jueves, 29 de septiembre de 2011

Santoral Católico 29 de septiembre

  • San Miguel, Arcángel
  • Santas Rípsima, Gaiana y Compañeras, Vírgenes y Mártires
  • Santa Teódota, Mártir
  • San García, Abad
  • Beato Juan Dukla, Fraile 

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN MIGUEL
Arcángel


Patrono de los artistas; personal de emergencia médica; paramédicos; 
radiólogos; radioterapeutas; oficiales de policía; fuerzas de seguridad;
guardias de seguridad; soldados; paracaidistas; marineros; enfermos; 
personas en trance de muerte; esgrima; verduleros; tenderos;
panaderos; fabricantes de sombreros; caballeros; fabricantes de 
espadas. Protector contra los peligros del mar y en las batallas.
Se lo invoca en las tentaciones y para pedir una santa muerte.


 
Se trabó un gran combate en el cielo:
Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón.
(Apocalipsis, 12, 7)


San Miguel, el príncipe de los ángeles y el protector de la Iglesia, siempre ha defendido el honor y la gloria de Dios tanto en la tierra como en el cielo. Fue él quien echó del paraíso a Lucifer y sus cómplices. La Iglesia celebra esta fiesta en su honor, y Francia, que lo ha elegido por protector, a menudo ha experimentado los venturosos efectos de su protección. Luis IX creó en su honor la célebre Orden de San Miguel; Rusia también lo tuvo en gran veneración.

MEDITACIÓN
SOBRE SAN MIGUEL

I. Lucifer se había rebelado contra Dios: tal vez se negaba a adorar el misterio de la Encarnación, que Dios había revelado de antemano a sus ángeles. Imita el celo de este arcángel cuando se trata de los intereses de Dios: declárate abiertamente en contra de los impíos. Cuando el mundo con sus placeres o el demonio con su orgullo te ataquen, diles con San Miguel: ¿Quién como Dios?" Mundo, placeres, honores, riquezas, ¿Pueden acaso tus recompensas compararse a las que Dios me reserva? ¿Quién como Dios?

II. La humildad y la sumisión procuraron a San Miguel una gloria eterna, y el orgullo precipit6 a Lucifer en los abismos infernales. ¡Temblad, soberbios! la vanidad es la que ha perdido a la más hermosa de todas las creaturas. Humillémonos y temamos comparecer ante Dios que hasta en los ángeles ha encontrado corrupción. ¡Cayeron los astros del cielo, y yo, lombriz, no tiemblo!

III. Debes honrar a San Miguel, porque es el príncipe de la Iglesia que debe un día asistir al examen de toda tu vida. ¿Qué dirás? ¿qué harás en ese tremendo día? No podrás esperar ayuda alguna ni de tu riqueza ni de tu ciencia. Sólo tus buenas obras abogarán a tu favor ante el Juez supremo. ¿Bastarán para asegurarte una gloria eterna? Llegará ese día en el que un corazón puro valdrá más que palabras hábiles, una buena conciencia más que una bolsa llena de oro. (San Bernardo).

La devoción a San Miguel
Orad por la Iglesia
 
ORACIÓN

Oh Dios, que reguláis con infinita sabiduría los diversos ministerios de los ángeles y de los hombres, dignaos concedernos como protectores en la tierra a esos espíritus bienaventurados que no cesan en el cielo de ofreceros sus servicios y homenajes. Por J. C. N. S. Amén.

Fuente: http://devocioncatolica.blogspot.com/

Evangelio del día (Calendario Tradicional) - 29 de Septiembre de 2011

Mt 18,1-10

Biblia versión Nacar-Colunga

(1)  En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién será el más grande en el reino de los cielos?  (2)  El, llamando a sí a un niño, le puso en medio de ellos,  (3)  y dijo: En verdad os digo, si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.  (4)  Pues el que se humillare hasta hacerse como un niño de éstos será el más grande en el reino de los cielos,  (5)  y el que por mí recibiere a un niño como éste, a mí me recibe.  (6)  Y al que escandalizase a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno y le arrojaran al fondo del mar.  (7)  ¡Ay del mundo por los escándalos! Porque no puede menos de haber escándalos; pero ¡ay de aquel por quien viniere el escándalo!"  (8)  Si tu mano o tu pie te escandaliza, sácatelo y échalo de ti: que más te vale entrar manco o cojo en la Vida, que con dos manos o con dos pies ser arrojado al fuego eterno.  (9)  Y si tu ojo te escandaliza, sácatelo y échalo de ti: que más te vale entrar con un solo ojo en la Vida que con ambos ojos ser arrojado en la gehenna de fuego.  (10)  Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños, porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre, que está en los cielos.

Biblia versión Torres Amat

Mat 18:1  En esta misma ocasión se acercaron los discípulos de Jesús , y le hicieron esta pregunta: ¿Quién será el mayor en el reino de los cielos?
Mat 18:2  Y Jesús , llamando a sí a un niño, le colocó en medio de ellos.
Mat 18:3  Y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y hacéis sencillos como a los niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Mat 18:4  Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, ése será el mayor en el reino de los cielos.
Mat 18:5  Y el que acogiere a un niño como acabo de decir, en nombre mío, a mí me acoge.
Mat 18:6  Mas quien escandalizare a uno de estos párvulos que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino que mueve un asno, y así fuese sumergido en el profundo del mar.
Mat 18:7  ¡Ay del mundo por razón de los escándalos!, porque si bien es forzoso, que haya escándalos; sin embargo, ¡ay de aquel hombre que causa el escándalo!
Mat 18:8  Que si tu mano o tu pie te es ocasión de escándalo o pecado, córtalos y arrójalos lejos de ti; pues más te vale entrar en la vida eterna manco o cojo, que con dos manos o dos pies ser precipitado al fuego eterno.
Mat 18:9  Y si tu ojo es para ti ocasión de escándalo, sácalo y tíralo lejos de ti; mejor te es entrar en la vida eterna con un solo ojo, que tener dos ojos y ser arrojado al fuego del infierno.
Mat 18:10  Mirad que no despreciéis a alguno de estos pequeñitos; porque os hago saber que sus ángeles en los cielos están siempre viendo la cara de mi Padre celestial.

Biblia versión Jünemann
(1) En aquella hora acercáronse los discípulos a Jesús, diciendo: «¿Quién, pues, mayor es en el reino de los cielos?»  (2)  Y llamando a sí a un pequeñuelo púsole en medio de ellos,  (3)  y dijo: «En verdad dígoos; si no os mudareis e hiciereis como los pequeñuelos, no entraréis, no, en el reino de los cielos».  (4)  Quien, pues, se humillare como este pequeñuelo, ése es el mayor en el reino de los cielos».
  (5)  «Y el que recibe un pequeñuelo tal, en mi nombre, a mí recibe;  (6)  mas, el que escandalizare a uno de estos pequeños, de los que creen en mí, conviénele que se cuelgue muela asinina(a) alrededor de su cuello y se sumerja en el piélago de la mar(b).  (7)  Ay, del mundo por los escándalos; necesario es, por cierto, que vengan los escándalos; empero ¡ay del hombre, por quien el escándalo viene!  (8)  Y si tu mano o tu pie te escandaliza, córtalo y arrójalo de ti; bello te es entrar en la vida manco o cojo que, dos manos o dos pies teniendo, ser arrojado al fuego al eterno.  (9)  Y si tu ojo te escandaliza, sácalo y arrójalo de ti; bello te es monóculo a la vida entrar que, dos ojos teniendo, ser arrojado a la gehenna del fuego.  (10)  Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeños; pues, dígoos que sus ángeles en los cielos de continuo miran el rostro de mi Padre, del de los cielos.


Biblia Vulgata (latín)

(1)  in illa hora accesserunt discipuli ad Iesum dicentes quis putas maior est in regno caelorum  (2)  et advocans Iesus parvulum statuit eum in medio eorum  (3)  et dixit amen dico vobis nisi conversi fueritis et efficiamini sicut parvuli non intrabitis in regnum caelorum  (4)  quicumque ergo humiliaverit se sicut parvulus iste hic est maior in regno caelorum  (5)  et qui susceperit unum parvulum talem in nomine meo me suscipit  (6)  qui autem scandalizaverit unum de pusillis istis qui in me credunt expedit ei ut suspendatur mola asinaria in collo eius et demergatur in profundum maris  (7)  vae mundo ab scandalis necesse est enim ut veniant scandala verumtamen vae homini per quem scandalum venit  (8)  si autem manus tua vel pes tuus scandalizat te abscide eum et proice abs te bonum tibi est ad vitam ingredi debilem vel clodum quam duas manus vel duos pedes habentem mitti in ignem aeternum  (9)  et si oculus tuus scandalizat te erue eum et proice abs te bonum tibi est unoculum in vitam intrare quam duos oculos habentem mitti in gehennam ignis  (10)  videte ne contemnatis unum ex his pusillis dico enim vobis quia angeli eorum in caelis semper vident faciem Patris mei qui in caelis est


Comentario
CATENA AUREA de Santo Tomás de Aquino


Mateo 18:1-6 

En aquella hora se llegaron los discípulos a Jesús, diciendo: "¿Quién piensas que es mayor en el reino de los cielos?" Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: "En verdad os digo, que si no os volviereis, e hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos. Y el que recibiere a un niño tal en mi nombre, a mí recibe. Y el que escandalizare a uno de esto pequeñitos, que en mí creen, mejor le fuera que colgasen a su cuello una piedra de molino de asno, y le anegasen en el profundo de la mar". (vv. 1-6)

San Jerónimo
Después que los discípulos vieron que se había pagado el mismo tributo por Pedro que por el Señor, dedujeron que Pedro era el primero de los apóstoles.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,2
Esta idea suscitó en ellos una especie de resentimiento, que da a entender el evangelista cuando dice: "En aquella hora se llegaron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién piensas que es mayor en el Reino de los Cielos?" Se avergonzaban de confesar la pasión que sufrían y por eso no dicen abiertamente: ¿Por qué honraste más a Pedro que a nosotros? sino que preguntan de una manera general: ¿quién es mayor? Cuando distinguió el Señor a sus tres discípulos a la vez -a Pedro, a Santiago y a Juan- en la transfiguración, no experimentaron lo demás resentimiento alguno; pero cuando ven que uno solo es el honrado, se quejan los otros. Mas debemos considerar, primeramente, que no exigen las cosas de la tierra y además, que depusieron después este movimiento apasionado; pero nosotros no podemos llegar ni hasta sus defectos, porque no preguntamos quién es el mayor en el Reino de los Cielos, sino quién es el mayor en el reino de la tierra.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Si dudamos en alguna ocasión y no encontramos la resolución de las dudas, debemos imitar a los discípulos aproximándonos tranquilamente a Jesús, que tiene poder para iluminar los corazones de los hombres y hacerles entender toda clase de cuestión; preguntemos también a los doctores que están colocados al frente de las iglesias. Sabían los discípulos, al hacer esa pregunta, que en el Reino de los Cielos no eran iguales todos los santos; pero deseaban saber de qué manera se llegaba a ser el mayor y por qué camino se descendía a ser el menor. O también, por lo que el Señor les había dicho antes, sabían quién era grande y quién el menor; pero no comprendían quién sería el mayor entre muchos que eran grandes.

San Jerónimo
Mas el Señor, al ver sus pensamientos, quiso curar su deseo de vanagloria, mediante una comparación sumamente humilde. Por eso sigue: "Y llamando Jesús a un niño, etc."

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Me parece una cosa muy bien hecha la presentación, en medio de ellos, de un niño inocente.

San Jerónimo
De manera que por su edad fuese el tipo de la inocencia. Por otro lado, el mismo Señor se presentó en medio de ellos como un niño, para demostrarles que no había venido para ser servido, sino para darles ejemplo de humildad. Otros significan por la palabra niño, al Espíritu Santo, a quien puso el Señor en el corazón de sus discípulos, para cambiar su orgullo en humildad. Sigue: "Y dijo: En verdad os digo, que si no os volviereis, e hiciereis como niños, etc." El Señor no mandó a los apóstoles que tuvieran la edad de los niños, sino que tuvieran su inocencia y que obtuvieran por sus esfuerzos lo que aquellos poseían por sus años, de manera que fueran niños en la malicia, pero no en la sabiduría (1Cor 14). Es como si dijera: así como este niño, que os propongo como ejemplo, no es tenaz en la cólera, olvida el mal que se le ha hecho, no se deleita en ver una mujer hermosa, no piensa una cosa y dice otra; de esta manera, vosotros, si no tuviereis esa inocencia y esa pureza de alma, no podréis entrar en el Reino de los Cielos.

San Hilario, in Matthaeum, 18
Llamó también niños a todos los creyentes, por su obediencia a la fe; éstos siguen a su padre, aman a su madre, no saben querer el mal, desprecian los cuidados de los afanes de la vida, no son insolentes, no tienen odio, no mienten, creen lo que se les dice y tienen por verdadero lo que oyen. Tal es el sentido literal.

Glosa
Si no os convertís de ese orgullo y de esa indignación en que ahora vivís, y no os hacéis por la virtud tan inocentes y humildes, como son los niños por su edad, no entraréis en el Reino de los Cielos, porque de este modo no se puede entrar. Cualquiera, pues, que se humillare como este niño será el mayor en el Reino de los Cielos.

Remigio
Esto es, en el conocimiento de la gracia, o en la dignidad eclesiástica, o en cierta bienaventuranza eterna.

San Jerónimo
O de otro modo, cualquiera que se humillare como este niño -es decir, el que se humillare a ejemplo mío- entrará en el Reino de los Cielos.
Sigue: "Y el que recibiere a un niño tal, en mi nombre, etc."

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Esto equivale a decir: No solamente recibiréis una recompensa si os hiciereis como este niño, sino que si honrareis por mí a todos los que se hacen semejantes a un niño, yo determino para vosotros, como recompensa del honor que les habéis dado, el Reino de los Cielos. Y aun les propone otra cosa mayor, en estas palabras: "A mí recibe".

San Jerónimo
Efectivamente, recibe a Cristo aquel que imita su humildad y su inocencia. Y el Señor añade oportunamente, a fin de que los apóstoles no se atribuyesen a sí mismos el honor que se les había dado, que habían recibido ese honor, no por sus méritos, sino por los de su Maestro.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Enseguida sigue: "Mas el que escandalizare, etc.". Lo que equivale a decir: Así como tienen una recompensa los que por mí honran a éstos, así también los que los deshonran deben sufrir los más terribles males. Y no os admiréis de que se llame escándalo al desprecio, porque muchos pusilánimes se escandalizan por los desprecios que se les hacen.

San Jerónimo
Observad que el que se escandaliza es un niño. Porque los mayores no se escandalizan y aunque pudieran tomarse estas palabras en un sentido general y aplicarse a todos los que escandalizan a otro, sin embargo, el enlace de las ideas exige, que puedan aplicarse también a los apóstoles, quienes por la pregunta que hicieron al Señor: ¿Quién sería mayor en el Reino de los Cielos? parecía como que debatían una cuestión de dignidad. Si ellos hubieran continuado en esta lucha, podrían por su escándalo haber perdido a todos los que llamaban a la fe, a causa de que veían a los apóstoles divididos por una cuestión de esa especie.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Mas ¿cómo aquel que ha sido convertido y hecho como un niño es también el más pequeño y capaz de ser escandalizado? Podemos resolver este reparo de la manera siguiente: todo el que cree en el Hijo de Dios y conforma su vida con los preceptos evangélicos, está convertido y se hace semejante a un niño. Por el contrario, el que no se convierte de tal manera, que quede hecho como un niño, es imposible que entre en el Reino de los Cielos. En toda reunión de creyentes hay algunos que hace poco tiempo que se han convertido y se esfuerzan por hacerse semejantes a los niños, pero aún no se han hecho niños; éstos son tenidos por pequeños en Cristo y capaces de ser escandalizados.

San Jerónimo
Cuando dice el Señor: "Mejor le fuera que colgasen a su cuello una piedra de molino, etc." Usa el Señor el lenguaje acostumbrado en la provincia, pues era costumbre entre los antiguos judíos, castigar a los mayores criminales arrojándolos al mar atados con una piedra y les convenía más este castigo. Porque es mucho mejor recibir un castigo breve, que el ser reservado para sufrir las penas eternas.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 58,3
Era una consecuencia de lo anterior el decir: "A mí no recibe", que era el más amargo de todos los males; pero como ellos eran groseros y no se movían por esto, el Señor, para manifestarles la pena que les está reservada, usa un ejemplo conocido, por eso les dice que les fuera mejor el sufrir este castigo. Porque es mucho más terrible el que les está reservado.

San Hilario, in Matthaeum, 18
En sentido místico, el castigo de la piedra de molino significa el mal de la ceguera, puesto que a los asnos, después de vendarles los ojos, se les hace dar vueltas con la piedra. Y muchas veces se designan con el nombre de asnos a los gentiles porque su misma ignorancia les hace ciegos; mas no a los judíos a quienes la misma ciencia de su ley les traza su camino. A éstos les hubiera sido mejor ser precipitados en el mar llevando al cuello la piedra del asno, es decir, de quedar sumergidos en los trabajos de los gentiles y en las tinieblas del siglo, que el de escandalizar a los apóstoles de Cristo. Porque hubieran tenido menos responsabilidad no conociendo a Cristo, que no habiendo recibido al Señor de los profetas.

San Gregorio Magno, Moralia, 11,17
O de otro modo, ¿qué otra cosa significa el mar, sino el siglo? ¿y qué la piedra del asno, sino las acciones terrenales, que aprietan el cuello del alma con los deseos insensatos y la hacen girar en el círculo del pecado? Hay ciertamente algunos que abandonan las acciones terrestres, y, despreciando la humildad, se elevan con una fuerza superior a la de su inteligencia hasta los ejercicios contemplativos; no sólo se precipitan en el error, sino que arrastran consigo a los que están débiles en la verdad. Al que escandaliza, pues, a uno de estos pequeñuelos le hubiera sido mejor que le hubieran arrojado al mar con una piedra al cuello. Porque hubiera sido más fácil para esta alma perversa el ocuparse en los negocios del mundo, que el entregarse a los ejercicios de la contemplación con perjuicio de muchos.

San Agustín, quaestiones evangeliorum, 1,24
O de otro modo, el que escandalizare a uno de estos pequeños -esto es, de esos humildes como los que quiere el Señor que sean sus discípulos- o con su desobediencia, o con su resistencia, como dice el apóstol sobre Alejandro (2Ti_4:14.), conviene que se le ate una piedra de asno al cuello y sea arrojado al fondo del mar, es decir, le conviene que la pasión que tiene por los bienes terrenales (a los que están atados los necios y ciegos), le lleve atado con esa carga a la muerte.

Mateo 18:7-9 

"¡Ay del mundo por los escándalos! porque necesario es que vengan escándalos; mas ¡ay de aquel hombre por quien viene el escándalo! Por tanto, si tu mano o tu pie te escandaliza, córtale y échale de ti; porque más te vale entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos o dos pies, ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te escandaliza, sácale y échale de ti; porque mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que tener dos ojos, y ser echado en la gehenna del fuego". (vv. 7-9)

Glosa
Había dicho el Señor, que le era mejor a aquel que escandaliza, que se le suspendiera al cuello una piedra de asno; el mismo Señor da la razón en estas palabras: "¡Ay del mundo por los escándalos!", es decir, a causa de los escándalos.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Se entiende aquí por mundo, no los elementos que constituyen el mundo, sino los hombres que viven en el mundo; mas los discípulos de Cristo no son de este mundo, por consiguiente, no se les puede aplicar el "¡ay del mundo por los escándalos!" porque aunque haya muchos escándalos no llegan a aquellos que no son de este mundo. Pero si alguien está en el mundo y ama las cosas del mundo, los escándalos le alcanzarán en todas aquellas cosas del mundo en que él se mezcle.
Sigue: "Porque necesario es que vengan escándalos".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,1
El Señor en las palabras: "Necesario es", no quita el libre albedrío, ni nos somete a la fatalidad; no hace más que predecir lo que irremisiblemente ha de suceder. Indudablemente los escándalos nos alejan del camino recto, mas la predicación de Cristo no abre la puerta a los escándalos. Porque la predicción no es causa del escándalo y cuando se predice no se hace más que decir con anticipación lo que realmente ha de suceder. Pero dirá alguno, ¿si todos se corrigen y no hay persona alguna que escandalice, no se podrán acusar de falsedad las palabras de Cristo? De ninguna manera. El Señor habló así porque previó que los hombres no se habrían de corregir: "Es necesario que vengan escándalos", ciertamente no hubiera pronunciado Cristo estas palabras, si los hombres se hubieran de corregir.

Glosa
O también: "necesario es que vengan escándalos", porque son necesarios, es decir, útiles. Por ellos conocemos a los que han sido probados.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,1
Porque los escándalos levantan y estimulan a los hombres, los hacen más avisados, levantan con prontitud al que cae y le inspiran más solicitud.

San Hilario, in Matthaeum, 18
La humildad de la pasión es un escándalo para el mundo. Lo que más detiene a los hombres en su ignorancia es el no querer recibir al Señor de la gloria eterna bajo la forma de hombre. ¿Y qué hay tan perjudicial al mundo como el no haber recibido a Cristo? Y por eso es necesario que vengan los escándalos. Porque para que tenga cumplimiento el misterio que nos ha de dar la eternidad, es preciso que se realicen en El todas las humillaciones de la pasión.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
También se dice que los escándalos que vienen son los ángeles de Satanás; sin embargo, no penséis que ellos sean escándalos, o por naturaleza, o por su sustancia, sino que su libre albedrío los ha hecho así, no queriendo sufrir por la virtud. Y no puede existir el verdadero bien sin ser combatido por el mal. Así, pues, es necesario que vengan los escándalos, como es necesario también que nosotros tengamos que sufrir la malicia de los espíritus celestiales, tanto más irritados cuanto más está entre los hombres el Verbo de Dios y aleja de ellos las inspiraciones malignas. Buscan ellos los medios para mejor escandalizar y sobre esos medios es sobre quienes principalmente recae la maldición "Ay". Porque peor será la suerte del que escandaliza, que la de aquel que es escandalizado, por eso sigue: "Mas ay de aquel hombre por quien viene el escándalo".

San Jerónimo
Lo que equivale a decir: ¡Ay de aquel hombre por cuya causa resulta el escándalo, es necesario que se verifique en el mundo! Judas, que preparaba su alma para la entrega, está comprendido en esta máxima general.

San Hilario, in Matthaeum, 18
O también bajo la palabra "del hombre" se significa al pueblo judío que fue el autor de ese escándalo, cuyo objeto es la pasión de Cristo, y que arrojó al mundo en el peligro de renunciar en la pasión a Cristo, a quien la ley y los profetas habían anunciado como pasible.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
Para que podáis estar seguros de que no hay necesidad absoluta de que existan los escándalos, escuchad lo que sigue: "Por tanto, si tu mano o tu pie te escandaliza", etc. No habla aquí de los miembros del cuerpo, sino de los amigos, a quienes tenemos nosotros como miembros necesarios. Porque nada hay tan nocivo como una conversación mala.

Rábano
La palabra escándalo es griega y podemos traducirla por tropiezo, caída o choque del pie. Por consiguiente, aquel que diere a su hermano ocasión de caer, o con sus palabras, o con sus acciones, le escandaliza.

San Jerónimo
Así, pues, es preciso arrancar de raíz todo afecto y cortar todo parentesco, a fin de que con ocasión de algún sentimiento, ninguno de los creyentes abra las puertas al escándalo. Si, dice El, cuanto está unido a vosotros como la mano, el pie, el ojo y te es útil y te sirve para ver con solicitud y perspicacia, es causa de escándalo y te precipita en el infierno a causa de la diferencia de costumbres, mejor es que carezcáis de su proximidad, que el que por ganar amistades o parentescos, tengáis una ocasión de perderos; cada uno de los creyentes conoce lo que le es nocivo, lo que solicita su alma y muchas veces lo que la tienta. Por eso es mejor vivir en la soledad que perder, por atender a la vida presente, la vida eterna.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
O también se puede entender, sin violentar el sentido, por "el ojo", a los sacerdotes, que son como el ojo de la Iglesia y sus centinelas. Por "la mano" los diáconos y todos los demás que ejecutan las obras espirituales y en el pueblo vemos los pies del cuerpo de la Iglesia; a nada de todo esto debemos perdonar, si sólo sirve para escándalo de la Iglesia. O también el acto del alma es la mano que peca y la marcha del alma el pie que peca y la vista del alma es el ojo que peca. De todo esto debemos prescindir, si nos traen el escándalo; con frecuencia se pone en la Escritura las operaciones de los miembros, en lugar de los mismos miembros.

Mateo 18:10-14 

"Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos; porque os digo, que sus ángeles en los cielos siempre ven la cara de mi Padre: que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que había perecido. ¿Qué os parece? Si tuviere alguno cien ovejas, y se descarriare una de ellas, ¿por ventura no deja las noventa y nueve en los montes, y va a buscar aquella que se extravió? Y si aconteciere hallarla, dígoos en verdad que se goza más con ella que con las noventa y nueve que no se extraviaron. Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que perezca uno de estos pequeñitos". (vv. 10-14)

San Jerónimo
Dijo el Señor arriba, que debían ser amputados el pie, la mano, el ojo, todo parentesco y toda costumbre que pudiera dar lugar al escándalo; ahora suaviza la dureza de esta máxima diciendo: "Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos". Que equivale a decir: No los despreciéis, sino procurad, en cuanto os sea posible, su salvación después de la vuestra; pero si los viereis que continúan en el pecado, mejor es que os salvéis vosotros que el que perezcáis con la multitud.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
O también se gana mucho con huir de los malos y con honrar a los buenos. Nos enseñó el Señor arriba, que cortemos nuestras amistades con los que escandalizan y aquí nos enseña a rendir culto y a tener celo por los santos.

Glosa
O de otro modo, guardaos de despreciar a ninguno de estos pequeñitos. Porque el mal que resulta de los hermanos, que han sido escandalizados, es muy grande.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Son pequeñitos aquellos que hace poco tiempo que han nacido en Cristo, o aquellos, que no pudiendo avanzar, están como si acabaran de nacer. No tuvo el Señor necesidad de mandar que no se despreciase a los fieles más perfectos, sino a los pequeñitos, como ya lo había mandado antes: "Si alguno escandalizare a alguno de estos pequeñitos" (Mat_18:6), etc. Además, bajo la palabra pequeñitos quizá quisiera comprender aquí también a los perfectos, según el modo que tuvo de expresarse en otro lugar (Luc_9:48): "El que fuere más pequeño entre vosotros, éste será el mayor", etc.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
O también, porque los que son perfectos, son mirados por muchos como pequeñitos, es decir, pobres y despreciables.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Sin embargo, no se armoniza bien esta interpretación con la frase: "Si alguno escandalizare a uno de estos pequeñitos" (Mat_18:6), etc. Porque el hombre perfecto ni se escandaliza, ni perece; los que admiten esta interpretación dicen que es mudable el alma del justo y que alguna vez se escandaliza aunque no con facilidad.

Glosa
No se les debe despreciar; son tan queridos de Dios, que les ha enviado sus ángeles para que los guarden. Por eso sigue: "En verdad os digo que", etc.

Orígenes, homilia 5 in Matthaeum
Afirman algunos que Dios da a los hombres un ángel custodio. Porque han venido a ser por el agua regeneradora niños en Cristo; añadiendo, que no es posible que un ángel santo mire a los incrédulos y a los que yerran y que mientras permanece el hombre en la incredulidad y en el pecado, está bajo la potestad de los ángeles de Satanás. Otros creen que desde el momento en que nace uno recibe su ángel custodio.

San Jerónimo
Grande dignidad es ésta del alma humana, de tener desde que nace un ángel destinado para que la guarde.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
No habla aquí el Señor de los ángeles indistintamente, sino de los ángeles más elevados. Porque al decir: "Ven siempre la cara de mi Padre", nos significa que su presencia es muy libre y el honor de que gozan delante de Dios es muy grande.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 34,12
Se cuenta que el anciano y venerable Padre Dionisio Areopagita decía (y lo dice realmente), que entre los ángeles, que son de un rango inferior, hay algunos que son enviados para desempeñar alguna misión visible o invisible, mientras los que son de escala superior no son empleados para ninguna comisión exterior.

San Gregorio Magno, Moralia, 2,3
Y los ángeles ven siempre el rostro del Padre y, sin embargo, vienen a nosotros. Porque vienen hacia nosotros con la presencia espiritual y no obstante permanecen en el lugar de donde salieron por la contemplación interior y no salen fuera de la visión divina, de tal manera que queden privados de los gozos de la contemplación interior.

San Hilario, in Matthaeum, 18
Los ángeles ofrecen diariamente a Dios las oraciones de los que se han de salvar por Cristo. Por consiguiente, es muy peligroso despreciar a Aquel cuyos deseos y peticiones llegan por servicio y ministerio de los ángeles a Dios eterno e invisible.

San Agustín, de civitate Dei, 22,29
O también son llamados ángeles nuestros los que son ángeles de Dios. Son ángeles de Dios porque no se separan de El y nuestros porque han comenzado a tenernos por conciudadanos suyos; consiguientemente, así como ellos ven a Dios, también nosotros le veremos cara a cara. San Juan dice de esta visión (1Jn_3:2): "Le veremos como El es". Por rostro de Dios debe entenderse su manifestación y no la parte del cuerpo a que nosotros damos ese nombre.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
Otra nueva razón nos da el Señor para que no despreciemos a los pequeñitos, cuando dice: "Porque el Hijo del hombre vino", etc.

Remigio
Lo que equivale a decir: No despreciéis a los pequeñitos, porque yo me he dignado hacerme hombre por los hombres. En las palabras: "lo que había perecido" se sobreentiende el género humano. Todos los elementos guardan su orden, pero el hombre erró, porque perdió el suyo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 59,4
Añade el Señor a lo que acaba de decir una parábola para demostrar la voluntad que tiene su Padre de salvar a todos los hombres, cuando dice: "¿Qué os parece? Si tuviere alguno cien ovejas", etc.

San Gregorio, homiliae in Evangelia, 34,3
Esto dice relación al Creador de los hombres. El número cien es número perfecto y El tuvo cien ovejas, cuando creó la naturaleza humana y la naturaleza angélica.

San Hilario, in Matthaeum, 18
Por la palabra una sola oveja se entiende un solo hombre y por hombre todo el género humano y todo el género humano se perdió en el error de un solo Adán. De ahí que el que busca al hombre es Cristo y las noventa y nueve ovejas que deja, son la multitud de todos aquellos que se regocijan en el cielo.

San Gregorio, homiliae in Evangelia, 34,3
Y dice el evangelista, que las dejó en los montes, para significar las alturas. Porque las ovejas que no habían perecido estaban en los lugares más elevados.

Beda
Encontró el Señor a la oveja, cuando restauró al hombre y hubo en el cielo mayor alegría por la oveja encontrada, que por las otras noventa y nueve. Porque hay más motivos para alabar a Dios por la restauración de los hombres, que por la creación de los ángeles. Creó Dios admirablemente a los ángeles; pero más admirablemente restauró al hombre.

Rábano
Observad que al número nueve le falta una unidad para formar el número diez y al número noventa y nueve para formar el ciento. De donde resulta, que los números a quienes para ser perfectos les falta una unidad, pueden variar por la sustracción, o por la adición; pero la unidad permaneciendo en sí misma sin variación, cuando se agrega a otros números los perfecciona. De esta manera para perfeccionar en el cielo el número completo de ovejas, es buscado en la tierra el hombre que se ha perdido.

San Jerónimo
Opinan otros que el número noventa y nueve se refiere a los justos y la pequeña oveja a los pecadores, según lo que ya se ha dicho en otro lugar: "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mat_9:13).

San Gregorio, homiliae in Evangelia, 34,3
Debemos considerar por qué confiesa el Señor, que se alegra más por la conversión de los pecadores, que por la estabilidad de los justos. Es porque los que tienen seguridad de no haber cometido pecados graves, están perezosos muchas veces para cumplir los deberes más elevados, mientras que, por el contrario, a los que tienen conciencia de haber obrado mal, el sentimiento de su dolor los inflama más en el amor divino y como ven que han andado errantes lejos de Dios, recompensan con las ganancias posteriores las pérdidas anteriores; de esta manera el general prefiere al soldado, que después de huir, vuelve al enemigo y le acomete con valor, a aquel que no ha vuelto jamás la espalda, pero que jamás ha acometido ni ha hecho cosa alguna con valor. Pero también hay algunos justos que causan tanta alegría, que bajo ningún concepto se les puede posponer a ningún penitente; éstos, aunque no les arguya su conciencia de falta alguna, sin embargo, desprecian hasta lo que les es permitido y son humildes en todas las ocasiones. ¿Cuán grande alegría, pues, no proporciona el justo cuando llora en la humillación, siendo tan grande la que causa el pecador cuando condena el mal que ha hecho?

Beda
También las noventa y nueve ovejas que dejó en el monte significan los soberbios, a quienes, para llegar a la perfección (marcada por el número cien), les falta el número uno. Cuando El ha encontrado al pecador, se alegra, es decir, hace que se alegren los suyos, más por ese pecador que por los justos falsos.

San Jerónimo
Las palabras que siguen: "Así no es la voluntad de vuestro Padre, que perezca uno solo", etcétera, se refieren a lo que queda dicho más arriba: "Mirad, no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos" (Mat_18:10) y de esta manera nos enseña, que la parábola propuesta ha sido dicha para que no sean despreciados los pequeñitos. En las palabras: "No es voluntad de vuestro Padre", manifiesta el Señor que siempre que pereciere alguno de estos pequeñitos, no perece por voluntad del Padre.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La Herejía Protestante

La Herejía Protestante


El Protestantismo y algunos de sus Grupos


Es bueno comenzar diciendo que toda gran rama protestante tiene su origen en la Iglesia Católica y siempre por descontento de algún miembro que por razones meramente humanas se aparta de la Iglesia Madre.


Recordemos que el primer protestante fue Martín Lutero (1483-1546), nacido en Eisleben (Sajonia), profesó como Fraile Agustino y enseñó Teología en Wittemberg. Según parece, esperaba que le encomendasen la publicación de unas indulgencias que concedió el Papa León X, pero estas fueron encargadas a los Frailes Dominicos. Llevado entonces por la envidia, comenzó al principio a atacar violentamente los abusos de la predicación de las indulgencias; luego pasó a atacar directamente las indulgencias en sí mismas y el poder de concederlas; más tarde comenzó a decir que la Iglesia de Roma "ya no era la Iglesia de Cristo" empezando a encarecer la fe, y la fe sola, diciendo que lo que importaba era tener fe, y que esto bastaba para la justificación y el perdón de los pecados. El punto de partida de Lutero, de su doctrina sobre la justificación, es la persuasión de que la naturaleza humana quedó completamente corrompida por el pecado de Adán y de que ese pecado original consistía formalmente en la concupiscencia.


La justificación la concibe Lutero como un acto judicial o forense por el cual Dios declara justo al pecador. La justificación, según su faceta negativa, no es una verdadera remisión de los pecados, sino una simple no-imputación o encubrimiento de los mismos. Así pues, según su faceta positiva, no es una renovación o santificación internas, sino una mera imputación externa de la justicia de Cristo. La condición subjetiva de la justificación, es para Lutero, la fe fiduncial, es decir, la confianza del hombre, que va unida a la certidumbre de su salvación, en que Dios misericordioso le perdona los pecados por amor a Cristo. Por ello afirma Lutero:"Cree y puedes pecar, porque aunque peques, si crees te salvarás". Este lema de Lutero lo deja el resumido de una forma muy sencilla: "Sola fide, sola gratia" (sólo por la fe, sólo por la gracia), basándola en las palabras de Romanos 1,17: "...el justo vive de la fe...", así por ello la salvación del hombre para Lutero, no viene ni se obtiene por las obras, sino sólo por la fe. Así, empujados por este axioma, se hace inevitable la afirmación de Calvino: "Nosotros llamamos predestinación al consejo eterno de Dios, por el cual ha determinado lo que debe hacer cada hombre. Porque no los creó a todos en una condición paralela, sino que ordena para unos la vida eterna y para otros la eterna condenación". Hoy en día esta doctrina ha sido abandonada por la mayor parte de los protestantes, prescindiendo por tanto de esa predestinación absurda, y centrando su fe en Jesucristo salvador. Así Lutero termina dando su famoso axioma de que para la fe basta única y exclusivamente las Sagradas Escrituras interpretadas por cada cual como quiera, es decir el "libre examen".


Todo esto sucedía por el año 1517, fecha en la cual el Papa, tras varias tentativas para atraerle, finalmente no lo queda más remedio que lanzar una bula contra Lutero excomulgándole, por sus doctrinas contrarias a la única fe de Cristo; Más Lutero quemó públicamente la bula y se declaró en rebelión abierta contra Roma. Así por ello, dejó la Orden de los Agustinos y se casó con una mujer que había sido antes monja llamada Catalina Bora (1525) . Luego Lutero rechazó la doctrina católica por razones meramente humanas, sociales y económicas. Siguiendo estos pasos un poco más tarde también lo hicieron Zwinglio en Suiza y Calvino en Ginebra.


Pero merece una especial mención el Rey Enrique VIII de Inglaterra (1491-1547), ya que en un principio lucho y rechazó las desviaciones de Lutero e hizo incluso un tratado sobre los siete sacramentos. Pero tiempo después este Rey deseoso de un heredero varón para asegurar la dinastía Tudor, y viendo que su legítima esposa Catalina de Aragón no le había dado más que una hija, solicito la anulación de su matrimonio. Roma fue dando largas al asunto y finalmente negó la anulación. Pero el Rey Enrique VIII estaba ya apasionadamente enamorado de Ana Bolena, la que fue segunda de las seis esposas que tuvo, y por tanto el rey no podía tolerar que nadie se opusiera a su poder ni tampoco a sus deseos carnales. Así por el año 1538 y con la indicación del rey, el Parlamento Ingles anuló su primer matrimonio y ratificó el segundo; por ello Roma no tuvo otra solución que declarar la excomunión de Enrique VIII, y el rey para poder mantener su autoridad no vio otro recurso que separar la Iglesia de Inglaterra de la de Roma.


En el año 1534 era nombrado jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra el mismo rey Enrique VIII. Durante los siglos XVII y XVIII se difundió el Anglicanismo fuera de Inglaterra a favor de la expansión Maritimo-colonial. En el siglo XVIII , y del Anglicanismo nacen los Metodistas, inspirados en Wesley. En el siglo XIX y dirigidos por Nexman y como otra nueva escisión del Anglicanismo, surge el movimiento de Oxford. Tengamos por último en cuenta que no solo han surgido diferentes movimientos del Anglicanismo, sino que incluso dentro de esa misma Iglesia existe tendencias muy claras por la diversidad doctrinal: vemos en ella los "High Church" (Anglo-católicos); Los "Low Church (Evangélica); y los Modernistas. Por ello esta Iglesia Anglicana desde su invención se ha declarado a la vez católica, a la vez protestante y reformada.


Después de las anteriores menciones, han ido apareciendo más reformadores y protestantes de mil clases. Dando por ello hoy en día una total falta de "Unidad" entre ellos, ya que se han y se van multiplicando de una forma divergente en sus doctrinas, todo ello motivado por el libre examen de la Biblia y el no existir más regla que las Escrituras, la Biblia, pero interpretada como cada uno quiera, como a cada cual se le figure que le inspira el Espíritu Santo. De ello, aun a pesar de haberlo inventado el, el mismo Lutero luego se quejaba poco tiempo después de su reforma, ya que muy pronto hubo gran diversidad en la fe que profesaban. Pero incluso ni los mismos reformadores protestantes se pusieron de acuerdo: Lutero es distinto a Calvino; Calvino y Lutero distintos a Zwinglio, y los tres de Enrique VIII. Así tras varios siglos de discrepancias, de divisiones por intereses personales y particulares,..., hoy en día nos encontramos con el cínico espectáculo de encontrar centenares de sectas protestantes en el mundo entero, siendo además su rivalidad tal, que desconcierta a cualquier intento de encuesta y de descripción. Pero bien podemos englobarlas todas estas sectas en tres grandes grupos: En primer lugar los denominados Milenarios, que son grupos escatológicos polarizados hacia el fin de los tiempos y el retorno del Señor, entre los cuales a modo de ejemplo podemos mencionar a los Adventistas, a los Testigos de Jehová, a los Amigos del Hombre,...; En segundo lugar los denominados Movimientos de "acción", llamados a despertar a las Iglesias en sus letargos, entre los cuales podemos mencionar los Cuáqueros, el Ejercito de Salvación...; Y en tercer lugar sectas curadoras.




No obstante, para una mayor claridad enmarcamos un esquema, para así poder ver su origen y pertenecía de un sin fin de grupos:




LUTERANOS 
  • Hermanos Moravos.
  • Anabaptistas.


ANGLICANOS
  • Metodistas.
  • Ejercito de Salvación.
  • Presbiterianos.
  • Darbystas.
CALVINISTAS.


GRUPOS ABIERTOS
  • Grupos estrictos.
  • Ravenistas.
  • Congregacionalistas.
  • Apostólicos.
  • Neo-apostólicos.
  • Nueva Iglesia Neo-apostólica.


BAPTISTAS.
  • Iglesia baptista Indete.
  • Federación de Iglesias evangélicas baptistas.
  • Asociación Evangélica de Iglesias Baptistas.


ADVENTISTAS.
  • Iglesia de Dios.
  • Adventistas reformados.
  • Adventistas tiempos venideros.
  • Iglesia cristiana Adventista.
  • Unión, vida y advenimiento.
  • Estudiantes de la Biblia.
  • Testigos de Jehová.
  • Los amigos del hombre.
  • rama suiza.
  • rama sayerce.


    
PENTECOSTALES 
  • Comunidad para la evangelización y activación.
  • Voz de la curación.
  • Asambleas de Dios.
  • Iglesia Evangélica de acción.
  • Asamblea de los cristianos evangélicos.
  • Iglesia Evangélica de Filadelfia.
  • La última lluvia.
  • Pentecostales liberados.
  • Iglesia apostólica.
  • Pentecostales independientes.
  • Alianza cristiana pentecostal.
  • Evangélicos en acción.
  • Bethesda.
  • Misión del evangelio.
  • Misión pentecostal internacional.
  • Misión Franco-Suiza de Pentecostés.
  • Pentecostales de aguas vivas.
  • Movimiento independiente.
  • Elim.
  • La unión por la acción.
  • Iglesia de Dios pentecostal.
  • Iglesia evangélica pentecostal"Salem" -...,y tantas otras,...


Todas estas sectas de orientación cristiana han procurado varias veces unirse si convenían en algunos artículos, ya que todas se llaman, así mismas, Cristianas; Al efecto introdujeron la teoría de distinguir entre artículos fundamentales, que todos debieran creer, y los no fundamentales, que se dejarían en libertad de creer o no; Cosa que es anticristiana y absurda. Pero ni aún así pudieron convenir en uno. Hoy en día no habrá ni tres artículos en que todos convengan, y gracias si convienen en la divinidad de Jesucristo, pues no faltan sectas de las enumeradas que la nieguen. Así Bossuet les dirigió su "Historia de las variaciones de los protestantes", probándoles por ella que todas esas sectas no eran verdad ni estaban en la verdad, pues la verdad no varía.


Por tanto bien puede afirmarse que esta multiplicidad es esencial al protestantismo, y se han ido acentuando más y más cada día, pues ellos no poseen ninguna regla de fe, y por ello mismo se van permitiendo el ir variando sus doctrinas erróneas. Cada secta da su doctrina según su libre interpretación y capricho.


Otra de las características de los protestantes en su globalidad, es la traducción de la Biblia a lengua vernácula, y muchas de esas traducciones orientadas de una forma deliberada, con un designio pérfido. Así por ejemplo durante los años de la reforma, por el 1529,1532 y 1533, surgió una controversia a razón de la falsa traducción realizada por Willian Tyndale, uno de los asociados de Cramer, en cuya traducción, así como en casi todas las traducciones protestantes de la Biblia, habían cambiado y corrompido las buenas y saludables doctrinas de Cristo por sus propias herejías diabólicas, a tal punto que en muchas de ellas se había convertido en caso abiertamente contrario.


Véanse la "Hexapla" inglesa que contiene las seis versiones de traducciones a la lengua vernácula, impresa en columnas paralelas y que incluyen a Wyclif, de Tyndale y de Cramer; siendo estas de un valor inestimable para la comparación. Así y sin temor de rubor, muchos de los términos originales fueron cambiados (permutados) a capricho del traductor protestante, haciendo traducciones deliberadamente erróneas, cambiando así el mensaje real y extirpando de estas traducciones la doctrina original de Jesucristo, trasmitida fielmente por la Iglesia Católica.


De esta forma, por ejemplo, el termino "ídolos" lo tradujeron de una forma capciosa por "imágenes" forjando así un eficaz instrumento contra el culto de los santos y de la Santa humanidad de Cristo. El termino "confesar" que podía sugerir el sacramento de la penitencia, se mal tradujo por "reconocer".. Las grandes palabras claves del evangelio "gracia" y "salvación" se mal tradujo por "favor" y "salud". El termino "sacerdote" fue cambiado por el de "anciano" -elder-. El termino "iglesia" se tradujo por "asamblea",...;y otros tantos términos traducidos de forma errónea.


Veamos por ejemplo, en el consejo apostólico de la epístola de Santiago:"¿Alguno de entre vosotros está enfermo? Que llame a los sacerdotes de la Iglesia y que estos recen por el después de haberle dado la unción de aceite en nombre del Señor." Es muy evidente que la referencia al sacramento de la extremaunción podía ser mantenido y por ello en su traducción protestantes ve como:"los sacerdotes de la Iglesia" se tornaron en "ancianos de la Asamblea".


De esta forma los protestantes podían tomar como testigo a la Biblia en lengua vulgar para probar que el nuevo testamento no contenía ninguna referencia que justificase las enseñanzas y las prácticas católicas contemporáneas de las doctrinas en disputa.


Así bien y a consecuencia de las traducciones tendenciosas de la Biblia y del principio de la libre interpretación, surgió lo inevitable entre los protestantes, de lo que uno de sus artífices se queja con estas palabras:"El azote de la división, tal como no se había visto desde tiempos de la pasión de Cristo, ha sobrevenido en nuestra Iglesia reformada, por instigación del diablo, porque no hemos sido oyentes diligentes de la Palabra de Dios, ni de su verdaderos predicadores,..."(Cramer).


Otro reformado expresaba:" He aquí arrianos, marcionistas, libertinos, davistas y semejantes monstruosidades en gran número; nos hace falta ayuda contra los sectarios y los epicúreos y los seudo-evangelistas, que han comenzado a sacudir nuestras iglesias con una violencia más fuerte que nunca" (carta original relativa a la reforma inglesa-Micronius a Bullinger ,año 1550,reformadores protestantes).


Es así, como hoy se ve, bien puede decirse que hay muchas sectas protestantes, pero no una iglesia protestante digna de tal nombre.


Muchas cosas más podríamos decir de los orígenes del protestantismo y de sus primeros fundadores, así como de sus doctrinas iniciales que en muchos casos han sido repugnantes incluso a la propia conciencia natural; Pongamos por ejemplo las palabras de Lutero:"Cree de firme y peca más de firme" (Pecca fortiter, sed credere fortius) (texto de una carta dirigida a Melanchthon), en esa carta dice Lutero: "Se pecador, y peca fuertemente y alégrate en Cristo, que es vencedor de la muerte y del mundo. Hay que pecar mientras aquí estemos. Basta que conozcamos, por la riqueza de la gloria de Dios, al cordero que quita los pecados del mundo, no nos separará de él el pecado, aunque en un día forniquemos y matemos mil veces". En la lectura de esta carta disparatada que escribe Lutero, nos damos cuenta perfectamente que aquí él pretende decir que las obras no son necesarias para salvarse, no dice que el evangelio no nos exige buenas obras, antes en tal caso las condena. Este y otros principios de este mismo estilo es pauta de reformadores protestantes. Así por ejemplo, Calvino niega el libre albedrío con las siguientes palabras: "Dios excita al hombre a violar sus leyes, y que el hombre cae, porque así Dios lo ha ordenado. "Otro reformador protestante llega con su doctrina a las blasfemias, este es el caso de las palabras de Zwinglio:"Dios es el primer principio del pecado".

Fuente: http://devocioncatolica.blogspot.com/

Santoral Católico 28 de septiembre

  • San Wenceslao o Venceslao, Duque Mártir
  • Santa Eustoquio, Virgen
  • Santa Lioba, Virgen
  • San Exuperio, Obispo
  • San Fausto, Abad de Lerins y Obispo de Riez
  • San Alarico, Ermitaño
  • San Privato, Mártir
  • Beato Simón de Rojas
  • Venerable Lorenzo Ruiz, Mártir 
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas 
R. Deo Gratias.

SAN WENCESLAO 
Duque, Mártir


907 en Praga (Bohemia), República Checa;
† martirizado el 28 de septiembre de 938 en Stará Boleslav


 
Porque son vírgenes,

siguen al Cordero doquiera que vaya.
(Apocalipsis, 14, 4)

San Wenceslao, duque de Bohemia, tan grande respeto tenía por el Sacramento del Altar, que personalmente preparaba el pan y el vino destinados al santo Sacrificio, y por la noche se levantaba para ir descalzo, aun en  pleno invierno, a visitar las iglesias de su capital. Nada le dolía tanto como ver que se derramase la sangre de sus súbditos. Atacado un día por Radislao, príncipe vecino, le propuso, para evitar efusión de sangre, dirimir sus diferendos mediante un combate singular. Al lanzarse sobre él su adversarío, vio a dos ángeles que lo defendían, y, cayendo a los pies del santo, le propuso la paz. Su hermano Boleslao atrajo al duque a su casa y lo mató alevosamente cuando iba a la iglesia a oír misa, el 28 de septiembre del año 938, a la edad de 31 años.

MEDITACIÓN 
SOBRE LA MANERA DE VIVIR SANTAMENTE EN EL MUNDO

I. Para vivir santamente en el mundo, hay que observar los mandamientos y evitar todo lo que pueda ofender a Dios. ¿Te atreverías a decir que ello es imposible, cuando ves a San Wenceslao practicar en el trono las más eminentes virtudes, y conservar intacta su virginidad hasta la muerte? ¿Cómo te conduces con respecto a Dios? ¿No es verdad acaso que el menor de tus cuidados es el de agradarle? Piensas en hacer fortuna, en vivir cómodamente, y no piensas en servir a Dios y conquistar su amistad. Que en adelante tu única ocupación consista en hacer la voluntad del Señor.

II. Obra en todo siguiendo a tu conciencia; es un secreto monitor que te recordará tus deberes. Si nadie te reprocha el infeliz estado en que vives, tu conciencia te lo advertirá. De tiempo en tiempo escucha lo que te dice. No busques en hacerte de gran reputación en el mundo, sino más bien trabaja por contentar a Dios y a tu conciencia. Nada haré según la opinión del mundo y sí todo según mi conciencia. (Séneca)

III. Para vivir santamente en el mundo, también es preciso cumplir nuestros deberes para con el prójimo. Tienes parientes, amigos y servidores; debes ocuparte de ellos. Dios te lo manda. Si se condenan como consecuencia de tu debilidad en corregirlos, o de los escándalos que les das, responderás de ello ante Dios. Haz toda clase de esfuerzos para ganar la estimación de las personas virtuosas; en cuanto a los impíos, el aborrecimiento con que te persiguen constituye tu gloria: él es una prueba de tu virtud; porque no te pareces a ellos te aborrecen. Torturad, perseguid, condenad: vuestra injusticia es la prueba de nuestra inocencia. (Tertuliano)

La preocupación por el personal de servicio.
Orad por las personas constituidas en dignidad

ORACIÓN


Oh Dios, que, al conceder al bienaventurado Wenceslao la palma del martirio, lo habéis trasladado de un trono terrenal a la gloria del cielo, dignaos, por su intercesión, preservarnos de toda adversidad y hacernos participar de su gloria. Por J. C. N. S. Amén.

Evangelio del día (Calendario Tradicional) - 28 de Septiembre de 2011

Mt 10,34-42

Biblia versión Nacar-Colunga

(34)  No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz, sino espada."  (35)  Porque he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra,  (36)  y los enemigos de los hombres serán los de su casa.  (37)  El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí;"  (38)  y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.  (39)  El que halla su vida, la perderá, y el que la perdiere por amor de mí, la hallará.  (40)  El que os recibe a vosotros, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que a mí me envió.  (41)  El que recibe al profeta como profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe al justo como justo, tendrá recompensa de justo;"  (42)  y el que diere de beber a uno de estos pequeños sólo un vaso de agua fresca en razón de discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa.


Biblia versión Torres Amat
Mat 10:34  No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra;
Mat 10:35  pues he venido a separar al hijo de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra;
Mat 10:36  y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa.
Mat 10:37  Quien ama al padre o a la madre más que a mí, no merece ser mío; y quien ama al hijo o a la hija más que a mí, tampoco merece ser mío.
Mat 10:38  Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
Mat 10:39  Quien a costa de su alma conserva su vida la perderá; y quien perdiere su vida por amor mío, la volverá a hallar.
Mat 10:40  Quien a vosotros recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel que me ha enviado a mí.
Mat 10:41  El que hospeda a un profeta en atención a que es profeta, recibirá premio de profeta; y el que hospeda a un justo en atención a que es justo, tendrá galardón de justo.
Mat 10:42  Y cualquiera que diere de beber a uno de estos pequeñuelos un vaso de agua fresca solamente por razón de ser discípulo mío, os doy mi palabra que no perderá su recompensa.

Biblia versión Jünemann
(34)  No creáis que he venido a lanzar paz sobre la tierra(p) no he venido a lanzar paz, sino cuchilla.  (35)  Pues he venido a dividir hombre contra su padre e hija contra su madre, y nuera contra su suegra.  (36)  Y ¡enemigos del hombre, sus domésticos!  (37)  Quien amare a padre o a madre más que a mí, no es de mí digno; y quien amare hijo o hija más que a mí, no es de mí digno;  (38)  y quien no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es de mí digno.  (39)  Quien hallare su alma, perderála, y quien perdiere su alma, por causa mía, hallarála.  (40)  El que os recibiere a vosotros, me recibe y el que me recibiere, recibe al que me ha enviado.  (41)  El que recibiere a un profeta, en nombre de profeta, galardón de profeta recibirá; y el que recibiere a un justo, en nombre de justo, galardón de justo recibirá.  (42)  Y el que diere de beber a uno de estos pequeños(q) un cáliz de fría(r), solamente, en nombre de discípulo, en verdad os digo: no perderá, no, su galardón.»

Biblia Vulgata (latín)
(34)  nolite arbitrari quia venerim mittere pacem in terram non veni pacem mittere sed gladium  (35)  veni enim separare hominem adversus patrem suum et filiam adversus matrem suam et nurum adversus socrum suam  (36)  et inimici hominis domestici eius  (37)  qui amat patrem aut matrem plus quam me non est me dignus et qui amat filium aut filiam super me non est me dignus  (38)  et qui non accipit crucem suam et sequitur me non est me dignus  (39)  qui invenit animam suam perdet illam et qui perdiderit animam suam propter me inveniet eam  (40)  qui recipit vos me recipit et qui me recipit recipit eum qui me misit  (41)  qui recipit prophetam in nomine prophetae mercedem prophetae accipiet et qui recipit iustum in nomine iusti mercedem iusti accipiet  (42)  et quicumque potum dederit uni ex minimis istis calicem aquae frigidae tantum in nomine discipuli amen dico vobis non perdet mercedem suam



Comentario
CATENA AUREA de Santo Tomás de Aquino


Mateo 10:34-36 

"No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra, y serán enemigos del hombre sus mismos domésticos". (vv. 34-36)

San Jerónimo
Había dicho antes: "Lo que os digo en las tinieblas decidlo en la luz": ahora nos manifiesta lo que debe seguir a la predicación, diciendo: "No creáis que he venido a traer la paz".

Glosa
O bien continúa en otros términos: "Así como no os debe retraer el miedo de la muerte, así tampoco os debe atraer el amor carnal".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,1
¿Pues cómo les mandó que diesen la paz a las casas donde entrasen? (Mat_10:12; Luc_10:5) ¿Pues cómo los ángeles dijeron: "Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres en la tierra" (Luc_2:14)? Aquí se manda la paz como el supremo remedio para evitar todo lo malo y alejarse de todo lo que produce la división, pues con sólo la paz se une la tierra con el cielo. Por eso el médico, a fin de conservar el cuerpo, corta lo que tiene por incurable. Y una horrorosa división fue causa de que terminara en la torre de Babel la paz infernal que allí había (Gén 11). Y San Pablo dividió a todos los que se habían unido contra él (Hch 23), porque no siempre la concordia es buena y los ladrones también se unen. No es del propósito de Cristo este combate, sino de sus enemigos.

San Jerónimo
Porque todo el mundo, al advenimiento de la fe cristiana, se hallaba dividido: cada casa tenía sus infieles y sus creyentes y por consiguiente, un combate beneficioso debía poner fin a una paz mala.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,1
Dijo esto como consolando a los discípulos, lo cual es como si les hubiera dicho: "No os turbéis", como si estas cosas sucedieran fuera de lo que esperábais, porque yo he venido a dar principio al combate. Y no dijo el combate, sino lo que es más difícil, "la espada". Porque quiso El, por la aspereza de las palabras, excitar más su atención, a fin de que no desmayasen después en las dificultades que se les presentarían y para que nadie pudiera decir que había ocultado con expresiones suaves las cosas difíciles. Porque vale más la dulzura en las cosas que en las palabras. No se detuvo El en estas amenazas, sino que les expuso desde luego la clase de combate que habían de sostener y les manifestó que el combate era más terrible que toda una guerra civil, diciendo: "Porque he venido a separar al hombre de su padre y a la hija de su madre"; en cuyas palabras hace ver que, no solamente será el combate en el hogar de la familia, sino hasta entre aquellos que estén más estrechamente unidos por los lazos del corazón o la naturaleza de las cosas: la prueba más evidente del poder de Cristo consiste en que los Apóstoles que escuchaban estas palabras las tomaran para sí y las inculcaran a otros.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,1
Aunque no hizo Cristo esta separación, sino la malicia de los hombres, se la atribuye sin embargo a El, siguiendo la manera ordinaria de expresarse la Escritura; así, por ejemplo, cuando dice: "Dios les dio ojos para que no vieran" (Rom 11; Isa_6:10), da a entender el parentesco que el Antiguo Testamento tiene con el Nuevo. Porque cualquiera entre los judíos, cuando hicieron el becerro (Ex 32) y después cuando ofrecieron sacrificios a Beelphegor (Núm 25), podía asesinar a su prójimo. De aquí es que para demostrar que le parecían iguales los del Antiguo y los del Nuevo Testamento, les hace mención de la profecía de Miqueas (Miq 7), diciendo: "Serán enemigos del hombre sus mismos domésticos". Y así sucedió entre los judíos: porque había bandos en el pueblo y las casas estaban divididas, había profetas verdaderos y profetas falsos. Los unos creían a unos y otros a otros.

San Jerónimo
Casi en los mismos términos está descrito este pasaje en el profeta Miqueas (Miq_7:5) Y es de notar que siempre que el Salvador recurre al testimonio del Antiguo Testamento, no interesa, si concuerdan las palabras o tan sólo el sentido.

San Hilario, in Matthaeum, 10
En sentido místico, la espada es el arma más acerada de todas las armas y es figura del poder y del juicio, de la severidad y del castigo de los pecadores. También es emblema de la palabra de Dios, enviada a la tierra para penetrar en los corazones de los hombres. Esta espada divide entre sí los cinco habitantes de una misma casa: tres contra dos y dos contra tres. Estos tres los hallamos en el hombre y son su cuerpo, su alma y su voluntad; porque así como el alma fue dada al cuerpo, así el poder de usar de uno y otro ha sido dado al hombre. Y por esta razón la Ley fue propuesta a la voluntad, como se ve desde luego en los primeros que salieron de las manos de Dios. Mas por el pecado y la infidelidad del primer padre, el pecado llegó a ser para las siguientes generaciones el padre de nuestro cuerpo y la infidelidad la madre de nuestra alma y la voluntad se adhiere a uno y a otra. Luego ya tenemos cinco habitantes en una misma casa. Cuando somos renovados por las aguas bautismales, la virtud de la Palabra nos separa de los pecados de nuestro origen y por las aberturas que hace en nosotros la espada de Dios, nos separamos de las afecciones de nuestro padre y de nuestra madre y resulta una gran lucha en la casa permanecer en esta novedad del espíritu, mientras que si desea continuar en su antiguo origen, se detiene en los placeres de la concupiscencia.

San Agustín, quaestiones evangeliorum, 3
O de otra manera: "He venido a separar al hombre de su padre", significa aquel que renuncia al diablo, de quien él era hijo: "Y el hijo de su madre", es decir, al pueblo de Dios de la ciudad mundana, esto es, de la perniciosa sociedad humana, significada en la Escritura, ya por Babilonia, ya por el Egipto, ya por Sodoma y ya por una multitud de otras denominaciones. "A la nuera de su suegra", es decir, a la Iglesia de la Sinagoga, que produjo, según la carne, a Cristo, Esposo de la Iglesia. Y son ellos divididos por la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios: "Y los enemigos del hombre son sus domésticos", con quienes, por costumbre, antes había estado unido.

Rábano
No puede observarse derecho alguno entre quienes existe la lucha de creencias.

Glosa
O de otro modo: dice esto dando a entender que no ha venido a los hombres para afirmarlos en sus deseos carnales, sino para cortarlos con la espada espiritual y por eso dice muy bien: "Los enemigos del hombre son sus domésticos".

San Gregorio Magno, Moralia, 3
Porque el astuto enemigo, cuando se ve rechazado del corazón de los buenos, busca a aquellos a quienes él ama mucho, a fin de que, penetrado el corazón por la fuerza del amor, deje fácil paso a la espada de la persuasión y llegue hasta los últimos atrincheramientos de la rectitud.

Mateo 10:37-39 

"El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí: y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí; el que halla a su alma, la perderá; y el que perdiere su alma por mí, la hallará". (vv. 37-39)

San Jerónimo
Aquel que había dicho antes: "No he venido a traer la paz sino la espada y a separar al hombre de su padre, de su madre y de su suegra", añade a fin de que nadie anteponga el sentimiento a la fe, lo siguiente: "El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí". También en el "Cantar de los cantares" se dice: "El ordenó en mí el amor" (Cnt_2:4). En todo amor es indispensable este orden: Ama, después de Dios, al padre, a la madre y a los hijos. Y si fuere necesario elegir entre el amor de los padres y de los hijos y el de Dios y no se pudiese amar al mismo tiempo a todos, el abandono de los primeros no es más que una piedad para con Dios. No prohibió, pues, amar al padre, a la madre y a los hijos, pero añade de una manera significativa "más que a Mí".

San Hilario, in Matthaeum, 10
Porque aquellos que hayan preferido sus afectos familiares a su amor, serán indignos de la herencia de los bienes futuros.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,1
No nos debe admirar el que mande San Pablo (Col 3) obedecer a los padres sobre todas las cosas, porque este mandato no se extiende a las cosas contrarias a la piedad. Es, en efecto, cosa santa el que les honremos sobremanera. Pero no debemos seguir su consejo cuando exigen de nosotros más de lo debido. Esta doctrina está conforme con el Antiguo Testamento: porque no solamente manda Dios (Lev 20) abandonar, sino apedrear a los que adoraban a los ídolos y. En el Deuteronomio se lee: "El que dijere a su padre y a su madre: No os conozco y a sus hermanos: os ignoro, todos éstos guardarán tu palabra" (Deu_33:9).

Glosa
Acontece con mucha frecuencia que los padres amen más a sus hijos, que éstos a sus padres. Por eso nos enseñó el orden gradual del amor: primero a El, después a los padres y y y después a los hijos. Así lo dice expresamente: "El que ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mí".

Rábano
Con estas palabras nos da a entender que no es digno de unirse con Dios el que prefiere el amor carnal al amor espiritual de Dios.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,2
En seguida, con el objeto de que no tuvieran pena alguna aquellos a quienes debe ser preferido el amor de Dios, los eleva El a pensamientos más sublimes. Nada verdaderamente hay más querido en el hombre que su vida y sin embargo, si no la abandonáis, tendréis adversidades. Y no sólo mandó simplemente el abandonarla, sino hasta entregarla a la muerte y a los tormentos sangrientos, enseñándonos que no sólo debemos estar preparados a morir, esto es, a sufrir cualquier clase de muerte, sino hasta la muerte más violenta y deshonrosa, es decir, hasta la muerte de cruz. Por eso dice: "Y el que no toma su cruz, etc". Aun no les había hablado acerca de su pasión, pero los va preparando entretanto, a fin de que acepten mejor sus palabras cuando trate de ella.

San Hilario, in Matthaeum, 10
O bien aquellos que han crucificado su cuerpo y con él sus vicios y sus concupiscencias, son de Cristo (Gál 5) y es indigno de Cristo el que no sigue al Señor después de haber tomado su cruz, por la que nosotros sufrimos con El, morimos, somos enterrados y resucitados, para vivir con espíritu nuevo en este misterio de la fe.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 57
La palabra cruz viene de cruciatu (tormento o mortificación). Nosotros podemos cargar con la cruz de dos maneras: o bien dominando nuestra carne por medio de la abstinencia o bien haciendo nuestras por compasión las neecesidades del prójimo. Pero es preciso tener presente, que hay algunos que hacen alarde de la mortificación, no por Dios, sino por una gloria vana y hay también algunos que se entregan por compasión al servicio del prójimo de una manera carnal y no espiritual, de suerte que le conducen como con cierta compasión, no a la virtud sino al pecado. Y así parece que ellos llevan la cruz, pero no siguen al Señor y. Por esto dice: "Y me sigue".

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,2
Y puesto que a algunos podrían parecer demasiado duros estos preceptos, El expone su enorme utilidad mediante las siguientes palabras: "El que haya hallado su alma la perderá y el que la haya perdido por Mí la hallará", que equivale a decir: No sólo no es perjudicial lo que os he mandado, sino sumamente útil; lo contrario es lo perjudicial. Siempre el Señor toma sus argumentos de aquellas cosas que más desean los hombres: como si El dijera: ¿Por qué no quieres postergar tu alma? ¿Por qué la amas? Pues por lo mismo debes humillarla y entonces te será muy útil.

Remigio
Aquí se entiende por alma aquí, no la sustancia alma, sino la vida presente. Tiene el siguiente sentido: Aquel que ha hallado su alma, o sea esta vida presente, es decir, el que desea esta luz y su amor y sus placeres, con el objeto de poder tener siempre la vida que siempre deseó conservar, la perderá, esto es, se prepara para su condenación eterna.

Rábano
O de otro modo. No duda perder su vida, esto es, entregarla a la muerte, aquel que busca su salvación eterna. Ambas interpretaciones están conformes con lo que sigue: "Y el que perdiere su alma por causa mía, la encontrará".

Remigio
Esto es, y quien en el tiempo de la persecución, por confesar mi nombre, desprecie esta luz temporal, su amor y sus placeres, encontrará su salvación eterna.

San Hilario, in Matthaeum, 10
De esta manera la ganancia del alma conduce a la muerte y el perjuicio del alma a la salud; porque con el detrimento de esta vida rápida, se gana la inmortalidad.

Mateo 10:40-42 

"El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquél que me envió. El que recibe al profeta en nombre de profeta, recibirá la recompensa de profeta; y el que recibe al justo en el nombre de justo, recibirá la recompensa de justo. Y cualquiera que diere a beber un vaso de agua fría a uno de estos pequeñitos, tan sólo en nombre de discípulo, os digo en verdad, no perderá su recompensa". (vv. 40-42)

San Jerónimo
Al mandar el Señor a sus discípulos a predicar, les enseña a no temer los peligros y a sujetar sus afectos a la fe. Y les había mandado no tener oro, ni llevar dinero en sus cintos, dura posición para los evangelistas. Porque ¿de dónde habían de sacar para sus gastos? ¿De dónde para su sustento? ¿De dónde para cubrir todas las demás necesidades? Por eso El suaviza la dureza de estos mandatos con la esperanza de las promesas, diciéndoles: "El que os recibe a vosotros, a Mí me recibe", a fin de que todo fiel crea que al recibiros a vosotros ha recibido al mismo Cristo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,2
Verdaderamente son suficientes estas promesas para persuadir a todos los que recibieran a los apóstoles. Porque ¿quién no recibiría con el mejor deseo a unos hombres que de esta manera estaban fortalecidos, que despreciaban todas las cosas y no tenían más objeto que la salvación de otros? Ya más arriba amenazó castigar a todos los que no los quisieran recibir y ahora promete recompensar a los que los reciben y. Primero les promete tener la gran honra de recibir a Cristo y aun al Padre. Por eso dice: "Y el que me recibe, recibe a Aquel que me envió". ¿Y qué cosa puede igualarse a este grande honor de recibir al Padre y al Hijo?

San Hilario, in Matthaeum, 10
En estas palabras nos enseña que El tiene el oficio de mediador: porque viniendo El de Dios y recibiéndolo nosotros a El mismo, El mismo nos transmite a Dios y. Y según este orden de gracias, lo mismo es recibir a los apóstoles que recibir a Dios, puesto que Cristo está en los apóstoles y Dios en Cristo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,2
Después de esta promesa les promete otra en los siguientes términos: "El que recibe al profeta en nombre del profeta, recibirá la recompensa del profeta y el que recibe al justo, etc". No dijo simplemente el que recibe al profeta o el que recibe al justo, sino que añadió en nombre del profeta y en nombre del justo : es decir, no por su dignidad o por otro motivo temporal, sino porque es profeta o porque es justo.

San Jerónimo
O de otro modo. Puesto que el Señor había alentado a los discípulos a recibir a los maestros, podían los fieles responderle desde el fondo de su corazón: Luego debemos recibir a los falsos profetas y y a Judas, el traidor. Para evitar esta interpretación, les dice el Señor que no miren a las personas sino al nombre y que no pierde la recompensa aquel que recibe, aun cuando el recibido haya sido indigno.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35,2
Recibirá recompensa de profeta y recompensa de justo, esto es, la que corresponde a aquel que acoge al profeta o al justo, o la que ha de recibir el profeta o el justo.

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20,12
Porque no dice: es del profeta o del justo la recompensa que ellos recibieron, sino la recompensa de profeta o de justo: puede ser justo este último y cuanto más despojado esté de este mundo, con tanta más confianza hablará en favor de la justicia. Aquel que posee alguna cosa en este mundo y con ella sostiene el justo, participará del mérito de la libertad de ese justo y dividirá el premio de la justicia con aquel a cuyas necesidades atendió. Ese hombre está lleno de espíritu de profecía, pero, sin embargo, necesita del alimento corporal y es cierto, que si no está alimentado su cuerpo, le faltará hasta la voz. Por consiguiente, el que alimenta al profeta, le da fuerzas para hablar; recibirá, pues, la recompensa del profeta aquel, que puso delante de los ojos de Dios los socorros con que ayudó al profeta.

San Jerónimo
En sentido místico, dividirá con el profeta la recompensa del profeta todo aquel que reciba al profeta como profeta y que esté convencido de que ese hombre habla de cosas futuras: por eso los judíos, que no comprendían a los Profetas más que en sentido carnal, no recibirán la recompensa de los Profetas.

Remigio
Entienden algunos por profeta al mismo Nuestro Señor Jesucristo, del cual dice Moisés: "Os suscitará Dios un profeta" (Deu_18:15) y también por el Justo, porque El es el justo por excelencia. El que recibe, pues, al Profeta y al Justo en nombre del Profeta y del Justo, esto es, de Cristo, recibirá la recompensa de parte de Aquél por cuyo amor recibe.

San Jerónimo
Podría alguno excusarse diciendo: yo soy pobre y mi pobreza me impide dar hospitalidad, excusa que desvanece el Señor con el ejemplo de una cosa tan insignificante como es el de dar de todo corazón un vaso de agua fría a uno de estos pequeñuelos. Dice de agua fría y no caliente, a fin de que la pobreza no careciese de mérito en la imposibilidad de calentar el agua por no tener combustible para ello.

Remigio
Dice a uno de estos pequeñuelos, esto es, no solamente a los justos y a los Profetas, sino a cualquiera por insignificante que sea.

Glosa
Notad cómo Dios atiende más al piadoso afecto del que da, que a la cantidad de la cosa que se da. O también: son pequeñitos aquellos que nada poseen en este mundo y serán jueces con Cristo.

San Hilario, in Matthaeum, 10
O también: previendo El que había de haber muchos que no teniendo más gloria que la que da el nombre de apóstol y que por las acciones de su vida harían dudosa toda verdad, no deja sin recompensa el obsequio que por un motivo religioso se haga a éstos mismos. Porque aunque éstos sean los más pequeños de todos, esto es, los últimos de los pecadores, los servicios que se les haga, aun los más insignificantes expresados por el vaso de agua fría, tendrán valor, porque no se dio el honor a los pecados del hombre, sino al nombre de discípulo.