, la región de llanura de Nínive no es suficiente casi tan importante como las ciudades de Kerbala y Nayaf, en el sur. Para un soldado kurdo, custodiaban la ciudad asiria de Qaraqosh no es tan importante como la vigilancia de un pueblo de la provincia de Sulaimaniya.

Por lo tanto, ahora, más que nunca, es importante empezar a formar nuestra propia fuerza de defensa asiria para proteger a nuestro pueblo y aldeas. Si bien no me importa trabajar codo a codo con el ejército iraquí y kurda, simplemente no confío en ellos para proteger a los asirios y sus ciudades y pueblos en toda su capacidad. En las últimas semanas, hemos estado viendo la formación de una nueva fuerza de defensa asiria. Se llama "Dwekh Nawsha" ("self sacrificar" en asirio) (en árabe: دويخ نوشا) y nos está dando un poco de esperanza. Una esperanza que nuestros pueblos, ciudades y pueblos pueden ser un día protegidos por nuestra propia gente y no depender de otro ejército que no se puede confiar.
 
Para nosotros, en el oeste, que tenemos que hacer siempre todo lo posible para apoyar y financiar una fuerza de dicha defensa. Es nuestra única verdadera esperanza de mantener nuestro nombre y presencia viva y bien en la patria.

 

Políticamente, una fuerza de defensa tales asirio debe ser independiente del ejército iraquí o la Peshmerga y su único objetivo sería proteger a nuestro pueblo y los pueblos en la llanura de Nínive. Si se cae bajo el control del ejército kurdo iraquí o, no va a tener la misma influencia y peso ya que se mantiene independiente y trabajando por los asirios primero. No estamos aquí para separar los asirios del resto de Irak. Pero teniendo en cuenta la realidad de cómo son las cosas en el país, a veces hay que ponerse en primer lugar antes de que el país por el bien de tu pueblo y el país al mismo tiempo.

Un comienzo modesto para un ejército asirio, pero con una esperanza de futuro enorme para nuestra gente de vuelta a casa.

 Texto original:

 At the height and peak of the Assyrian empire, Assyrians had the strongest and most advanced army in the ancient world. It crushed enemies with ease and put Assyria on the map and in history books.

Fast forward to the Assyrians of today, the direct heir to the ancient Assyrians, and you will find a different picture. Having converted to Christianity some 2000 years ago, Assyrians of today are all about peace and rarely resort to the use of force.  This may be a good thing from a biblical point of view but not so much for our survival.

The recent ISIS takeover of Mosul and various other Assyrian towns in the Nineveh Plain has changed all of that.  Or at least we hope it has. The new reality requires that Assyrians be alert, on the defense, if not all out offensive.

Given the events of the last few months, I and many Assyrians no longer have much trust in the Iraqi army or the Pashmarga (Kurdish militia)  Both abandoned our people and villages when it mattered the most, letting ISIS and the terrorists take over, causing all the death and destruction that ensued.  Main issue here is the lack of nationalism and loyalty amongst these armies and militias.  A Kurd is not loyal or cares enough to protect Falluja from falling to the terrorists. Nor does a Shi’tte solider care about Alqosh from falling to ISIS. To a Shi’tte solider for example, the Nineveh Plain region is not nearly as significant enough as the cities of Karbala and Najaf in the south. To a Kurdish soldier, guarding the Assyrian town of Qaraqosh is not nearly as important as guarding a town in the province of Sulaimaniya.

Therefore, now, more than ever before, it is important to start forming our own Assyrian defense force to protect our people and villages. While I don’t mind working side by side with the Iraqi and Kurdish army, I simply don’t trust them to protect the Assyrians and their towns and villages to their full capability.  In the last few weeks, we have been seeing the formation of a new Assyrian defense force. It is called “Dwekh Nawsha” (“self sacrificing” in Assyrian) (in Arabic: دويخ نوشا) and it is giving us some hope.  A hope that our people, towns and villages can one day be protected by our very own people and not rely on another army that can’t be relied on

For us in the west, we have to always do our best to support and fund such a defense force.  It is our only true hope of keeping our name and presence alive and well in the homeland.

Politically, such an Assyrian defense force should be independent of the Iraqi army or the Pashmarga and its sole purpose would be to protect our people and towns in the Nineveh Plain. If it falls under the Kurdish or Iraqi army control, it will not have the same influence and clout as it would being independent and working for the Assyrians first.  We are not here to separate the Assyrians from the rest of Iraq. But given the reality of how things are in the country, sometimes you have to put yourself first before the country for the sake of your people and the country at the same time.

A modest start for an Assyrian army but with one massive future hope for our people back home.


Fuente: http://www.assyrianvoice.net/emagazine/?p=1407



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viernes, 12 de septiembre de 2014

EXCLUSIVO DEL BLOG! MENSAJE DE LOS SOLDADOS CRISTIANOS DWEKH NAWSHA

EXCLUSIVO DEL BLOG! 
MENSAJE DE LOS SOLDADOS CRISTIANOS DWEKH NAWSHA

Hemos establecido comunicación con los soldados cristianos de la región de Ninive. 

"Nuestro objetivo es proteger a los pueblos cristianos en las llanuras de Nínive y tener nuestra propia tierra otra vez a tener un refugio seguro o zona de seguridad para seguir adelante hacia el futuro"

"Un mensaje Occidente y para todo el mundo, estamos aquí y no nos iremos, somos las raíces de este país, inventamos la escuela inventamos muchas cosas útiles para el mundo. Millones de personas saben quienes son los asirios y las cosas que logramos"

"Necesitamos el apoyo, apoyo financiero y todo tipo de apoyo para continuar nuestro plan y construir nuestro futuro y proteger nuestros niños"



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Cristianos de Irak toman las armas para defenderse del Estado Islámico

Cristianos de Irak toman las armas para defenderse del Estado Islámico 

El pasado junio, con la caída de Mosul, ocurrió una diáspora cristiana que ha convertido a los creyentes en eternos fugitivos. Miles de fieles permanecen varados en edificios a medio construir en el Kurdistán iraquí con el punzante desasosiego del invierno que se avecina.
Otros estrenan vida en Europa, lejos de un horror que todavía duele.
Sin embargo, un pequeño escuadrón de hombres, ha renunciado a huir y se enfrenta a los verdugos que han devastado sus pueblos; saqueado sus casas y sajado varios milenios de arraigo.
“Lo perdimos todo. Muchos optaron por emigrar pero los abusos que padecimos terminaron convenciendo a algunos de la necesidad de defender nuestra tierra y nuestro pueblo”, narra a EL MUNDO el cristiano Odisho Yusef, ex soldado del ejército iraquí.
A sus 58 años, lidera un batallón de combatientes cristianos asirios que se hacen llamar “Dwekh” (los que se sacrifican, en la vetusta lengua asiria). “Somos un pequeño ejército que integran cristianos procedentes de distintos lugares de la provincia de Nínive. Tomar las armas no fue una decisión fácil pero no había más remedio que ser realistas”, arguye su cabecilla.
Hasta ahora la menguante minoría cristiana -en la última década más de un millón de creyentes ha abandonado Irak- había rehuido la posibilidad de establecer un grupo armado propio.
La ofensiva de los extremistas -que ha expulsado a varios cientos de miles de cristianos; confiscado sus propiedades y ocupado iglesias y monasterios- ha impuesto un cambio de estrategia.
“Hemos armado a unos 40 hombres que se han desplegado en el frente de Dohuk (a unos 80 kilómetros de Mosul). Queremos lanzar un mensaje a nuestra gente. No es momento de exilios. Es tiempo de defender nuestra tierra”, declara a este diario Emanuel Khoshaba, secretario general del Partido Patriótico Asirio, una de las formaciones cristianas que opera en la región autónoma del Kurdistán.
“Todas las armas han sido adquiridas por el partido y los jóvenes que se han alistado han sido entrenados por ex oficiales del ejército iraquí”, detalla el político. La compra de arsenal ha sido sufragada por la diáspora que observa la tragedia desde Europa o Estados Unidos.
El aún diminuto pelotón -que, según Khoshaba, trabaja para acoger a nuevos voluntarios- coopera con los “peshmergas” (tropas kurdas) en los pueblos de mayoría cristiana conquistados por los yihadistas en la provincia de Nínive.
“Nuestro grupo es solo de defensa. Velamos por áreas liberadas como Talessfek y alrededores”, aclara Yusef. Los combatientes cristianos han arrumbado el recelo inicial hacia los uniformados kurdos, que a principios de agosto se retiraron de los poblados cristianos a su cargo dejando vía libre a la llegada de los extremistas. “Es cierto que se marcharon pero ahora estamos luchando codo a codo”, apunta Khoshaba.
El experimento bélico ha desempolvado el recuerdo de las milicias cristianas que florecieron durante la guerra civil libanesa. Los partidos asirios recibieron recientemente la visita de representantes de las Fuerzas Libanesas, un grupo armado cristiano reconvertido en movimiento político. Y una delegación de funcionarios libaneses también discutió con las autoridades kurdas la posibilidad de armar a los cristianos iraquíes.
El estamento castrense del Kurdistán barrunta incluso la creación de una unidad de soldados cristianos bajo el mando de los ‘peshmergas’. “No queremos formar una milicia. Queremos seguir cooperando con los ‘peshmerga’ y necesitamos recibir con premura apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos”, concluye el líder de la formación cristiana, partidario de que la comunidad cristiana pueda regresar a sus hogares con protección internacional.





DEUS VULT

miércoles, 27 de agosto de 2014

Evangelio del día – Ordo Liturgico Tradicional – 28 de Agosto de 2014

Evangelio del día

– Ordo Liturgico Tradicional –

28 de Agosto de 2014

BIBLIA
+ Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo (IV;1-8)
(1)  Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, por su aparición y por su reino:
(2)  Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina;"
(3)  pues vendrá un tiempo en que no sufrirán la sana doctrina, antes, deseosos de novedades, se rodearán de maestros conforme a sus pasiones,
(4)  y apartarán los oídos de la verdad para volverlos a las fábulas.
(5)  Pero tú vela en todo, soporta los trabajos, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
(6)  Cuanto a mí, a punto estoy de derramarme en libación, siendo ya inminente el tiempo de mi partida.
(7)  He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado la fe.
(8)  Ya me está preparada la corona de la justicia, que me otorgará aquel día el Señor, justo Juez, y no sólo a mí, sino a todos los que aman su venida.

Deo Gratias
+ Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (V;13-19)

(13)  Vosotros sois la sal de la tierra; pero, si la sal se desazona, ¿con qué se salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres."
(14)  Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte.
(15)  Ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa.
(16)  Así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
(17)  No penséis que he venido a abrogar la Ley y los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a consumarla."
(18)  Porque en verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que falte una yota o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla.
(19)  Si, pues, alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseñare así a los hombres, será el menor en el reino de los cielos; pero el que practicare y enseñare, éste será grande en el reino de los cielos."


LAUS TIBI CHRISTE
Comentario al Evangelio: Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino
SANTO-TOMAS-DE-AQUINO
Mateo 5:13  

"Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se desvaneciere, ¿con qué se salará? No vale ya para nada, sino para ser echada fuera y pisada por los hombres". (v. 13)

San Juan Crisóstomo, in Matthaeum, hom. 15,6
Cuando Jesús había dado a sus discípulos preceptos sublimes, para que no dijesen: "¿cómo podremos cumplirlos?" los calma con alabanzas, diciéndoles: "Vosotros sois la sal de la tierra". Demuestra así que les añade esto por necesidad, como si les dijese: "No os envío por vuestra vida, ni por una nación, sino por todo el mundo. Y si al herir el corazón humano, éste os injuria, alegraos". Ese es el efecto de la sal, morder lo que es de naturaleza laxo y lo reduce. Por ello, la maldición de otros no os dañará, sino que será testigo de vuestra virtud.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Debemos ver aquí cuán apropiado es lo que se dice, cuando se compara el oficio de los Apóstoles con la naturaleza de la sal. Esta se aplica a todos los usos de los hombres, puesto que cuando se esparce sobre los cuerpos, les introduce la incorrupción y los hace aptos para percibir un buen sabor en los sentidos. Los Apóstoles son los predicadores de las cosas celestiales y son como los saladores de la eternidad. Con toda razón, pues, se les llama sal de la tierra, porque por la virtud de su predicación preservan los cuerpos salándolos para la eternidad.

Remigio
La sal también cambia de naturaleza por medio del agua, el ardor del sol y la violencia del viento. Así los varones apostólicos, por el agua del bautismo, por el ardor del amor y por el soplo del Espíritu Santo se transforman en una naturaleza espiritual. La sabiduría celestial, predicada por los Apóstoles, purifica las obras materiales, quita el mal olor y podredumbre de la mala conversación y el gusano de los malos pensamientos, a quien se refiere el profeta cuando dice: "El gusano de ellos no muere" (Isa_66:24).

Remigio
Los Apóstoles son sal de la tierra, esto es, de los hombres terrenos, que amando la tierra, se llaman tierra.

San Jerónimo
Los Apóstoles se llaman también sal de la tierra porque por ellos se condimenta el género humano.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Mattheus, hom 10
Cuando un sabio está adornado de todas las virtudes mencionadas, entonces se le considera como una sal perfecta y todo el pueblo se condimenta de él viéndolo y oyéndolo.

Remigio
Debe saberse que no se ofrecía a Dios ningún sacrificio en el Antiguo Testamento (Lev 2) si primero no se condimentaba con sal, porque ninguno puede ofrecer un sacrificio que sea agradable a Dios si no se lo ofrece con el sabor de la sabiduría celestial.

San Hilarioin Matthaeum. 4
Pero como el hombre está sujeto a la conversión, por eso nos advierte que los Apóstoles, llamados sal de la tierra, persisten en la virtud de potestad que les ha sido dada, añadiendo: "Y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?"

San Jerónimo
Esto es, si el doctor se equivoca, ¿por qué otro doctor será enmendado?

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Y si vosotros, por quienes deben ser condimentados los pueblos, perdiéreis el Reino de los Cielos por miedo de las persecuciones temporales, ¿qué harán los hombres que debieron ser libres del error por vosotros? También dice "si la sal se desvaneciese", manifestando que deben considerarse como necios todos aquellos que, siguiendo la abundancia o temiendo la escasez de los bienes temporales, pierden los eternos, que no pueden ser dados ni arrebatados por los hombres.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Si los maestros se vuelven necios, nada salan, y aun ellos mismos, habiendo perdido el sentido del saber recibido, no pueden vivificar lo corrompido, quedan inútiles. Por ello sigue: "No vale ya para nada, sino para ser echada fuera y pisada por los hombres".

San Jerónimo
El ejemplo está tomado de la agricultura. La sal es necesaria para condimento de las comidas y para secar las carnes, pero no tiene otro uso. Ciertamente leemos en las Escrituras (Jue_9:45) que algunas ciudades sembradas de sal por los vencedores, quedaron inutilizadas para que en ellas no pudiese brotar germen alguno.

Glosa
Después que aquellos que son cabezas de otros faltan, no aprovechan para nada, sino para ser arrojados de su oficio de enseñar.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Separados de los oficios de la Iglesia, sean pisoteados por todos los que pasen.

San Agustín, de sermone Domini,, 1, 6
No es pisado por los hombres el que sufre persecuciones, sino aquel que se acobarda temiendo la persecución. No puede ser pisado sino el que está debajo, y no puede decirse que está debajo aquel que, aun cuando sufre muchas cosas en su cuerpo mientras dura esta vida, tiene su corazón fijo en el cielo.
Mateo 5:14-16

"Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad que está puesta sobre un monte no se puede esconder. Ni encienden una antorcha y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. A este modo ha de brillar vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre, que está en los cielos". (vv. 14-16)

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Así como los maestros, por su buena predicación, son sal con la cual el pueblo se condimenta, así por la palabra de su doctrina son luz, con la que iluminan a los ignorantes. Primero se debe vivir bien y luego enseñar. Por lo tanto, después de llamar a los Apóstoles sal, los llama también luz, diciendo: "Vosotros sois la luz del mundo". La sal en su propio estado sostiene las cosas para que no se pudran, pero la luz conduce al perfeccionamiento ilustrando. Por lo cual los Apóstoles fueron llamados primero sal, a causa de los judíos y de los cristianos, por quienes Dios es conocido y a quienes éstos conservan en el conocimiento; y segundo luz, a causa de los gentiles, a quienes conducen a la luz de la verdadera ciencia.

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Conviene, pues, comprender aquí por mundo, no al cielo y la tierra, sino a los hombres que están en el mundo, o a los que aman al mundo, para iluminar a los que los Apóstoles fueran enviados.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Es propio de la naturaleza de la luz el alumbrar por cualquier parte que se la lleve y que introducida en las casas mate las tinieblas, quedando sola la luz. Por lo tanto, el mundo, sin el conocimiento de Dios, estaba oscurecido con las tinieblas de la ignorancia. Mas por medio de los Apóstoles se le comunicó la luz de la verdadera ciencia, y así brilla el conocimiento de Dios y por cualquier parte que caminen, de su pobre humanidad brota la luz que disipa las tinieblas.

Remigio
Así como el sol dirige sus rayos, así el Señor, que es sol de justicia, dirigió sus Apóstoles para desterrar las tinieblas del género humano.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,7
Comprende cuán grandes son las cosas que les promete, cuando aquéllos, que eran desconocidos en su propio país, adquirieron tanta fama, que llegó ésta en poco tiempo hasta los confines de la tierra: ni las persecuciones que les había predicho pudieron ocultarlos, sino que más bien los hizo mucho más famosos.

San Jerónimo
Para que los apóstoles no se escondan por el miedo, sino que se presenten con toda libertad, les enseña la confianza en los resultados de su predicación, diciéndoles en seguida: "No puede esconderse una ciudad que está puesta sobre un monte".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 12
Por estas palabras les enseña también a cuidar con solicitud de su propia vida, como que ésta había de estar mirada constantemente por todos, así como la ciudad que está colocada sobre un monte, o como la luz que está luciendo sobre un candelero.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Esta ciudad es la iglesia de los santos, de la que se dice: "Cosas admirables se han dicho de ti, ciudad de Dios" (Sal_86:3). Sus ciudadanos son todos los fieles, de quienes el Apóstol dice a los Efesios: "Vosotros sois los conciudadanos de los santos" (Efe_2:19). Esta ciudad, pues, está colocada sobre el monte, de quien dice Daniel: "La piedra arrancada sin esfuerzo de manos, se convirtió en un gran monte" (Dan_2:34).

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Está colocada esta ciudad sobre un monte, esto es, sobre la gran justicia de Dios que representa ese monte, en el cual juzga el Señor.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
No puede, pues, esconderse una ciudad colocada sobre un monte. Aun cuando ella quiera, el monte que la tiene sobre sí, la hace visible a todos. Así los Apóstoles y los sacerdotes, que han sido establecidos en Cristo no pueden esconderse, aun cuando quieran, porque Jesucristo los manifiesta.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Llama ciudad a la carne que tomó, porque en ella, por la naturaleza del cuerpo que ha tomado, se contiene cierta congregación del género humano. Y nosotros, por la unión con su carne, resultamos los habitantes de esta ciudad. No puede esconderse, pues, porque colocada en la altura de la elevación de Dios, se ofrece a la contemplación de todos por medio de la admiración de sus obras.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Jesucristo demuestra con otra comparación por qué manifiesta a sus santos y no permite que se escondan, cuando dice: "No encienden una antorcha y la ponen debajo de un celemín, sino sobre el candelero".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 15,7
O por esto que dijo: "No puede esconderse una ciudad", demostró su virtud. En esto que añade: "No encienden la luz", nos induce a la libre predicación, como si dijese: "Yo, en verdad, he encendido la luz, y a vosotros corresponde tenerla encendida, no sólo por vosotros y por otros que serán iluminados, sino también por la gloria de Dios".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
La antorcha es la palabra divina, de la cual se dice en el salmo (118,5): "Tu palabra es la antorcha que guía mis pasos". Los que encienden la antorcha son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
¿Qué pensamos que significa lo que se ha dicho: "Y la ponen debajo del celemín"? ¿Que la ocultación de la antorcha se entienda como si dijese: Ninguno enciende la antorcha para ocultarla? ¿O significa algo más el celemín, como si poner la antorcha debajo de él fuese preferir las comodidades del cuerpo a la predicación de la verdad? Coloca, pues, la antorcha debajo del celemín todo aquel que oscurece y cubre la luz de la buena doctrina con las comodidades temporales. El celemín es muy buena figura de los bienes temporales, ya porque es una medida, y cada uno recibirá la retribución según el bien que hizo en el cuerpo, ya porque los bienes temporales que se hacen con el cuerpo tienen cierta medida de días, que significa el celemín. Mas las cosas eternas y espirituales no tienen tal limitación. Coloca la antorcha sobre el candelabro aquel que sujeta su cuerpo al ministerio de la palabra, para que la predicación de la verdad sea primero y las atenciones del cuerpo vengan después. La doctrina resplandece más cuando el cuerpo está reducido a la esclavitud en los momentos en que, por medio de las buenas obras y demás actos visibles, se da buen ejemplo a los demás.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
El celemín puede significar también los hombres mundanos, porque así como éste es vacío por la parte de arriba y cerrado por debajo, así todos los amantes del mundo son insensatos para las cosas espirituales y sabios en las terrenas. Y por lo tanto, son como un celemín que tiene escondida la palabra divina, cuando por alguna causa terrena no se atreven a hacer pública la palabra de Dios ni a predicar las verdades de la fe. El candelero es la Iglesia y todo sacerdote que anuncia la palabra de Dios.

San Hilario, in Matthaeum, 4
El Señor comparó a la sinagoga con el celemín que, recibiendo en su interior los frutos, los contenía en cierta medida de su limitada observancia.

San Ambrosio Super Lucam, Super his verbis
Por lo tanto, ninguno limite su fe a la medida de la ley, sino que se ciña a lo que enseña la Iglesia, en la cual brillan los siete dones del Espíritu Santo.

Beda
O bien es el mismo Jesucristo quien enciende la antorcha, el cual ha llenado con la llama de su divinidad la lámpara de tierra de nuestra naturaleza humana. No ha querido esconderla a los creyentes ni colocarla debajo del celemín, esto es, sujetarla a la medida de la ley ni limitarla a los términos de una sola nación. Llama candelero a la Iglesia, sobre la que ha colocado la antorcha, porque ha fijado en nuestras frentes la fe en su encarnación.

San Hilario, in Matthaeum, 4
O bien, la antorcha de Cristo se coloca sobre el candelero, esto es, suspendida en la cruz por la pasión, cuya antorcha había de producir una luz eterna a todos los que habitasen en la Iglesia. Y por lo tanto, dice: "Para que alumbre a todos los que están en la casa".

San Agustín, de sermone Domini, 1,6
Si alguno entiende por esta casa a la Iglesia, no hay en ello absurdo. Puede que esta casa sea el mundo, por lo que dice más arriba: "Vosotros sois la luz del mundo".

San Hilario, in Matthaeum, 4
Con esta luz enseña a los Apóstoles a resplandecer para que, de la admiración de sus obras resulte grande alabanza al Señor. De donde se sigue: "De tal modo ha de brillar vuestra luz delante de los hombres que vean nuestras buenas obras".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Esto es, cuando enseñéis iluminad de tal modo que, no sólo oigan vuestras palabras, sino que vean también vuestras buenas obras, con el objeto de que aquellos a quienes iluminéis con la palabra como luz, los condimentéis con el ejemplo, como sal. Dan gloria a Dios aquellos maestros que enseñan y obran bien, porque las disposiciones del Señor se manifiestan en las costumbres de sus ministros. Por ello sigue: "Y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos".

San Agustín, de sermone Domini, 1,7
Si tan sólo hubiese dicho: "para que vean vuestras buenas obras", hubiese constituido su fin el ser vistos siendo alabados por los hombres, lo cual buscan los hipócritas; sino que añade: "y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" para que, por lo mismo que el hombre con las buenas obras agrada a los hombres, no constituyendo en eso su fin sino en dar alabanza a Dios, por lo tanto agrade a los hombres de modo que en ello sea glorificado Dios.

San Hilario, in Matthaeum, 4
No porque convenga buscar la gloria que dan los hombres (puesto que todo debe hacerse en honor de Dios), sino que, disimulando nuestra obra a aquellos entre quienes vivimos, brille para Dios.
Mateo 5:17-19  

"No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas; no he venido a destruirlos, sino a darles cumplimiento. Porque en verdad os digo que el cielo y la tierra no pasarán, sin que se cumpla todo el contenido de la ley hasta una jota o un ápice. Por lo cual quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos". (vv. 17-19)

Glosa
Después que exhortó a los que le oían para que se preparasen a sufrir todas las cosas por la justicia y no escondiesen lo que habían de recibir, sino que aprendiesen con la misma benevolencia con que habían de enseñar a los demás, empezó enseñándoles todo lo que debían enseñar. Como si preguntaran: ¿Qué es esto que no quieres que se oculte, por lo que nos mandas sufrir todas las cosas? ¿Acaso habrás de decir alguna cosa fuera de lo que está consignado en la ley? Por lo tanto dice: "No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas".

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Dice esto por dos razones. Primero para invitar a sus discípulos a la imitación de su ejemplo con estas palabras, con el fin de que así como El cumplía toda ley, así también ellos procurasen cumplirla. Finalmente, había de suceder que los judíos le iban a calumniar como infractor de la ley. Por ello satisface a la calumnia antes de incurrir en ella.

Remigio
Para que no apareciese que Jesús había venido con el objeto sólo de predicar la ley -como los profetas habían hecho-, dijo dos cosas: Niega que hubiese venido a quebrantar la ley y asegura que ha venido a cumplirla. Por ello añade: "No he venido a destruir la ley, sino a cumplirla".

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
Esta sentencia tiene dos sentidos. En efecto, cumplir la ley, o es añadir algo a lo que tiene de menos, o cumplir lo que tiene.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 16,2
Jesucristo llevó a su plenitud a los profetas cumpliendo todas las cosas que éstos habían dicho de El. Primero, la ley, no quebrantando ninguna prescripción legal. Segundo, justificando por la fe lo que la ley no podía hacer por medio de la letra.

San Agustín, contra Faustum, 19, 7
Finalmente, porque aun los que estaban constituidos en esta vida bajo la influencia de la gracia, encontraban grande dificultad en cumplir lo que estaba escrito en la ley: "No desearás" (Éxo_20:17). Cristo, constituido en sacerdote, nos alcanza el perdón por el sacrificio de su carne, cumpliendo también la ley para que lo que no podamos cumplir por nuestra debilidad, se cumpla por la perfección de Cristo, de cuya cabeza fuimos constituidos miembros. Y en el capítulo veintidos añade: Pienso que estas palabras: "No he venido a destruir la ley, sino a cumplirla" (Ex 22-23), deben entenderse de aquellas adiciones que pertenecen a la exposición de las antiguas sentencias o a la vida en conformidad con ellas (Mt 5). Así es como el Señor nos enseña que hasta el deseo inicuo de hacer daño al hermano pertenece al género de homicidio. Quiso el Señor más bien que nosotros no jurando no nos separásemos de la verdad, a que, jurando lo verdadero nos acercásemos al falso juramento (Mat_17:1). Y vosotros, ¡oh maniqueos! ¿Por qué no recibís la ley y los profetas cuando Jesucristo asegura que no había venido a abrogarlos sino a cumplirlos? A esto responde el hereje Fausto: ¿Quién asegura que Jesús ha dicho esto? Mateo. ¿Cómo, pues, lo que San Juan no dice, que estuvo en el monte, lo escribe San Mateo (Mt 17), quien siguió a Jesús después que bajó del monte? A esto responde San Agustín. Si ninguno dice verdad de Cristo, más que aquel que lo vio o que lo oyó, hoy ninguno diría verdad tratándose de El. ¿Por qué no pudo San Mateo oír de boca de San Juan (Jn 21) cosas verdaderas de Cristo, cuando nosotros, nacidos después de tanto tiempo, podemos hablar cosas verdaderas de Cristo tomándolas del libro de San Juan? Por otra parte, no sólo el Evangelio de San Mateo, sino que también el de San Lucas y San Marcos tienen igual autoridad. A esto puede añadirse que aun el mismo Jesucristo pudo contar a San Mateo lo que había hecho antes de llamarlo. Decid claramente que no creéis en el Evangelio. Los que no creéis del Evangelio más que lo que queréis, creéis en vosotros más que en el Evangelio. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17, 4
Probemos que San Mateo no escribió esto, sino que lo escribió otro, no sé quién, pero en nombre suyo. ¿Qué dice, pues? Pasando Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos. ¿Y quién, escribiendo de sí mismo, dirá: vio a un hombre, y no más bien, me vio a mí? A lo cual contesta San Agustín: San Mateo escribió de sí como si hablara de otro, como San Juan hizo lo mismo diciendo: "Habiéndose vuelto San Pedro, vio a otro discípulo, a quien Jesús amaba". Se ve, pues, que ésta fue la costumbre de aquellos escritores cuando contaban las cosas que sucedían. Insiste Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17,2
¿Por qué dice también en el mismo sermón, que no se creyese que había venido a destruir la ley, dando más bien a entender con eso que la destruía realmente? Pues de otro modo nunca los judíos hubieran sospechado tal cosa. A lo cual contesta San Agustín: esto es muy pobre, pues no negamos que para los judíos que no entendían, Cristo fuese un destructor de la ley y los profetas. Otra vez Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 17,2
¿Para qué esto cuando la ley y los profetas no necesitan cumplimiento, puesto que se dice en el Deuteronomio: "Observarás estos preceptos que te ordeno, y no añadirás nada a ellos, ni disminuirás?" (Deu_12:32). A lo que contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 17,6
No entiende Fausto lo que quiere decir cumplir la ley, cuando cree que esto debe entenderse de la adición de palabras. La plenitud de la ley es la caridad, la que concedió nuestro Señor enviando a los fieles el Espíritu Santo. Se cumple, pues, la ley, o cuando se practica lo que manda, o cuando se manifiestan las cosas que están profetizadas. Sigue Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18,1
Cuando confesamos que Jesucristo ha formado el Nuevo Testamento, ¿qué otra cosa decimos sino que a la vez había destruido el Antiguo? A lo cual contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,4
En el Antiguo Testamento estaba prefigurado cuanto había de suceder. Sus figuras habían de ser suprimidas por las mismas obras que Jesucristo practicaba, con el objeto de que la ley y los profetas se cumpliesen, toda vez que en ellas está escrito, que habría de formarse un Nuevo Testamento. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18, 2
Si Jesucristo dijo esto, o lo dijo significando otra cosa, o -lo que no es de creer- lo dijo mintiendo, o en absoluto no lo dijo -pero que Jesucristo mintiese nadie puede asegurarlo- y que por esto dijese otra cosa, o en realidad que no dijese nada; me persuado, pues, contra la necesidad de este capítulo, y la fe de los maniqueos me confirma en ello, de que las cosas que en un principio se leen como escritas respecto del Salvador, no todas pueden creerse. Hay mucha cizaña que cierto sembrador colocó en casi todas las escrituras, como divagando en perjuicio de la buena semilla. A lo cual contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,7
el maniqueo ha enseñado una perversidad impía para que aceptes del Evangelio, lo que tu herejía no te impida que aceptes, sin embargo para que lo que te impida aceptar no lo aceptes. Nosotros, según nos enseña el Apóstol en la carta primera a los de Galacia (1,9), guardamos una piadosa prudencia, y por ello anatematizamos a todo aquel que nos enseñe algo contrario a lo que de los Apóstoles hemos recibido. Nuestro Señor nos dice también por San Mateo que debemos entender por cizaña, no el que se mezclen algunas falsedades en las verdaderas escrituras -como tú interpretas- sino los hombres que son hijos del espíritu maligno. Añade Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 18, 3
Cuando un judío te arguya porque no observas los preceptos de la ley y de los profetas, que Jesucristo dijo no había venido a abrogar sino a cumplir, te verás obligado a confesarte, o como subyugado a la falsa superstición, o a decir que el capítulo es falso, o a negar que tú seas verdadero discípulo de Cristo. A lo que contesta San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 18,7
Los católicos nada tienen que temer de ese capítulo -como si no cumpliesen la ley y los profetas-, porque tienen la caridad de Dios y del prójimo, preceptos en los cuales están resumidos toda la ley y los profetas. Y todo lo que allí está profetizado por los acontecimientos, las ceremonias y las palabras figuradas lo reconocen cumplido en Jesucristo y en la Iglesia. De donde se deduce que ni estamos sometidos a la superstición, ni negamos la veracidad de este capítulo, ni que somos discípulos de Cristo.

San Agustín, contra Faustum, 19,16
El que dice que: si Jesucristo no hubiese abrogado la ley y los profetas, aquellos sacramentos de la ley y de los profetas hubiesen continuado celebrándose entre los cristianos, éste puede también decir que: si Jesucristo no hubiese abrogado la ley y los profetas, aún subsistiría anunciado que habría de nacer, padecer y resucitar. Pero más bien que abrogarlos, los ha cumplido, puesto que ya no se promete que nacerá, padecerá y resucitará. Porque aquellas profecías se referían a una persona que ya existió, anunciándose que ya ha nacido, padecido y resucitado. Estos misterios son admitidos por los cristianos y podemos decir que estas profecías ya se han realizado. Se comprende, desde luego, cuán grande sea el error en que viven todos aquellos que creen que, cuando se han mudado las señales y los sacramentos han resultado nuevas las cosas que entre los profetas se anunciaron como futuras y el Evangelio prueba que ya se han cumplido. Sigue Fausto:

San Agustín, contra Faustum, 19,1
Debe averiguarse si Jesucristo dijo esto y por qué lo dijo. Si lo dijo con el objeto de no despertar el furor de los judíos que, viendo sus cosas santas confundidas por Jesucristo, no creían oportuno oírle; o bien para persuadirnos a que aceptásemos el yugo de la ley, nosotros que debíamos creer entre los gentiles.

San Agustín, contra Faustum, 19, 2
Si no fue éste el motivo que le impulsó a hablar así, debe ser el que ya he dicho, y ni en ello ha mentido. Hay tres clases de leyes: una de los hebreos, que San Pablo en su carta a los romanos apellida de pecado y de muerte; otra de los gentiles, a la cual llama natural, diciendo a los romanos: "Los gentiles practican naturalmente lo que manda la ley" (Rom_2:14); y otra de verdad, acerca de la cual dijo también a los romanos: "La ley es espíritu de vida", etc (Rom_8:2). Igualmente los profetas: los hay de los judíos, muy conocidos; de los gentiles, de quienes dice San Pablo a Tito: "Uno de sus profetas ha dicho"; y de la verdad, de quienes dice Jesucristo por medio de San Mateo: "Os envío profetas y sabios" (Mat_23:24). (l. 19, c. 3) Y en verdad, si hubiese manifestado las observancias de los hebreos respecto de su cumplimiento, no hubiese resultado la duda acerca de que había dicho esto refiriéndose a la ley de los judíos y de los profetas. En ello sólo refiere los preceptos más antiguos -esto es, no matarás, no fornicarás-, que en otro tiempo fueron promulgados por Enoc y Set y los demás judíos, ¿a quién no parece que esto lo dijo El refiriéndose a la ley y a los profetas? En lo que parece que mencionó ciertas cosas de los judíos, las arrancó casi de raíz, mandando lo contrario, como es esto que dice: "Ojo por ojo, diente por diente" (Éxo_21:24). A lo que dice San Agustín:

San Agustín, contra Faustum, 19,7
Manifiesto es, qué ley y qué profetas no vino Cristo a derogar sino a cumplir la misma ley que promulgó Moisés. Jesucristo no cumplió solamente, como dice Fausto, los preceptos trasmitidos por los justos antiguos, antes de la ley de Moisés, ni derogó los que eran propios de la ley de los judíos (19,17), como éste: "No matarás" (Éxo_20:13). Nosotros, pues, decimos que estas cosas estuvieron bien mandadas en su tiempo y que ahora no han sido aprobadas por Jesucristo, sino cumplidas como se expresa en los demás preceptos. Tampoco entienden esto los que continúan viviendo en aquella perversidad para obligar a los gentiles a judaizar, como son los herejes que se llaman nazarenos.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Para que no se crea que todas las cosas que habían de suceder desde el principio hasta el fin, no eran antes conocidas por Dios, fueron vaticinadas en la ley de una manera mística. Por ello dice: No puede suceder que pasen el cielo y la tierra, hasta que todas las cosas que han sido vaticinadas en la ley se cumplan en realidad y esto es lo que dice: "En verdad os digo, que hasta que no pasen el cielo y la tierra, ni una jota, ni un ápice perecerán de cuanto está mandado en la ley, mientras todas estas cosas no se verifiquen".

Remigio
La palabra amén es un modismo hebreo y en latín quiere decir verdaderamente, fielmente, así sea. Por dos razones usa Jesucristo de esta palabra. Ya por la dureza de aquellos que eran tardos para creer, ya por los que habían creído, con el objeto de que comprendiesen mejor las palabras que siguen.

San Hilario, in Matthaeum, 4
Por esto que dice: "Hasta que no pasen el cielo y la tierra", manifiesta que éstos, a pesar de su grandeza -como nosotros creemos-, habrán de desaparecer.

Remigio
Subsistirán esencialmente, pero se renovarán.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
Por estas palabras que añade: "Una jota o un ápice no perecerá de la ley", no debe entenderse otra cosa más que una expresión terminante de la perfección que se demuestra por medio de las Sagradas Letras, entre las cuales la jota es la menor de todas porque consta de un solo trazo, y el ápice es el punto que se pone sobre la jota. Con estas palabras manifiesta que en la ley hasta las cosas más pequeñas pueden invitarnos al cumplimiento de ella.

Rábano
Con intención puso la jota griega y no el ioth hebreo, porque la jota en el griego es la décima letra, y el número diez expresa el decálogo cuyo ápice y perfección es el Evangelio.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Si el hombre ingenuo se avergüenza cuando se le descubre en alguna mentira y el hombre sabio cuando no cumple su palabra, ¿cómo las palabras divinas podrán subsistir sin un fin y carecer de cumplimiento? De donde concluye: "El que quebrantare uno de estos mandamientos más pequeños y enseñare así a los hombres, será considerado como pequeño en el Reino de los Cielos". Creo que el mismo Dios responde claramente esto, mostrando cuáles son los mandamientos más pequeños, diciendo: "Si alguno quebrantare uno de estos mandamientos más pequeños", esto es, de la manera que habré de decir.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,3-4
No dijo, pues, esto refiriéndose a las leyes antiguas, sino a las que El había de dar, a las cuales llama pequeñas, aun cuando sean grandes. Así como muchas veces había hablado de sí con humildad, también ahora habla humildemente de sus preceptos. O de otro modo:

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 10
Los mandatos de Moisés son fáciles de ejecutar: no matarás, no adulterarás. La misma magnitud de estos crímenes hace rechazar el deseo de cometerlos. Por lo tanto, en la remuneración son pequeños pero en el pecado son grandes. Los mandamientos de Cristo -esto es, no te enfurezcas, no tengas deseos-, en la ejecución son difíciles, pero en el premio son grandes, aun cuando sean pequeños en el pecado. Por lo tanto, Jesucristo dictó estos mandamientos: "No te enfurezcas, no desees". Luego aquellos que cometen pecados leves son los más pequeños en el Reino de Dios. Esto es, el que se enfurezca y no cometa pecado grande, puede considerarse como libre de la pena -esto es, de la eterna condenación-, pero tampoco puede estar en la gloria que consiguen aquellos que cumplen aun estos preceptos más pequeños.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
O de otro modo: aquellos preceptos que están en la ley se llaman pequeños, pero aquéllos que Jesucristo había de dictar eran grandes. Los menores mandamientos se significan por una jota o por un ápice. Aquel, pues, que los viola y enseña a otros a quebrantarlos, se llamará pequeño en el Reino de los Cielos. Y acaso tampoco pueda entrar en el Reino de los Cielos, porque allí no pueden entrar sino los grandes.

Glosa
Quebrantar es no hacer lo que rectamente entiende uno que debe hacer, o no entender lo que ha dañado, o disminuir la integridad de la adición hecha por Jesucristo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom.16,4
Cuando oigas pequeño en el Reino de los Cielos, debes creer que en ello no se significa otra cosa que el suplicio y el infierno. Reino suele llamarse no sólo la utilidad del Reino, sino el tiempo de su resurrección y la venida de Jesucristo.

San Gregorio, homiliae in Evangelia. 12
También debe entenderse por Reino de los Cielos la Iglesia, en la que el sabio que quebranta un mandamiento se llama pequeño, porque aquél cuya vida no es buena no puede esperar otra cosa que el menosprecio de su predicación.

San Hilario, in Matthaeum, 4
O llama pequeños los sucesos de la pasión y muerte del Señor, la que si alguno no confiesa -considerándola vergonzosa- será pequeño -esto es, el último y casi nulo-, pero al que la confiesa se le promete la gloria de una gran vocación en el cielo. De donde sigue: "El que hiciere, pues, y enseñare, se llamará grande en el Reino de los Cielos".

San Jerónimo
Reprende en esto a los fariseos que despreciando los mandatos del Señor, daban la preferencia a sus propias tradiciones, porque no les aprovecha la doctrina que enseñan al pueblo si prescinden de lo más pequeño que está mandado en la ley. Podemos entender esto de otra manera, creyendo que la instrucción del que enseña, aun cuando incurra en un defecto pequeño, le hace caer del punto más elevado; y no le aprovecha enseñar la justicia, que él mismo destruye, aun con la culpa más leve. La bienaventuranza es perfecta cuando se ejecuta lo que se predica.

San Agustín, de sermone Domini, 1,8
O de otro modo: el que quebrantare aquellas cosas pequeñas (a saber, los preceptos de la ley) y enseñare así a los demás, será llamado pequeño; pero el que practica la ley aún en lo más insignificante y enseña así a los demás, no debe considerarse como grande, sino no tan pequeño como aquél que la quebranta, pues para que sea grande debe practicar y enseñar lo que Jesucristo enseña.